hace por lo menos seis meses y que esta no es la primera vez que Kevin y Shalcroft trabajan juntos. Creemos que han realizado operaciones de este tipo desde que Kevin conocio a Shalcroft en Portland.
Todo lo que Joe decia era posible, pero increible de aplicar al Kevin que ella conocia.
– ?Como puede haberse involucrado en algo tan horrible?
– Por dinero. Mucho dinero.
Gabrielle miro la magdalena y el cafe que tenia en las manos. Durante un momento estuvo tan confundida que olvido como habian llegado hasta alli.
– Voy a dejarlos aqui -dijo ella, colocando todo sobre la mesa-. No tengo hambre. -Joe intento abrazarla, pero ella se aparto y se hundio en el sofa lentamente. Se sento con las manos en el regazo y la mirada clavada en la habitacion.
A simple vista todo parecia igual que un momento antes. El reloj sobre la chimenea marcaba silenciosamente los minutos y la nevera zumbaba en la cocina. Una vieja camioneta paso por delante de la casa y un perro ladro calle abajo. Sonaba a la rutina de un dia normal, pero todo era diferente. Su vida era diferente ahora.
– Te deje trabajar en Anomaly porque no te crei -dijo ella-. Pensaba que estabas equivocado y durante todo este tiempo estuve fantaseando con la idea de que un dia vendrias a decirme lo mucho que lamentabas todo e… esto. -Se le quebro la voz y se aclaro la garganta. No queria llorar. No queria sufrir una crisis nerviosa y montar una escena, pero fue incapaz de evitar que los ojos se le llenaran de lagrimas. Se le empano la vista, el dibujo de las tazas de cafe parecio desdibujarse y difuminarse-. Que tendrias que disculparte por arrestarme ese dia en el parque y por hacerme traicionar a Kevin. Pero al final no estabas equivocado sobre el.
– Lo siento. -Joe se sento a su lado con las piernas separadas y cerro su calida mano sobre la de ella-. Siento que te ocurriera algo asi. No mereces pasar por esto.
– No soy perfecta, pero nunca he hecho nada para tener tan mal karma. -Sacudio la cabeza y una lagrima se le deslizo por la mejilla hasta una de las comisuras de los labios-. ?Como pude estar tan ciega? ?Por que no vi ninguna senal? ?Como pude ser tan estupida? ?Como no me di cuenta de que me habia asociado con un ladron?
El le apreto la mano.
– Porque eres como el ochenta por ciento de la gente. No crees conocer a ningun criminal. No sospechas de nadie.
– Tu lo haces.
– Porque es mi trabajo y tengo que estar con el otro veinte por ciento de idiotas. -Rozo los nudillos de Gabrielle con el pulgar-. Se que ahora no eres capaz de ver nada bueno en todo esto, pero todo ira bien. Tienes un buen abogado. Seguro que consigue que te quedes con la tienda.
– No creo que la tienda pueda sobrevivir a este desastre. -Una segunda lagrima se le escapo de los ojos y luego una tercera-. El robo de esa pintura todavia es noticia. Cuando arresteis a Kevin, la tienda se convertira en un hervidero de periodistas… Nunca podre recobrarme de algo parecido. -Con la mano libre se seco las lagrimas que le corrian por las mejillas-. Anomaly esta acabada.
– Puede que no -dijo el, su voz profunda sonaba tan confiada que casi le creyo.
Pero ambos sabian que la tienda nunca seria la misma. Siempre estaria marcada por el robo de la pintura Hillard. Kevin lo habia hecho. El le habia hecho eso, y era imposible para ella reconciliar al Kevin ladron de arte con el hombre que siempre le habia llevado te cuando no se habia sentido bien. ?Como podia existir tal dicotomia en una persona? ?Como pudo pensar que conocia a Kevin tan bien cuando no lo conocia en absoluto?
– ?Tambien creeis que tiene todas esas antiguedades robadas que me ensenasteis en la comisaria?
– Si.
Un pensamiento horrible golpeo a Gabrielle y rapidamente miro a Joe por encima del hombro.
– ?Todavia piensas que estoy involucrada?
– No. -El le acaricio la humeda mejilla con el dorso de los dedos-. Se que tu no estas involucrada.
– ?Como?
– Te conozco.
Si, tal como ella lo conocia a el. Le recorrio la cara con la mirada, desde las mejillas recien afeitadas a la suave mandibula.
– ?Como pude ser tan estupida, Joe?
– Engano a mucha gente.
– Si, pero yo trabajaba con el casi todos los dias. Era mi amigo, pero supongo que nunca lo conoci en realidad. ?Por que no senti su energia negativa?
Joe le rodeo los hombros con los brazos y la obligo a recostarse con el sobre los cojines del sofa.
– Bueno, no creo que sea culpa tuya, el aura de las personas tambien puede hacer trampa.
– ?Estas riendote de mi?
– Estoy siendo amable.
Se le atasco un sollozo en la garganta cuando lo miro. ?Primero Kevin y ahora Joe? Ninguno era como ella creia.
– ?Por que soy tan ingenua? Francis me dice siempre que soy demasiado confiada. Siempre acabo metiendome en problemas. -Sacudio la cabeza y parpadeo para eliminar las lagrimas de los ojos. La cara de Joe estaba tan cerca que podia verle los pelos del bigote bajo la piel morena y oler su
– Eso me parece una gilipollez. Si fuera asi, tu solo atraerias videntes de auras, temerosos del karma y vegetarianos no practicantes.
– ?Estas tratando de ser amable otra vez?
El sonrio.
– Si no te das cuenta, es que no lo estoy haciendo bien.
Ella miro la hermosa cara que conocia tan bien, esos intensos ojos con las cejas bajas como siempre que la miraba. La nariz recta y la profunda curva del labio superior. La piel suave donde apareceria una sombra azulada aproximadamente al mediodia.
– Mi ultimo novio veia auras, era un temeroso del karma y vegetariano, aunque el si era vegetariano del todo.
– Suena como si fuera muy dinamico.
– Era aburrido.
– Ves, eso es porque no puedes evitar caer en la tentacion. -Con el pulgar le enjugo otra lagrima de la mejilla mientras paseaba la mirada por su cara-. Tu necesitas un hombre que aprecie a las mujeres rebeldes y apasionadas. Fui a la escuela parroquial y desde entonces siento un profundo afecto por las chicas que caen en la tentacion. En cuarto grado Karla Solazabal solia levantarse la falda del uniforme para ensenarme las rodillas. Dios mio, como la amaba por eso.
Y ella amaba que tratara de animarla.
– ?Que va a ocurrir ahora? -pregunto.
Su mirada se ensombrecio.
– Una vez que Kevin sea arrestado, lo ficharan…
– No -lo interrumpio-. ?Soy tu colaboradora hasta despues del juicio?
– No, quedas libre del acuerdo. Como no sabes nada, estoy seguro de que ni siquiera tendras que testificar en el juicio.
Su respuesta se le clavo en el corazon como una flecha ardiente. No preguntaria si tenia intencion de verla otra vez, si la llamaria ahora que no era su novia ficticia. No queria preguntar porque no estaba segura de querer saber la respuesta.
– ?Cuando tienes que irte?
– Todavia no.
Gabrielle deslizo la mano por el brazo de Joe, ascendiendo por el hombro, hasta la cabeza. No hablaria de lo que podria ocurrir mas tarde o manana o la semana siguiente. No queria pensar en eso. Le acaricio el cuero cabelludo para mesarle el pelo corto y punzante. Un deseo ardiente ilumino los ojos de Joe, que bajo la mirada a su boca.
– ?Que le ocurrio a Karla? -pregunto ella.
