– No por mucho tiempo -gruno el. Se acerco a la linea y consiguio un doble y un simple de veinte.
Habia llegado el momento de que ella le incordiase un poco.
– Oye, Martineau. ?Lo que tienes encima de los hombros es una calabaza o solo tu vacua cabeza?
El la miro.
– ?No se te ocurre nada mejor que decir?
Los otros Chinooks parecian muy impresionados. Darby se acerco a ella y le susurro al oido:
– No has conseguido impresionarlo.
– ?Que demonios significa «vacua»? -pregunto Rob.
Darby respondio por ella.
– Significa vacia o hueca.
– ?Por que no dices simplemente eso, Tiburoncito?
– Si. No puedes fastidiar a nadie usando palabras como esa.
Jane fruncio el entrecejo y se cruzo de brazos.
– A vosotros cualquier frase que no empiece con «joder» os resulta incomprensible.
Luc lanzo su tercer dardo y anoto un total de ochenta puntos. Era el momento de dejar de hacer el tonto y jugar en serio. Jane camino hasta la linea, alzo el brazo y espero a que empezasen los comentarios. Pero Luc permanecio en silencio, sin intentar ponerla nerviosa. Consiguio hacer un triple veinte, pero cuando se disponia a concentrarse otra vez, Luc dijo:
– ?Alguna vez llevas ropa que no sea gris o negra?
– Por supuesto -respondio ella sin mirarlo.
– Tienes razon. -Entonces, justo cuando iba a lanzar, anadio-: Tu pijama de vaquitas es azul.
– ?Como sabes que tiene un pijama de vaquitas? -pregunto uno de los chicos.
Luc no respondio y ella lo miro. Alli estaba, rodeado por sus companeros, con las manos en jarras y una sonrisa en sus labios.
– La otra noche sali de mi habitacion para comprar un paquete de M &M's -explico-. Pense que ya estariais todos en la cama, asi que sali en pijama. Luc me espio.
– Yo no estuve espiando a nadie.
– Pues si que lo hiciste. -Jane lanzo el dardo y consiguio un doble diez. Luc espero hasta el preciso momento en que ella se disponia a lanzar el tercer dardo, para decir:
– Y usa gafas de lesbiana.
Jane ni siquiera dio en la diana. Hacia anos que no le ocurria algo asi.
– ?No es cierto! -exclamo, y al instante se dio cuenta de que quiza se habia mostrado demasiado vehemente.
Luc se echo a reir.
– Son unas gafas horribles, pequenas y cuadradas de color negro, como las que llevan las chicas de hoy en dia.
Los Chinooks reian a carcajadas.
– Gafas de lesbiana… -repitio Darby, partiendose el pecho de risa,
Jane desclavo los dardos de la diana.
– No lo son. Son perfectamente heterosexuales.
Dios del cielo, ?que acababa de decir? ?Gafas heterosexuales? Aquellos tipos acabarian volviendola loca. Respiro hondo para calmarse y le paso los dardos a Luc. No permitiria que aquella pandilla de descerebrados la desconcentrase.
– No soy lesbiana -anadio-. Aunque no hay nada malo en serlo. Si lo fuese, lo llevaria con orgullo.
– Eso explicaria los zapatos -intervino Rob.
Jane se miro los pies.
– ?Que tienen de malo mis Doctor Martens?
Por primera vez en la noche, Stromster se decidio a hablar:
– Son zapatos de hombre -dijo.
– ?Zapatos de hombre? -Jane lo miro-. Antes te defendi cuando hablaron de tu cresta de mohicano. Esperaba algo mas de ti, Daniel.
Bajo la mirada y parecio repentinamente interesado por algo que habia al otro lado del local.
Luc arrojo los dardos y anoto ochenta y ocho puntos. Cuando Jane se dispuso a lanzar, todos los Chinooks empezaron a burlarse de ella. La cosa se hizo politicamente incorrecta cuando decidieron que si ella vestia con colores oscuros era porque estaba deprimida por ser lesbiana.
– No soy lesbiana -insistio. Era hija unica y habia crecido sin chicos alrededor, a excepcion de su padre, por supuesto, pero el no contaba. Su padre era un hombre serio que nunca bromeaba sobre nada. Ella no tenia experiencia afrontando las burlas a que estaba siendo sometida.
– Tranquila, carino -intervino Luc-. Si yo fuera chica, tambien seria lesbiana.
Jane se dijo que tenia dos opciones. Enfadarse o relajarse. Era periodista, una profesional. No estaba viajando con el equipo para hacer amigos y, ciertamente, no estaba alli para que se burlasen de ella como si hubiese vuelto a los tiempos del instituto. Pero la aproximacion profesional no habia dado resultado, y tenia que admitir que preferia ser objeto de burlas a que hicieran caso omiso de ella. Por otra parte, esos tipos tambien se metian con los periodistas hombres.
– Luc, realmente te has convertido en una prima donna-dijo.
Luc rio entre dientes y sus companeros lo imitaron. Durante el resto de la partida, Jane intento tomarles el pelo, pero eran demasiado buenos y le llevaban muchos anos de ventaja. Al final, gano a Luc por una diferencia de casi doscientos puntos, pero perdio la batalla dialectica.
De algun modo, gracias a haber soportado aquellas burlas y palabrotas, subio algunos enteros en la valoracion de los Chinooks. Se habian reido de sus opiniones, de su manera de vestir, de sus zapatos y de su peinado, pero como minimo no la habian ignorado. Sin duda se trataba de todo un progreso.
Cuando finalizase el partido de la noche siguiente, tal vez quisiesen hablar con ella. No esperaba que se convirtiesen en sus amigos, pero quiza no le hicieran pasar tan malos ratos en el vestuario. Quiza le concedieran alguna entrevista y le diesen un respiro dejandose los calzoncillos puestos cuando ella pasase.
Tras la rejilla de su mascara, Luc vio caer el disco. Bressler lo saco de un golpe del circulo central y la batalla entre Seattle y San Jose dio comienzo.
Luc se santiguo, pero cuando se llevaban jugados diez minutos del primer tiempo, la suerte le abandono por completo. El extremo derecho de los Sharks, Teemu Selanne, anoto un tanto. Fue un gol facil. Luc deberia haberlo detenido. Todo el equipo acuso el golpe.
Cuando termino el primer tiempo, dos jugadores de los Chinooks necesitaron puntos de sutura, y Luc habia encajado cuatro goles. Dos minutos despues de haber dado comienzo el segundo tiempo, Grizzell recibio un tremendo topetazo en mitad de la pista. Cayo al suelo y no se levanto. Tuvieron que sacarlo en camilla. Al cabo de diez minutos, Luc no bloqueo bien el disco con su guante y el quinto gol de los Sharks subio al marcador. El entrenador Nystrom reemplazo a Luc por el segundo portero del equipo.
El espacio que separa la porteria del banquillo es el camino mas largo en la vida de un guardameta. Todo portero ha tenido alguna vez una mala noche, pero para Luc Martineau era mas que eso. Habia tenido demasiadas noches malas durante la temporada que habia jugado en Detroit como para no sentir sobre su cabeza el hacha del verdugo. Se habia desconcentrado, sentia que habia perdido la sincronizacion. A pesar de ver la jugada antes de que tuviese lugar, actuaba un segundo despues. ?Que le pasaba? ?Era el primer partido malo de un descenso en picado? ?Un golpe de mala suerte o una tendencia? ?El principio del fin?
Una aprension y un miedo real que jamas se habia atrevido a admitir ocuparon su pecho y recorrio su nuca. Lo sintio al tiempo que se sentaba el banquillo para ver el resto del partido desde alli.
– Todo el mundo tiene una noche mala -le dijo el entrenado Nystrom en el vestuario-. Roy la tuvo el mes pasado. No te preocupes, Luc.
– Ninguno de nosotros ha jugado como debia esta noche -le dijo Sutter.
– Deberiamos haber jugado mejor para ti -apunto Bressler-. A veces olvidamos protegerte.
Luc, sin embargo, no se libraria de su frustacion con tanta facilidad. Nunca habia culpado a nadie, era el responsable ultimo de como jugaba.
Cuando el avion despego de San Francisco, se sento en la cabina a oscuras reviviendo su pasado, y no
