corazon le habria arrancado unas lagrimas, pero ella nunca habia sido una persona emotiva, y podia contar con los dedos de una mano el numero de veces que habia llorado en su vida adulta. No se consideraba una persona fria, pero habia aprendido pronto que las lagrimas nunca cambiaban nada.

Hablo con Trina durante otros cuarenta y cinco minutos antes de recoger sus notas y la grabadora y dirigirse a Boise.

Tenia otra prueba del vestido de dama de honor aquella tarde, y debia encontrarse con sus amigas en la tienda de vestidos de novias de Nan antes de comer con ellas y volver a Truly.

Se detuvo en Value Rite a comprar papel higienico y un paquete de seis Coca-Cola light. La tienda albergaba una exposicion de campanillas de viento y comederos de colibris, cogio uno y leyo las instrucciones. En realidad era una tonteria. Probablemente el verano siguiente ya no estuviera viviendo en Truly. No tenia sentido crear un ambiente hogareno, pero puso el comedero en el carro, junto con el paquete de Coca-Cola. Siempre podria llevarselo cuando la vendiera. Habia comprado la casa como una inversion. Ella era una mujer sola. Y una mujer sola no necesita dos casas, pero suponia que no habia ninguna prisa en vender.

Carleen Dawson estaba en el pasillo de la comida para perros colocando correas y collares y hablando con una mujer de largos cabellos negros. Maddie le sonrio al pasar por delante con el carro y Carleen detuvo su conversacion.

– Es ella -oyo decir a Carleen. Maddie siguio caminando hasta que noto una mano que le cogia del brazo.

– Solo un minuto.

Se volvio y vio unos ojos verdes. Se le erizo el vello de la nuca, como si debiera conocerla. La mujer llevaba una especie de uniforme, como si trabajara en un restaurante o en una cafeteria.

– ?Si?

La mujer la solto.

– Soy Meg Hennessy, usted esta escribiendo sobre mis padres.

Meg. Por eso le sonaba, por las fotos de Rose. Si Mick era la viva imagen de Loch, Meg se parecia mucho a su madre. El hormigueo de la nuca se extendio por la columna vertebral, como si estuviera mirando a los ojos a una asesina. A la asesina de su madre, pero claro, Meg era tan inocente como ella.

– Si.

– He leido sus libros. Usted escribe sobre asesinos en serie. Un tema muy sensacionalista. Mi madre no era una asesina en serie.

Maddie no queria hablar alli, en mitad de una tienda, con Carleen mirando.

– Tal vez podriamos hablar de esto en otra parte.

Meg sacudio la cabeza y el cabello negro ondeo sobre los hombros.

– Mi madre era una buena persona.

Esa frase era digna de ser debatida, pero no en un supermercado.

– Estoy escribiendo un relato objetivo de lo ocurrido.

Y era cierto. Habia escrito algunas crudas verdades sobre su madre que podia haber pasado por alto con facilidad.

– Eso espero. Se que Mick no quiere hablar de esto. Entiendo como se siente, pero es obvio que usted va a escribir ese libro con o sin nuestra ayuda. -Hurgo en su bolso y saco un boligrafo y un envoltorio plateado de chicle-. A mi no me parece que la muerte de mis padres merezca una novela, pero usted si lo cree -dijo mientras escribia en el lado blanco del envoltorio-. De modo que llameme si tiene preguntas.

Maddie no se impresionaba con facilidad, pero cuando Meg le dio el papel, se quedo tan asombrada que no supo que decir. Miro el numero de telefono y doblo el papel por la mitad.

– Lo mas probable es que ya haya hablado con los parientes de esa camarera. -Meg metio el boligrafo en el bolso y el cabello negro cayo sobre las palidas mejillas-. Estoy segura de que le han mentido sobre mi familia.

– Alice solo tiene un pariente vivo. Su hija.

Meg levanto la mirada y se recogio el cabello detras de las orejas.

– No se lo que le habra contado. Nadie por aqui se acuerda de ella. Lo mas probable es que sea como su madre y ande por ahi destrozando hogares.

Maddie se aferro con fuerza al manillar del carrito del supermercado, pero se las arreglo para esbozar una sonrisa amable.

– Se parece mucho a su madre e imagino que usted se parece mucho a la suya.

– Yo no me parezco en nada a mi madre. -Meg se enderezo, y su voz era algo mas estridente-. Mi madre mato a un marido que la enganaba. Yo me divorcie del mio.

– Es una lastima que su madre no pensara en el divorcio como una opcion mejor.

– A veces una persona esta sometida a demasiada presion.

?Y una mierda! Maddie habia oido esa excusa de todos los sociopatas a los que habia entrevistado. La vieja excusa de «ella me presiono demasiado asi que le tuve que dar ciento cincuenta punaladas».

– ?Fue la relacion de su padre con Alice Jones lo que sometio a su madre a demasiada presion? -pregunto guardandose el papel de chicle en el bolsillo de los pantalones.

Maddie esperaba la misma reaccion cada vez que formulaba aquella pregunta; un encogimiento de hombros. Pero en lugar de eso, Meg se dedico a hurgar una vez mas en su bolso. Saco unas llaves y se cruzo de brazos.

– No lo se -contesto sacudiendo la cabeza.

«Esta mintiendo.» Maddie miro los ojos verdes de Meg y Meg aparto la mirada hacia unas bolsas de comida y chucherias para perros. Aquella mujer sabia algo, algo de lo que no queria hablar.

– Solo tres personas saben lo que paso en realidad aquella noche. Mi padre, mi madre y esa camarera. Los tres estan muertos. -Meg metio un dedo en la anilla y cerro los dedos alrededor de las llaves-. Pero si quiere saber la verdad sobre la vida de mi madre y de mi padre, llameme y le aclarare las cosas. -Y tras decir eso se alejo.

– Gracias, lo hare -respondio Maddie. No creia que Meg quisiera en realidad responder a sus preguntas a pesar de que aparentase lo contrario. Dudaba que ella supiera toda la verdad sobre la vida de Rose y Loch. Tendria la version de Meg, una version que sin duda estaria llena de sombras y embellecida.

Empujo el carrito hacia la cola de las cajas y puso los articulos en la cinta. Mick habia mencionado que su hermana podia resultar dificil. ?Sufriria la misma inestabilidad mental que Rose? Maddie habia notado la hostilidad de Meg hacia Alice Jones y hacia ella misma. Meg se habia negado a pronunciar siquiera el nombre de Alice, pero sabia algo sobre aquella noche. Maddie estaba segura de ello y lo descubriria, fuera lo que fuese. Habia sacado secretos a personas mucho mas listas y que tenian mucho mas que perder que Meg Hennessy.

Cuando Maddie entro en la casa despues de estar fuera todo el dia, el cadaver de un raton muerto le dio la bienvenida. La semana anterior, el Control de Plagas de Ernie se habia pasado por alli y pusieron varias trampas. Como resultado, Maddie iba encontrando ratones muertos por todas partes. Dejo las bolsas de Value Rite en la encimera de la cocina y luego corto unos cuantos papeles de cocina. Cogio el raton por la cola y lo tiro fuera al cubo de la basura.

– ?Que estas haciendo?

Maddie miro por encima del hombro hacia las profundas sombras creadas por los altos pinos ponderosa y vio a dos ninos vestidos de minicomandos, mientras sostenia el raton por la cola.

– Tirar esto a la basura.

Travis Hennessy se rasco una mejilla con el canon de una pistola Nerf verde.

– ?Se le arranco la cabeza?

– Lo siento, pero no.

– ?Vaya mierda!

Maddie arrojo el raton muerto a la basura.

– Mis padres van a ir a Boise -le informo Pete-. Porque mi tia ha tenido bebes.

Maddie se volvio y miro a Pete.

– ?En serio? ?Que buena noticia!

– Si, y Pete se va a quedar a pasar la noche en mi casa.

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