morado.
Caroline sonrio con expresion ensonadora.
– Lo se -dijo.
– Esta casado y tiene una hija.
– Hummm, bueno, a algun soltero, entonces.
– Pensaba que salias con alguien.
– Asi es, pero no va a funcionar.
– ?Por que?
– No lo se -respondio Caroline con un suspiro, y dejo la copa de vino sobre la mesita de cafe-. Lenny es guapo y rico, pero taaaaaan aburrido.
Lo cual significaba que debia de ser bastante normal. Caroline tenia un talento natural para engrandecer cualquier minimo defecto.
– ?Quieres que veamos el partido? -pregunto Caroline.
Jane nego con la cabeza.
– Que va.
Le tentaba la idea de pasar los canales con el mando a distancia y ver como iba el marcador. Pero eso solo haria que las cosas empeorasen.
– Tal vez pierdan los Chinooks. Eso quiza te haria sentir mejor.
En absoluto.
– No. -Jane apoyo la cabeza en el sofa tapizado con motivos florales-. No quiero volver a ver un partido de hockey nunca mas.
Pero no era cierto. Queria estar en las cabinas de prensa u ocupando un asiento cerca de la accion. Queria sentir la energia, presenciar un partido, la lucha en las esquinas, o a Luc efectuando una parada perfecta.
– Justo cuando creia que estaba haciendo progresos con los chicos del equipo, me dan una patada en el culo. Les gane a Rob y a Luc jugando a los dardos, y se metieron conmigo diciendo que llevaba gafas de lesbiana. Y esa noche ya no me llamaron por telefono. Se que no eramos amigos, pero pense que estaban empezando a confiar en mi y a aceptarme. -Recapacito durante unos segundos y anadio-: Son unos energumenos.
Caroline le echo un vistazo a su reloj.
– Llevo aqui un cuarto de hora y todavia no me has hablado de lo que realmente importa.
Jane no tuvo que preguntarle a su amiga a que se referia. Conocia muy bien a Caroline.
– Creia que habias venido a apoyarme, pero lo unico que quieres es que te cuente historias del vestuario.
– He venido para apoyarte… -Se volvio hacia Jane y extendio un brazo sobre el respaldo del sofa-. Mas tarde.
Ya no debia a los jugadores ninguna clase de lealtad, y ademas tampoco iba a escribir un libro sobre ellos.
– De acuerdo -dijo-, pero no es como crees. No era en plan un monton de cuerpos musculosos y yo la unica mujer. Bueno, era asi, pero tenia que mantener la mirada alta, porque cada vez que pasaba junto a un jugador, se quitaba los calzoncillos.
– Tienes razon -dijo Caroline estirandose hacia su copa de vino-. No es como yo habia imaginado. Es mejor.
– Hablar con un hombre desnudo si estas totalmente vestida es mucho mas duro de lo que crees. Estan sudados y sofocados y no tienen ganas de hablar. Les haces una pregunta y ellos se limitan a grunir en respuesta.
– Suena como si estuvieses hablando de los ultimos tres hombres con los que he estado mientras hacian el amor.
– No es tan divertido como hacer el amor, creeme. -Jane meneo la cabeza-. Algunos sencillamente no me dirigian la palabra, y eso dificultaba en extremo mi trabajo.
– Si, estoy al corriente de esa parte. -Caroline asintio con la cabeza-. Pero dime, ?cual es el que esta mejor?
Jane recapacito durante unos segundos.
– Bueno, todos estan muy bien. Tienen piernas fuertes y torsos poderosos. Mark Bressler probablemente sea el mas musculoso, pero Luc Martineau lleva una herradura tatuada en el vientre que te dan ganas de ponerte de rodillas y besarla para que te de suerte. Y su culo…, simplemente es perfecto. -Se llevo el vaso frio a la frente-. Lo malo es que es un capullo.
– O sea, que te gusta.
Jane bajo el vaso y miro a Caroline. ?Le gustaba? ?Le gustaba Luc? ?El tipo que habia hecho que la despidiesen? La rabia que sentia hacia Luc y el dolor que le provocaba superaban la furia que sentia contra todos los otros jugadores juntos. Cuando recapacitaba en ello se decia que con toda probabilidad no estaba siendo racional, pues no lo conocia y el no la conocia a ella. Lo unico que pasaba es que ella creia que habian ido trazando una posible amistad y, a decir verdad, tenia que admitir que tambien se habia ido encaprichando ligeramente de el. No, «encaprichando» era una palabra demasiado fuerte. «Interesando» describiria mejor sus sentimientos.
– No me gusta -dijo-, pero tiene uno de esos acentos canadienses que solo se detectan en ciertas palabras.
– Oh, oh.
– ?Que pasa? He dicho que no me gusta.
– Se lo que has dicho, pero siempre te han vuelto loca los hombres con acento.
– ?Desde cuando?
– Desde Balki en «Primos lejanos».
– ?La telecomedia?
– Si, te encantaba Balki porque tenia acento. No te importaba que fuese un perdedor que vivia con su primo.
– No, me encantaba Bronson Pinchot. No Balki. -Jane se echo a reir-. Y ese mismo ano, tu perdias el culo por Tom Cruise. ?Cuantas veces vimos Top Gun?
– Por lo menos veinte. -Caroline bebio un sorbo de vino-. Ya por aquel entonces te atraian los perdedores.
– Yo lo denomino tener expectativas realistas.
– Es mas bien como venderte a la baja porque padeces el tipico complejo de abandono.
– ?Estas borracha?
Caroline nego con la cabeza.
– No, lei sobre este tema en una revista mientras esperaba en la consulta de mi ginecologo la semana pasada. Como tu madre murio, tienes miedo de que todo aquel al que ames te abandone.
– Lo que te demuestra que se escriben un monton de tonterias en las revistas. -Y ella deberia saberlo-. Hace una semana me dijiste que tenia un complejo con lo de dejar las relaciones porque tenia miedo de quedarme colgada. Haz memoria.
Caroline se encogio de hombros.
– Obviamente, se trata del mismo complejo.
– Claro.
Se quedaron contemplando el fuego de la chimenea durante unos cuantos minutos mas. Finalmente, Caroline sugirio:
– Salgamos.
– Es jueves.
– Lo se, pero ninguna de las dos trabaja manana.
Tal vez pasar la noche haciendose polvo los oidos escuchando a una banda de rock fuese justo lo que Jane necesitaba para quitarse de la cabeza el partido de hockey que deberia haber estado presenciando. Si salian del apartamento, ella podria evitar encender el televisor. Bajo la vista para observar su maltrecha camiseta verde y sus vaqueros. Necesitaba nuevo material para su columna «Soltera en la ciudad».
– De acuerdo, pero no voy a cambiarme de ropa.
