Solto los ganchos del sujetador y el liviano material parecio evaporarse. Presiono los senos desnudos contra su pecho y deslizo una mano por su costado, sobre su tersa espalda y la zona lumbar donde el tenia pegado un parche de nicotina. Le encantaba tocarle y sentir su piel bajo las manos. Deslizo los dedos por el cinturon de cuero, lo solto y abrio sus pantalones. Luego se echo hacia atras y lo miro. Muy despacio, le bajo los pantalones por los muslos para descubrir unos boxers blancos con las palabras «boxer de Joe» escritas en la pretina. El se deshizo a patadas de los zapatos y los pantalones, luego se quito los calcetines. La cogio de la mano y, esta vez, se dirigieron al dormitorio.

Los pies de Gabrielle se hundieron en la gruesa alfombra blanca. Subio la mirada por las poderosas pantorrillas de Joe hasta la cicatriz que estropeaba su duro muslo.

– Puedo darte un masaje -ofrecio, su voz sonaba ronca cuando acaricio la cicatriz con las puntas de sus dedos.

Joe la cogio de la mano y la llevo unos centimetros mas arriba para presionar descaradamente la palma contra la gruesa ereccion.

– Dale un masaje a esto.

– Bueno, ya sabes que soy una autentica profesional -dijo ella, y metio la mano bajo los calzoncillos envolviendo la verga caliente con los dedos.

Cerro el puno alrededor y acaricio ligeramente la base del durisimo pene hasta la punta suave y gruesa. Con la otra mano le deslizo los boxers por los muslos y por fin pudo verlo. Vio por primera vez el poderoso cuerpo desnudo, lo miro como una artista que sentia un profundo aprecio por la belleza, y como una mujer que queria hacer el amor con el hermoso hombre que hacia latir su corazon.

Gabrielle se acerco hasta que sus pezones le rozaron el pecho. La palpable prueba de su ereccion se apreto contra su vientre y, sin soltarlo, lo froto contra su ombligo y su estomago plano. Una gota de semen le mojo la piel mientras lo besaba en la garganta, en el hombro, en el cuello. Ella le deslizo una mano por el pecho y escruto sus ojos entrecerrados.

– Entonces ?cuando llegaremos a la parte realmente buena?

El le acaricio la garganta con la nariz y gimio:

– Tan pronto como me sueltes.

En el momento en que lo hizo, la cogio por debajo de las axilas y la tendio sobre la cama.

– Quitate las bragas -le pidio, gateando sobre el edredon para unirse a ella en el centro de la cama. La ayudo a bajarse la ropa interior por las piernas, deteniendose para besarle la cadera antes de lanzar las bragas por encima del hombro, luego se arrodillo entre sus piernas.

La miro a los ojos y descendio entre sus muslos. Le acaricio el vientre, las caderas y la carne resbaladiza y sensible, acercandola mas a el, hasta que se detuvo y apoyo el peso en un antebrazo.

– ?Estas segura de que estas preparada para la mejor parte? -pregunto mientras ubicaba la ancha cabeza de su pene.

– Si -susurro ella, y el sumergio bruscamente toda la dura longitud en su interior. Gabrielle agrando los ojos y se quedo sin respiracion. Grito. Entonces, el se retiro para enterrarse aun mas profundamente.

– Virgen santa-gimio el, y le tomo la cara entre las manos.

La beso y zambullo la lengua en su boca mientras penetraba muy lentamente en su cuerpo una vez mas. Ella le puso una pierna alrededor de la cintura y le coloco el otro pie en la parte de atras de la rodilla moviendose con el, respondiendo al ritmo de sus caderas. Le clavo los dedos en los hombros y le devolvio el beso, igualando su pasion. Cada envite los llevaba mas cerca del climax. Joe empujaba profundamente en su interior hasta que ella ya no pudo respirar y tuvo que apartar la boca de la de el para llenarse los pulmones de aire. La presion aumentaba y Gabrielle se aferro con mas fuerza a sus hombros.

– Joe -susurro, queriendo decirle como se sentia, pero las palabras no salieron. Queria decirle que nunca se habia sentido tan bien, tan delirante y ardiente.

Ella lo miro. Observo sus rasgos tensos mientras embestia contra ella y quiso que supiera que nunca se habia sentido tan increible, que el era increible y que lo amaba. Que el era su yang, pero entonces el la agarro por el trasero, le levanto la pelvis y aumento la sensacion con cada envite, arrastrandola hacia el climax. Sentia cada latido de su corazon, y cada parte de su cuerpo, de su mente y de su alma confluyeron donde ambos se unian. Abrio la boca, pero solo fue capaz de pronunciar la palabra si seguida de un largo gemido de satisfaccion.

– Asi, correte para mi -susurro el, y el sonido de su voz provoco su larga y dura caida.

Su cuerpo se tenso y se arqueo cuando el orgasmo la alcanzo y la poseyo por completo. Las poderosas sensaciones la hicieron estremecer. Joe se vio comprimido en su estrecho canal mientras embestia una y otra vez mas fuerte, mas profundo. Las sensaciones se arremolinaron en torno a ella hasta que por fin un gemido angustiado desgarro el pecho de Joe y su aliento ronco le acaricio la sien. Empujo en ella una ultima vez, luego se quedo quieto.

Durante un rato, el unico sonido fueron sus jadeos y una sirena a lo lejos. Sus pieles se pegaban alli donde se tocaban y una gota de sudor se deslizo por la frente de Joe.

Una sonrisa curvo lentamente sus labios.

– Ha sido asombroso -dijo ella.

– No -corrigio el, dandole un beso en la boca-, tu eres asombrosa.

Gabrielle retiro la pierna de su cintura.

El asio su muslo como si pensara que ella planeaba alejarse y no quisiera dejarla ir.

– ?Necesitas ir a algun sitio?

– No.

– ?Entonces por que no te quedas justo donde estas? Yo hare lo mismo.

– ?Aqui mismo? ?Desnudos?

– Aja. -El metio los dedos entre su pelo y movio las caderas con lentitud. Se retiro, la penetro otra vez y la sensacion volvio de nuevo-. Quiero mas de la mejor parte. ?Y tu?

Bueno, queria mas. Queria bastante mas de el, pero aparte de lo que queria de Joe, no estaba preparada para afrontar lo que la esperaba fuera. Todavia no. Le rodeo la cintura otra vez con la pierna y comenzaron a moverse despacio con acometidas ligeras y persistentes, pero las cosas se calentaron demasiado rapido y, de alguna manera, acabaron en el suelo rodando por encima de la ropa interior que ella habia tirado alli la noche anterior. Finalmente, Gabrielle se puso a horcajadas sobre sus caderas.

– Pon las manos detras de la cabeza -le pidio.

La sospecha brillo en sus ojos, pero lo hizo mientras preguntaba.

– ?Que vas a hacer?

– Voy a hacer estallar tu mente.

– Esa es una declaracion atrevida.

Gabrielle solamente sonrio. Habia ido a clases de danza del vientre durante seis meses, el tiempo necesario para saber como rodar las caderas y moverse sensualmente. Levanto las manos por encima de la cabeza y roto las caderas mientras se contoneaba. Cerro los ojos y se abandono al goce de sentirlo en lo mas profundo de su ser.

– ?Te gusta?

– ?Jo-der!

Ella sonrio ampliamente y reteniendolo profundamente en su interior, hizo estallar su mente.

– ?Estas segura de que no huelo a chica? -pregunto Joe por tercera vez en el comedor mientras se subia los boxers.

Gabrielle le enterro la nariz en el cuello. Despues de que se levantaran del suelo del dormitorio, lo habia metido medio aturdido en la ducha para reanimarlo con una esponja de lufa y una pastilla especial de su jabon casero de lilas. El no habia dejado de quejarse del olor a chica hasta que ella se habia arrodillado ante el para enjabonarlo de arriba abajo.

– Creo que no -dijo, poniendose las bragas y abrochandose el sujetador. A ella le olia a Joe.

Gabrielle cruzo los brazos y apoyandose contra la mesa lo observo abotonarse los pantalones. La luz acariciaba los rizos cobrizos de su pelo mojado.

– No quiero que hoy contestes al telefono -dijo, entrando en la sala de estar y cogiendo la camisa y la chaqueta-. Al menos, no hasta despues de las tres. Kevin podria intentar ponerse en contacto contigo despues de

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