completo de espiritu deportivo. Si queria que ella tirase primero, no pensaba negarse.

– ?Cuanto dinero quieres apostar?

– Pongo mis cincuenta contra tus cincuenta.

– Muy bien. -Jane consiguio un doble con su primer tiro y anoto sesenta puntos en su primera tanda.

Luc, cuyo primer dardo reboto contra la diana, no obtuvo un doble hasta el tercer tiro.

– Vaya mierda -mascullo.

Con el entrecejo fruncido, camino hasta la diana y saco los dardos. Bajo el foco de luz, estudio los voladores y las puntas.

– Estan flojos -dijo. Miro a Jane por encima del hombro y anadio-: Dejame ver los tuyos.

Ella dudaba que sus dardos estuviesen mejor, y camino hasta el.

– Las tuyas no estan tan romas como las mias -dijo Luc mientras comprobaba las puntas con el pulgar.

Estaba tan cerca, que si Jane se hubiese inclinado un poco se habrian tocado con la frente.

– Bien -dijo ella, intentando que su voz sonase mas o menos normal, como si el perfume de Luc no la aturdiese-. Quedate con los tres que quieras, y yo me quedare con los otros.

– No. Usaremos los mismos dardos. -La miro fijamente-. De ese modo, cuando te gane no podras llorar.

Ella clavo sus ojos en el; su proximidad hacia que el corazon le latiese con fuerza.

– No he sido yo la que ha hecho rebotar un dardo contra la diana en el primer tiro y despues he culpado al estado de las puntas.

Mientras a ella el corazon le latia desbocado, el parecia totalmente frio. Jane dio un paso atras y puso algo de distancia entre Luc y su estupida reaccion.

– Y bien, ?piensas pasarte toda la noche hablando, Martineau -anadio-, o me vas a permitir que te patee el culo?

– Lo de los dardos te hacer sentir importante, ?eh? -dijo el, entregandole los dardos que consideraba en mejor estado-. Creo que tienes uno de esos complejos tipicos de las chicas bajitas -agrego, y fue a unirse a un grupo de companeros que estaban sentados en una mesa un tanto alejada.

Jane se encogio de hombros como si dijese: «Si, ?y que?», y camino hasta la linea. Con los pies perfectamente afirmados en el suelo y la muneca suelta y relajada, lanzo y obtuvo un doble, un triple y un sencillo. Luc camino hasta la linea al tiempo que ella retiraba los dardos de la diana.

– Tienes razon -dijo Jane dirigiendose hacia el-, estos son mucho mejores. -Se los entrego-. Gracias.

Luc cerro su mano sobre la de ella, presionando los dardos contra su palma.

– ?Donde aprendiste a tirar asi?

– En un pequeno bar cerca de la universidad de Washington. -Jane sentia el calor de la mano de Luc-. Iba alli por las noches para pagarme los estudios. -Intento soltarse, pero el apreto con mas fuerza y los mangos de los dardos se clavaron en su piel.

– ?No habia por alli bares de strip-tease?

Luc finalmente la solto y ella dio un paso atras.

– No, eso esta al otro lado del lago yendo desde la universidad -respondio Jane, aunque imagino que el sabia exactamente donde habia bares de esos.

Luc estaba intentando ponerla nerviosa, y no lo habia conseguido hasta que se acerco a ella y le dijo al oido:

– ?Trabajabas en uno de esos bares?

A pesar del calor que sintio en la nuca, se las apano para responder, si no como Bomboncito de Miel, si con la suficiente frialdad.

– Creo que es mas correcto decir que mi tipo no era el adecuado para trabajar en uno de esos locales.

El bajo la voz, acariciandole la mejilla con su calido aliento al preguntarle:

– ?Y eso por que?

– Los dos sabemos por que.

El dio un paso atras y le miro la boca antes de ascender lentamente hasta los ojos.

– ?No vestias del color adecuado?

– No.

– ?No te gustan las minifaldas?

– No era la clase de chica que buscan para eso.

– No me lo creo. Se por experiencia que tambien buscan chicas menudas. Yo las he visto. -Hizo una pausa y anadio-: Aunque, por supuesto, eso fue en Singapur.

– ?Estas intentando ponerme nerviosa para ganar la partida?

Luc entorno los ojos.

– ?Estoy consiguiendolo?

– No -mintio ella y camino hasta el lugar donde estaban los jugadores-. ?Vais a acabaros las cervezas o no?

Rob le dio una palmadita en la cabeza.

– Por supuesto, Tiburoncito.

?Tiburoncito? Bueno, se habia ganado un apodo, y debia de ser mejor del que sin duda utilizaban cuando ella no estaba delante. Y le habia dado una palmadita en la cabeza como si de un perro se tratase. «Voy progresando», penso mientras miraba a Luc levantar la mano, lanzar el dardo y clavarlo en el centro mismo de la diana.

– A Luc le molesta mas perder que a cualquier otra persona que conozca -le dijo Bruce.

– Tal vez no le ganes -le advirtio Peter-. Tal vez le de la vuelta al marcador.

– Olvidadlo, chicos. -Jane meneo la cabeza mientras Luc clavaba el segundo dardo fuera del area de puntuacion y maldecia como todo un jugador de hockey.

– No voy a dejar ganar a nadie.

– Perder tal vez le haga jugar como un perro rabioso manana por la noche en el Compac Center.

– Si, acordaos de cuando perdio por la minima a los bolos y la noche siguiente se llevo por delante a Roy -les recordo Darby.

– Eso debia de estar mas relacionado con los insultos que intercambiaron que conque hubiese perdido a los bolos.

– Ese portero es muy rencoroso.

– Esa noche jugaron al estilo antiguo.

– Fuera cual fuese la razon, se enzarzaron en medio de la pista y, colega, fue bonito de ver.

– ?Cuanto hace de eso? -quiso saber Jane.

– El mes pasado.

El mes pasado, y todavia le quedaba mas de media temporada por delante. Luc seguia ante la linea de lanzamiento, mirando la diana como si se tratase de la meta de todos sus deseos. Un retazo de luz cruzo la barata moqueta de color rojo e ilumino sus zapatos de piel y sus pantalones negros. Entonces, como si se dispusiese a lanzar un misil, clavo el dardo en el doble veinte consiguiendo un total de sesenta y cinco puntos. Con la cara de pocos amigos con que le entrego los dardos Jane comprendio que no estaba satisfecho con la diferencia de setenta y cinco puntos.

– Si obtuvieres diez puntos adicionales por lo mas profundamente que clavas los dardos, aun tendrias posibilidades de ganar -dijo ella-. La proxima vez, pon algo mas de suavidad y algo menos de musculo.

– La suavidad no va conmigo.

?Como si ella no se hubiera dado cuenta! Se coloco en posicion, y justo cuando estaba a punto de lanzar el dardo, Luc dijo a su espalda:

– ?Como puedes recogerte el pelo tan fuerte?

Los demas jugadores rieron como si Luc fuese un tipo realmente divertido.

Jane bajo el brazo y lo miro.

– Esto no es hockey -dijo-. No se insulta al contrario en el juego de dardos.

– Hasta ahora -replico el con una sonrisa.

Jane decidio que le daria una paliza. Mientras Luc continuaba burlandose de ella, sus tres tiros sumaron cincuenta puntos. Su tanteo mas bajo de lejos.

– Vas ciento dieciseis puntos por detras de mi.

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