El llevo la palma de la mano a un lado del cuello de Gabrielle y deslizo los dedos bajo el albornoz.

– Es fiscal del distrito.

Le levanto la barbilla con el pulgar al tiempo que bajaba los labios para acariciar los de ella una vez, dos, tres veces. Sus besos eran tan suaves que parecieron quemarla como el radiante sol de agosto, calentandola desde la coronilla hasta la boca del estomago. Un calido estremecimiento se extendio por sus piernas descendiendo por la parte de atras de las rodillas hasta las puntas de los pies. El interior de su humeda boca sabia a menta y cafe. Joe la beso como si el sabor de ella fuera dulce y muy, muy bueno.

Ella inclino la cabeza hacia un lado para facilitarle el acceso, y el la empujo contra el respaldo del sofa haciendole el amor con los labios y la lengua. La calida palma de su mano se colo bajo el albornoz y deslizo la punta de los dedos por el borde del sujetador acariciando los monticulos de los senos. Excitada alcanzo el nudo de la corbata de rayas. El no la detuvo, y Gabrielle tironeo de la corbata hasta que los extremos le colgaron sobre el pecho. Gabrielle le succiono la lengua mientras desabrochaba el pequeno boton del cuello de la camisa, continuando con el resto de botones hasta que la camisa se abrio por completo. Luego tiro de ella para sacarla de los pantalones. Buscando entre sus cuerpos, sus manos encontraron el duro abdomen. El contuvo el aliento. El fino vello cosquilleo en sus dedos cuando lo acaricio en el estomago para despues presionar las palmas de las manos sobre cada tetilla. Sus musculos se endurecieron bajo la caricia, su piel ardio y se le escapo un gemido de la garganta.

El se habia comportado asi la noche que le habia dado el masaje. Habia actuado como si la deseara, luego le habia preguntado sobre Elvis y se habia marchado. Sin ningun problema.

– ?Recuerdas la otra noche cuando te di el masaje? -pregunto.

El se quito la chaqueta y la lanzo al suelo.

– Es muy probable que nunca olvide ese masaje.

– Te deseaba y creia que tu me deseabas tambien. Pero te fuiste.

– No me voy a ir a ningun sitio. -Su mirada encontro la suya mientras colocaba cuidadosamente la pistolera con el arma sobre el suelo, al lado de la chaqueta.

– ?Por que ahora?

– Porque estoy cansado de resistirme a esto. Te deseo tanto que me duele, y estoy harto de llegar a casa tan duro que no hay ducha fria que pueda remediarlo. Estoy cansado de sonar despierto, imaginandote desnuda como si tuviera dieciseis anos otra vez. Imaginando mi cara entre tus senos, imaginando como seria tener sexo salvaje contigo. Es el momento de dejar de sonar y pasar a la accion. -Flexiono las munecas y se desabotono los punos de la camisa-. Decias la verdad sobre que tomas la pildora, ?no?

– Si.

El se quito la camisa y la tiro sobre la chaqueta.

– Entonces ya es hora de que hagamos el amor -dijo, y se abalanzo sobre ella envolviendola entre sus brazos mientras su boca tomaba posesion de la de ella.

Le rodeo la espalda con un brazo y la recosto suavemente sobre el sofa. Puso una rodilla entre sus muslos, apoyando la otra pierna en el suelo, y la volvio a mirar con ojos hambrientos. El albornoz de Gabrielle dejaba entrever la cadera, la pierna derecha y el suave monticulo del pecho izquierdo. El desato el cinturon y aparto la mullida tela. Su mirada ardiente la acaricio por todas partes demorandose en el triangulo estampado de corazones que le cubria la entrepierna. Entonces, muy lentamente, subio por el abdomen hasta el sujetador y cogiendo ambas copas con las manos, las apreto una contra otra.

– ?Recuerdas cuando llegue al patio trasero y te encontre en la piscina de ninos?

– Aja.

– Quise hacer esto.

El se inclino sobre ella y coloco las palmas de las manos bajo sus hombros. La alzo y enterro la cara entre sus pechos, prodigandoles besos suaves mientras Gabrielle deslizaba las manos sobre sus hombros desnudos para atraerlo hacia su cuerpo. Envolvio una pierna alrededor de su cintura y se apreto contra el. Un gemido escapo de lo mas profundo de la garganta de Gabrielle cuando el tambien presiono, empujando la dura ereccion contra su entrepierna. Todo su ser se centro en el, en el placer de sus caricias y en el sordo dolor entre los muslos. Sus besos suaves la hacian perder el juicio y se arqueo contra el ofreciendo un seno turgente a sus labios. Joe busco su mirada y sonrio, luego abrio la boca y succiono sobre la fina tela del sujetador enloqueciendola con el ritmo lento y ondulante de sus caderas. A pesar de la delgada tela de las bragas y de sus pantalones consiguio que se licuara por dentro. Le ardia la piel, los pezones pujaron contra la tela y, clavandole los dedos en los hombros, se aferro a el. Joe deslizo la mano bajo su espalda y la agarro por el muslo para detenerla.

– Mas despacio, carino, o me avergonzare aqui mismo, antes de que comience lo bueno de verdad.

– Creia que esta era la parte realmente buena.

Una risa suave escapo de sus labios.

– Se puede mejorar.

– ?Como?

– Ahora te lo demostrare, pero no en el sofa. -El se levanto y la puso de pie, luego la arrastro fuera de la habitacion-. En una cama donde pueda estirarme mientras trabajo.

Llegaron hasta el comedor donde ella se detuvo para besarlo en la garganta. Saboreo su colonia y deslizo la mano sobre su abdomen plano, bajo los pantalones, hasta atrapar la dura longitud. Luego, antes de que ella pudiese darse cuenta de lo que el estaba haciendo, la subio y la sento sobre la mesa. Gabrielle golpeo el telefono con la mano, que cayo al suelo. A ninguno de los dos le importo.

– La primera vez que te vi corriendo por delante de mi en el parque pense que tenias el culo y las piernas mas dulces a este lado del paraiso. Eras la mujer mas guapa que habia visto. -El se sento en una silla y le beso el interior de una pantorrilla.

– Creias que era una ladrona.

– Eso no quiere decir que no quisiera verte desnuda. -Presiono los labios en el interior de la rodilla-. Que no quisiera mirarte mientras te seguia. Que no supiera lo afortunado hijo de puta que era.

La mirada de Gabrielle le recorrio el pelo y los labios sonrientes que el apretaba contra el interior de su muslo. La pasion ardia a fuego lento en sus ojos oscuros cuando la punta de su lengua toco la marca unos centimetros por debajo de la banda elastica de sus braguitas. Contuvo el aliento mientras la mantenia asi, en suspenso, haciendole arder las entranas mientras se preguntaba que vendria despues.

– O como sabes aqui -dijo, y suavemente le lamio la piel con su calida boca.

Cada brote de deseo de su cuerpo se intensifico y ardio, excitandola y paralizandola al mismo tiempo. El deslizo la mano por el interior de su muslo hasta el triangulo de tela que le cubria la entrepierna. La rozo a traves del fino material mientras levantaba la cabeza para mirarla.

– ?Te gusta?

– Si, Joe…

El acerco la silla a la mesa tanto como fue posible.

– Esto me esta volviendo loco.

El rodeo con el brazo su cintura, luego bajo la cabeza y succiono el ombligo por debajo del aro. Tenso la mano con la que le sujetaba la pierna mientras continuaba acariciandola ligeramente con el pulgar por encima de las bragas mojadas. Ella reclino la cabeza hacia atras y cerro los ojos escapando de todo menos del placer exquisito que provocaba su mano mientras su boca creaba un humedo camino desde el estomago hasta la curva del pecho derecho. Joe lamio su sensible piel, luego empujo a un lado la copa del sujetador y tomo el pezon con su calida boca.

Gabrielle gimio y arqueo la espalda, perdida en el roce erotico de sus labios y la textura aterciopelada de su lengua. El deslizo dos dedos bajo la banda elastica de las bragas y toco la resbaladiza carne, acariciandola exactamente donde ella mas deseaba, en el lugar donde cada sensacion se combinaba e intensificaba. Intento cerrar las piernas para contener el placer, pero el estaba entre sus rodillas. Luego el aire frio rozo la humeda cima de su pecho y lo oyo susurrar su nombre. Abrio los ojos y su cara estaba tan cerca que su nariz casi rozaba la de ella.

– Gabrielle -dijo otra vez y luego la beso, tan suave y dulcemente como la primera vez.

Ella envolvio los brazos alrededor de su cuello y el le devolvio el abrazo. Al mirar sus profundos ojos castanos, su pecho se hincho con un tipo de emocion que ya no pudo ocultar. Aunque de todas maneras nunca habia sido demasiado buena ocultando nada.

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