Luchetti se balanceo sobre los talones.

– De acuerdo, Shanahan, lo dejare pasar a menos que vuelva a surgir el tema.

Dios no lo quiera. Joe no podia explicar lo que habia pasado entre Gabrielle y el. Ni siquiera se lo podia explicar a si mismo.

– ?Estas seguro de que no hueles a flores? -pregunto Luchetti, y olfateo el aire-. Algo como el perfume de lilas de mi esposa.

– Joder, no huelo nada. -«Lo sabia. Sabia que olia como una chica»-. ?Donde esta Carter?

– En la tres, pero no habla.

Joe se dirigio a la sala de interrogatorios y abrio la puerta. Y alli estaba Kevin sentado con una mano esposada a la mesa.

Kevin levanto la vista y torcio la boca con desprecio.

– Cuando uno de los polis me dijo que habia un detective infiltrado trabajando en Anomaly supe que tenias que ser tu. Desde el primer dia me di cuenta de que eras un perdedor.

Joe apoyo un hombro contra el marco de la puerta.

– Quiza, pero no soy el perdedor que atraparon con el Monet del Sr. Hillard, ni el perdedor que lleno su casa de antiguedades robadas. Tampoco soy el perdedor que va a pasar de quince a treinta anos en la prision estatal. Ese perdedor eres tu.

La cara palida de Kevin palidecio aun mas.

– Mi abogado me sacara de aqui.

– Creo que no. -Joe se aparto para dejar entrar al jefe Walker en la sala-. No existe abogado tan bueno.

El jefe se sento en la mesa frente a Kevin con una voluminosa carpeta llena de documentos. Joe sabia que algunos no tenian nada que ver con Kevin. Una de las mas antiguas tacticas policiales era hacer creer a un criminal que tenia un grueso expediente.

– Shalcroft esta colaborando mas que usted -comenzo Walker, lo cual, supuso Joe, tenia tantas posibilidades de ser mentira como verdad. El tambien creia que cuando Kevin viera la cantidad de pruebas que habia contra el cantaria rapidamente. Si no le quedaba mas remedio, Kevin Carter se preocuparia solo de salvar su propio pellejo. Sin duda daria el nombre del ladron que habia contratado para robar la pintura y el de los demas involucrados.

– Deberias pensar seriamente en cooperar antes de que sea demasiado tarde -sugirio Joe.

Kevin se recosto en la silla y ladeo la cabeza.

– Vete a la mierda.

– De acuerdo, piensa en esto. Mientras tu estes en una comoda celda de la carcel yo me ire a casa a celebrarlo con una buena barbacoa.

– ?Con Gabrielle? ?Sabe ella quien eres en realidad? ?O solo la utilizaste para acercarte a mi?

El peso de la culpa se le asento en el estomago. Culpa y el mismo sentimiento protector que habia sentido la noche que habia visto a Gabrielle colgar de la terraza. Aquello lo cogio desprevenido y se impulso desde la puerta.

– No me hagas hablar de quien ha utilizado a Gabrielle. Tu lo has hecho durante anos solo para tener una tapadera. -En ese momento sintio que el estomago revuelto era por algo mas que el deber de proteger a su colaboradora, pero no estaba de humor para pensar en ello.

Kevin se dio la vuelta.

– Estara bien.

– Cuando hable con ella esta manana, no lo parecia.

Kevin se volvio y por primera vez le brillo en los ojos algo mas que arrogante beligerancia.

– ?Que le dijiste? ?Que sabe?

– Lo que sabe no debe preocuparte. Todo lo que necesitas saber es que yo estaba en Anomaly para cumplir con mi deber.

– Si, seguro -se burlo el-. Cuando tenias a Gabe contra la pared con la lengua dentro de su boca haciendola gemir me parecio algo mas que deber.

Walker levanto la mirada y Joe sonrio con facilidad.

– Algunos dias fueron mejores que otros. -Se encogio de hombros y sacudio la cabeza como si Kevin solo dijese tonterias-. Se que estas muy cabreado conmigo, pero voy a darte un consejo. Puedes seguirlo o puedes mandarme a la mierda otra vez, a mi me da lo mismo, pero ahi va: no eres la clase de tio que se deje joder por nadie y ahora no es el momento de tener escrupulos. El barco se esta hundiendo, amigo, o te salvas o te ahogas con las demas ratas. Sugiero que elijas la primera opcion antes de que sea demasiado tarde. -Miro a Kevin por ultima vez, luego salio de la habitacion y se dirigio a las celdas.

En contra de lo que habia dicho el jefe a Kevin, William Stewart Shalcroft no cooperaba en lo mas minimo. Estaba sentado en la celda esperando impacientemente con la mirada fija en los barrotes. La luz del techo formaba una sombra grisacea en su cabeza calva. Joe observo al traficante de arte esperando sentir el subidon de adrenalina que le haria rugir la sangre. El subidon que siempre surgia en el momento de hacer cantar a un estafador pese a la advertencia de que cualquier cosa que dijera se usaria en su contra. El subidon no llego. En su lugar, Joe solo se sintio cansado. Mental y fisicamente.

La energia que llenaba la comisaria lo mantuvo despierto y alerta el resto del dia. Escucho los detalles del arresto de Kevin y Shalcroft, y luego algo mas sobre la historia que fue procesada y reprocesada de principio a fin manteniendo su mente ocupada para no pensar demasiado en Gabrielle y lo que tenia intencion de hacer con ella.

– ?Alguien trajo flores? -pregunto Winston en el pasillo.

– Es cierto, huele a eso -anadio Dale Parker, el detective novato.

– No huele a nada, joder -ladro Joe a sus companeros, luego enterro la nariz en el trabajo de oficina.

Se paso el resto de la tarde oliendo a lilas y esperando que el hacha cayera sobre su cuello. A las cinco, agarro la pila de papeles del escritorio y se fue a casa.

Sam estaba en su jaula al lado de la puerta principal.

– Hola, Joe -lo saludo tan pronto como este entro.

– Hola, amigo. -Joe lanzo las llaves y el monton de papeles sobre la mesa delante del sofa, luego dejo salir a Sam de la jaula.

– ?Que tal la tele hoy?

– JER…ry JER…ry -chillo Sam saliendo por la puerta de alambre y volando a la parte superior del gimnasio de roble.

Joe no habia permitido que Sam viera a Springer durante varios meses. No desde que habia adquirido un lenguaje soez para hacer alarde de el en los momentos mas inoportunos.

– Tu madre es una bola de grasa.

– Jesus -suspiro Joe, hundiendose en el sofa. Habia pensado que Sam habia olvidado aquello.

– Comportate -imito desde su percha sobre la tele.

Joe recosto la cabeza contra el respaldo y cerro los ojos. Su vida se iba al garete. Habia arriesgado su carrera y aun habia posibilidades de que su trabajo estuviera en peligro. Estaba de mierda hasta el cuello y su pajaro tenia una boca sucia. Todo estaba fuera de control.

Sin trabajo que lo distrajera, volvio a pensar en Gabrielle, en el dia que la habia arrestado. Su opinion sobre ella habia dado un giro de ciento ochenta grados en menos de una semana. La respetaba y se sentia realmente mal porque lo mas probable era que tuviera razon sobre el negocio. Su nombre y la tienda estaban ahora vinculados al robo mas infame del estado. Probablemente tendria que cerrar, pero gracias a su pequeno y habil abogado, no lo perderia todo. Al menos esperaba que no lo hiciera.

Y luego penso en esa deliciosa boca sobre la suya y sus pezones duros contra su torso. En sus caricias sobre su espalda y abdomen. El pene en su mano mientras lo frotaba contra la piel tersa del estomago y sobre el aro del ombligo. Casi habia eyaculado alli mismo. Todavia podia ver los pendientes de perlas entre su pelo mientras la miraba a la cara y sentir el calor de su cuerpo bajo el suyo. Era bella con ropa y asombrosa sin ella. Habia conmocionado su mundo fundiendo su mente, y si fuese cualquier otra mujer estaria tratando de encontrar una forma de desvestirla otra vez, y otra. Estaria en el coche camino de su casa para obligarla a desnudarse y ponersele a horcajadas sobre el regazo.

Вы читаете Debe Ser Amor
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату