la detencion y te sugeriria que no hablaras con el. -Metio los brazos en la camisa y se abotono los punos antes que el frente-. Y asegurate de que comes algo. No quiero que te pongas enferma.
?Que le pasaba con la comida? Gabrielle lo observo desde el comedor, amandole tanto que le dolia. No sabia como, pero habia ocurrido. El no era el tipo de hombre que se habia imaginado que podia llegar a querer, pero era el hombre perfecto para ella. Sintio los rapidos latidos de su corazon, el aleteo incesante en su estomago y lo supo en su alma. Era algo mas que buen sexo. Mas que orgasmos alucinantes. El era su hombre y ella su mujer. Positivo y negativo.
Pero una pequena duda mermo la sensacion de euforia. No estaba segura de si el habia llegado a la misma conclusion que ella.
Joe metio la mano en el bolsillo de la chaqueta, saco el busca y miro la pantalla.
– Quiza deberias quedarte con tu madre algunos dias. Joder. ?Donde esta el telefono?
Gabrielle apunto a sus pies, donde estaba tirado en el suelo. El agarro la chaqueta y la pistolera y volvio al comedor. Joe recogio el telefono con una mano y pulso el boton de conexion con el pulgar, luego marco los numeros.
– Shanahan -dijo, mientras colocaba la pistolera y la chaqueta sobre la mesa- Bueno, mi busca estaba en el coche… ?Que dices? Acabo de encontrar un telefono. -Se metio la camisa por los pantalones y luego cogio la chaqueta-. Dime que estas de cona. ?Ni siquiera es mediodia! -Con el telefono entre la oreja y el hombro paso los brazos por las mangas-. ?Cuando fue eso?… Voy para alla -dijo, y colgo el auricular en el soporte-. ?Joder!
– ?Que?
El la miro, despues se sento en una silla y se puso los calcetines.
– No puedo creer que me pase esto. No es posible.
– ?Que?
Joe se cubrio la cara con las manos y se froto la frente como si tuviera la piel tensa.
– Joder -suspiro, y dejo caer las manos-. Kevin y Shalcroft cambiaron la hora del encuentro. Los arrestaron hace quince minutos. Intentaron contactar conmigo desde la oficina, pero no pudieron. -Se puso los zapatos y se levanto.
– Oh.
Agarrando la pistolera, corrio a la puerta.
– No hables con nadie hasta que vuelva contigo -dijo por encima del hombro. Mascullo unas cuantas obscenidades mas, luego salio de la casa sin molestarse en decir adios.
Capitulo 15
Joe hizo girar el volante describiendo una U en mitad de la calle de Gabrielle. La llanta derecha subio a la acera mientras se arrancaba el parche de nicotina de la cintura y lo arrojaba por la ventanilla. Se puso las gafas de sol y busco en la guantera hasta que encontro una cajetilla de Marlboro. Saco un cigarrillo y lo encendio con el Zippo. Una nube de humo se extendio hacia el parabrisas cuando tomo una honda calada. Apretaba la mandibula con tanta fuerza que le rechinaban los dientes. No sabia como explicaria la nueva abolladura del Chevy. Una abolladura que era exactamente del tamano de su pie. Le hubiera gustado patearse el culo si eso fuera humanamente posible.
El arresto mas importante de su vida y la habia jodido. Se lo habia perdido porque estaba manteniendo relaciones sexuales con su colaboradora. No importaba que tal vez tecnicamente ella ya no lo fuera en el momento de la penetracion; el estaba de servicio y no habian podido localizarle desde comisaria. Habria preguntas. Y no tenia las respuestas. Ninguna que quisiera dar a preguntas como: «?Donde diablos te has metido, Shanahan?»
Y que podia decir: «Bueno, capitan, como se suponia que el arresto seria a las tres, pense que tenia un monton de tiempo libre para tirarme a mi colaboradora.» Joe se rasco la frente y continuo pensando. «Y oye, tiene un polvo de lo mas increible, despues de hacerlo la primera vez me puse cachondo de nuevo y tuve que repetir. Y la segunda vez fue tan espectacular que pense que iba a necesitar reanimacion. Y capitan, te aseguro que no sabes lo que es realmente una ducha hasta que no has sido enjabonado y acariciado por Gabrielle Breedlove.» Si admitiera eso, probablemente tendria que devolver la placa y convertirse en guardia de seguridad.
Otra nube de humo lleno el coche cuando Joe exhalo. Existia la posibilidad de que nadie descubriese su relacion con Gabrielle. El ciertamente no pensaba difundir el incidente ni siquiera para descargar la conciencia. Pero ella podria hacerlo y entonces estaria jodido. Cuando el caso fuera a juicio, podia imaginar al abogado defensor de Kevin acosandole con preguntas del tipo: «?No es verdad, detective Shanahan, que ha mantenido relaciones sexuales con su colaboradora, la socia de mi cliente? ?Y no podria ser todo esto un montaje contra mi cliente por celos?»
Tal vez los almacenes K-mart necesitaran a alguien para vigilar las tiendas por la noche.
A Joe le llevo quince minutos y otro cigarrillo aparcar el Chevy delante de la comisaria. Cerro los punos con fuerza y los metio en los bolsillos de los pantalones controlando su colera. La primera persona que encontro camino de las taquillas fue el capitan Luchetti.
– ?Donde diablos te has metido? -ladro Luchetti, pero no habia garra tras sus palabras. El capitan parecia diez anos mas joven que el dia anterior y lo cierto era que sonreia por primera vez desde el robo Hillard.
– Ya sabes donde. -Joe y otro detective habian pasado la noche anterior y las primeras horas de la manana estudiando los planes del departamento para el arresto. Habian hecho planes de emergencia. Planes que obviamente habian puesto en marcha sin el-. Fui a casa de la senorita Breedlove para avisarla del arresto de Carter. ?Donde lo habeis metido?
– Carter y Shalcroft estan aun con Miranda. No quieren hablar -contesto Luchetti, mientras caminaban por el pasillo hacia las salas de interrogatorios. Durante los diez dias anteriores, el ambiente en el edificio habia sido sombrio y lleno de tension. Ahora todos los que pasaban por delante de Joe, desde detectives a sargentos, lucian una gran sonrisa. Todo el mundo respiraba con alivio menos Joe. No con el culo tan cerca de la trituradora-. ?No hueles a flores? -pregunto Luchetti.
– No huelo nada.
El capitan se encogio de hombros.
– No pudimos localizarte.
– Bueno, es porque no tenia el busca encima. -Lo cual era basicamente cierto. El busca estaba en los pantalones y no los tenia puestos cuando sono-. No se como pudo haber ocurrido.
– Ni yo. No entiendo como un detective con nueve anos de experiencia puede andar sin el busca. Cuando supimos que Carter habia cambiado la hora de la reunion y vimos que no podiamos localizarte enviamos una patrulla a esa tienda de la calle Decimotercera. El oficial informo que llamo en las dos puertas, pero no contesto nadie.
– No estaba alli.
– Enviamos a alguien a su casa. Tenias el coche aparcado fuera, pero nadie abrio la puerta.
Cielo Santo. No habia oido a nadie llamando, pero, por supuesto, en algunos momentos clave ni se habria enterado de una banda de musica tocando a medio metro de su culo.
– Ha debido de ser cuando salimos para desayunar -improviso-. Fuimos en el coche de la senorita Breedlove.
Luchetti se detuvo en la puerta de la habitacion.
– ?Le contaste lo de Carter y tenia ganas de desayunar? ?Se sentia con animos para conducir?
Era el momento de cambiar de tactica. Miro de frente al capitan y dejo escapar la colera que habia estado conteniendo.
– ?Estas tratando de tocarme las pelotas, Luchetti? El robo Hillard es el caso mas importante del departamento y me perdi el jodido arresto porque estaba haciendo de canguro de un colaborador. -Dejar escapar parte de la furia lo hizo sentir condenadamente bien-. He trabajado muy duro en este caso y he currado un monton de horas extra. Tuve que aguantar las sandeces de Carter todos los dias y queria ponerle las esposas yo mismo. Merecia estar alli y no sabes cuanto me jode habermelo perdido. Asi que si estas tratando de hacerme sentir como un gilipollas, ya puedes olvidarte. No puedes hacer que me sienta peor.
