pero fuera lo que fuese, no pensaba analizarlo. En lugar de eso preferia centrar su atencion en Gabrielle que en ese momento arrastraba la silla de madera del comedor para colocarla delante de la chimenea.

Si bien creia que debia saber lo de Kevin, no podia decirselo porque todo lo que ella pensaba se le leia en la cara. Todo lo que sentia se reflejaba en sus ojos. No podia mentir sin esperar que un rayo la acribillara. Por eso no debia contarle nada y, por eso, no debia quedarse.

El retrocedio un paso y debatio consigo mismo si era inteligente dejar que Gabrielle posara las manos en el. El debate no duro demasiado. Ella ladeo la cabeza y lo miro.

– Quitate el polo, Joe -dijo, y su voz fluyo a traves de el como si fuera el aceite que se calentaba en un pequeno quemador. Supuso que no tenia por que irse. Tenia treinta y cinco anos, y sabia controlarse.

Era un masaje. No sexo. Despues de que le dispararan habia recibido masajes de forma regular como parte del tratamiento. Por supuesto, su masajista tenia cincuenta anos y no se parecia en nada a Gabrielle Breedlove.

Bueno, podia quedarse. Siempre y cuando recordara que Gabrielle era su colaboradora y que enrollarse con ella echaria a perder su trabajo. Y eso no iba a ocurrir. De ninguna manera.

– ?No te quitas la ropa?

– Me dejare los pantalones.

Ella nego con la cabeza.

– Preferiria que no lo hicieras. El aceite te los estropeara.

– Correre el riesgo.

– Ni siquiera te mirare. -El tono de su voz y el frunce de sus labios eran pruebas mas que suficientes de que pensaba que se estaba comportando de una manera totalmente absurda. Luego ella levanto la mano derecha como para hacer un juramento-. Lo prometo.

– Esa toalla es muy pequena.

– Oh. -Ella salio y volvio un momento despues con una gran toalla de playa. Se la lanzo al brazo del sofa al lado de el-. ?Te sirve esta?

– Estupendo.

Gabrielle, fascinada, presto atencion a las manos de Joe cuando se saco el polo de los pantalones de vestir. Como si fuera un striptease de una lentitud exasperante, el tiro lo suficiente de la prenda para ofrecer un vislumbre de la planicie de su estomago y de la linea vertical de vello oscuro antes de que la tela le cubriera la cintura de nuevo. Ella solto el aliento que no sabia que estaba conteniendo y subio la mirada a su cara, a esos ojos castanos que parecian observarla. El levanto una mano para coger un pliegue del polo entre los hombros. Luego lo paso sobre la cabeza y lo lanzo al sofa al lado de la toalla de bano que habia rehusado ponerse antes. Sus manos empezaron a desabrochar la hebilla del cinturon y rapidamente ella aparto la mirada.

Centro la atencion en el aceite de almendras que habia vertido en un pequeno cuenco amarillo y dejo que siguiera calentandose en el quemador. Tenia la boca increiblemente seca y mojada a la vez. Aunque habia bajado la mirada para que no la pillara comiendoselo con los ojos, habia tenido una buena vision del vello rizado que cubria los bien definidos musculos del pecho, bajaba por el esternon y la planicie del estomago, y desaparecia bajo la cinturilla de los pantalones. Sus tetillas eran mas oscuras de lo que habia pintado y el vello del pecho mas suave.

Agrego tres gotas de benjui y eucalipto al aceite de almendras, luego coloco el cuenco y el quemador en una mesita al lado de la chimenea. Joe giro la silla para ponerla frente al fuego y se sento a horcajadas. Apoyo los brazos sobre el respaldo y le regalo la imagen de su espalda. Su piel se extendia sobre los duros musculos y la linea de la columna, desde sus hombros hasta la zona lumbar, donde tenia pegado un parche de nicotina que quedaba medio escondido por la gruesa toalla blanca que rodeaba flojamente sus caderas.

– ?No crees que estoy sentado demasiado cerca del fuego? -pregunto.

– Si tu piel no esta caliente, tus poros estaran cerrados para los beneficios curativos del benjui y el eucalipto. -Se puso al lado de el y ahueco una mano sobre su frente mientras le colocaba la otra en la nuca-. Deja caer un poco la cabeza -dijo, y suavemente le apreto los musculos rigidos del cuello-. Conduce toda esta tension a la cabeza. Ahora inspira profundamente y conten la respiracion hasta que te diga -lo instruyo, mientras le frotaba con el pulgar las vertebras cervicales y el suave pelo de la nuca. Conto hasta cinco y retiro el pulgar-. Suelta el aire y, con el, la tension que sientes en la cabeza. Liberala.

– ?Gabrielle?

– Si, Joe.

– No tengo nada en la cabeza.

El aroma relajante de lavanda y geranio llenaba la sala de estar cuando se puso detras de el. Deslizo las manos a sus sienes y las masajeo para expulsar la tension que el pensaba que no tenia.

– Joe, estas tan tenso que podrias romperte. -Lentamente le metio los dedos en el pelo a ambos lados de la cabeza; el sedoso pelo se curvo alrededor de sus nudillos cuando los entrelazo encima del craneo. Presiono con las palmas y aflojo-. ?Como te sientes cuando te hago esto?

El gimio de gusto.

– Eso pense. -Estuvo un poco mas de lo habitual masajeandole la cabeza y el cuello, pero el pelo se sentia tan suave entre sus dedos que no queria dejar de tocarlo. Un calido estremecimiento subio por sus brazos tensando sus senos; se obligo a si misma a apartarse, a renunciar al placer de acariciarle el pelo.

Tomo el pequeno cuenco y derramo una pequena cantidad de aceite de masaje en las palmas de las manos.

– Inspira profundamente y luego conten la respiracion. -Coloco las manos sobre los hombros y comenzo a moverlas apretando los musculos. Los trapecios y deltoides estaban tensos y llenos de nudos. Deslizo las manos hasta el borde de los hombros y las bajo por los brazos hasta los codos-. Siente la tension en la cabeza y liberala mientras sueltas el aire -le instruyo, aunque notaba que el no usaba la respiracion para relajarse. Luego le masajeo los biceps-. Acumula toda tu energia negativa, expulsala y reemplazala por prana o energia universal.

– Gabrielle, me estas asustando.

– Chsss. -No creia que existiera nada que lo asustara, y menos ella. Sumergio los dedos en el aceite, luego deslizo las palmas de abajo arriba por su espalda, preparando y calentando sus musculos para un masaje mas profundo. Moldeo con las manos los contornos de su piel, sintiendo y aprendiendo su forma-. ?Es aqui donde te duele? -pregunto moviendo las manos al hombro derecho.

– Un poco mas abajo.

Ella masajeo, apreto y froto una gota de aceite de pimienta negra sobre los musculos doloridos. El calor del fuego calentaba la piel de Joe mientras la luz de las llamas dibujaba sombras en ella y hacia brillar su pelo oscuro. Un cosquilleo placentero se asento en el estomago de Gabrielle; su mente y espiritu lucharon entre si para que abandonara lo impersonal del contacto. Podia no ser una masajista profesional, pero conocia bien la diferencia entre un masaje curativo y un masaje sensual.

– ?Gabrielle?

– Si.

– Lamento lo que sucedio la semana pasada en el parque.

– ?Cuando te aborde?

– No, eso no lo lamento. Lo disfrute demasiado.

– ?Entonces que es lo que lamentas?

– Que estuvieras asustada.

– ?Y eso es lo unico que sientes?

– Bueno, si.

Suavemente, ella hundio las puntas de los dedos en su piel. Tuvo la impresion de que no se disculpaba a menudo, y agradecio que hiciera el esfuerzo.

– Debo admitir que nunca me habian confundido con un acosador.

– Seguro que si, solo que nadie te lo ha dicho antes. -Sonrio y continuo masajeandole el hombro y los brazos-. Algunas veces tu aura resulta muy amenazadora. Deberias controlarlo.

– Me asegurare de hacerlo.

Ella deslizo las manos otra vez hacia arriba y presiono los pulgares en la base de la nuca.

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