Luc bajo la vista desde su cabello, pasando por sus ojos verdes y su nariz recta, hasta la curva de su labio superior.
– Si, hemos hablado -dijo.
– Tal vez no lo sepas, pero llamarte pedazo de tonto y que tu me atosigues con lo del sujetador no puede considerarse hablar. -Jane hizo una mueca con la boca-. Al menos, no se considera hablar si estas fuera de un vestuario.
Luc volvio a mirarla a los ojos y se pregunto si estaba intentando ridiculizarlo. Sospechaba que si.
– ?Que quieres decir con eso, carino?
Ella se cruzo de brazos y dio un paso atras.
– Creo que los dos lo sabemos.
– Solo soy un estupido jugador de hockey, asi que ?por que no lo repites mas despacio para que pueda captarlo?
– Nunca he dicho que seas estupido.
El dio un paso hacia ella, por lo que Jane tuvo que alzar la vista otra vez.
– Pero lo haces de forma implicita, Jane. No soy tan estupido como para no pillarlo.
Jane dio otro paso atras.
– No queria dar a entender que fueses estupido.
– Si lo querias.
– De acuerdo, pero no creo que seas estupido. Eres…
– ?Soy…?
– Rudo.
El se encogio de hombros.
– Eso es cierto.
– Y me dices cosas que no resultan apropiadas.
– ?Como que?
– Como que parece que siempre este excitada.
Lo parecia.
– Nunca me dirias algo asi si fuese hombre.
Estaba en lo cierto, pero un hombre, si acaso, iria empalmado, y Luc no se daria cuenta. Ahora bien, lo que le sucedia a Jane si podia advertirlo.
– Lo tendre en cuenta.
Jane retrocedio otro paso y su espalda topo con la pared.
– Eres un mimado -dijo-. Siempre consigues todo lo que quieres y haces lo que te da la gana.
Estaba hablando de la entrevista otra vez.
– Todo no. -Se acerco a ella y puso las manos a los lados de su cabeza, sobre el frio hormigon de la pared-. Algunas de las cosas que quiero no son nada buenas para mi. Asi que tengo que prescindir de ellas.
– ?Como que?
– La cafeina. El azucar. -Le miro los labios-. Tu.
– ?Yo?
– Definitivamente, tu. -Deslizo la mano hacia su nuca e inclino la cabeza hasta posar los labios sobre los de Jane-. Contigo no he podido hacer lo que me daba la gana -anadio, y la beso, porque no parecia poder evitarlo.
Los labios de Jane eran calidos y dulces, y una oleada instantanea de deseo se instalo en su entrepierna. Sin otra cosa que la mano en su nuca, y su boca en la de ella, la lujuria le atraveso como un rayo.
Se aparto de ella con la intencion de alejarse antes de hacer algo de lo que se arrepentiria, pero ella lo miro fijamente a los ojos y se humedecio los labios. En lugar de volverse, la tomo por la cintura con uno de sus brazos y la atrajo hacia si. Estaba acostumbrado a mujeres mas altas, por lo que tuvo que ponerla de puntillas. Abrio la boca sobre la de Jane y la lleno con un humedo y caliente beso. La apreto con mas fuerza mientras las manos de Jane recorrian sus hombros y su cuello. La lengua de Luc se enrosco en la de ella mientras ella enredaba los dedos en su pelo. Se le puso el vello de punta. Ella ahogo un gemido de deseo, frustracion y ansia como el que lo habia excitado en el apartamento de ella y lo habia llevado a plantearse la posibilidad de hacerle el amor alli mismo.
Bajo la tenue luz del aparcamiento, el le desabrocho el abrigo, y despues introdujo las manos bajo el jersey. Su plano vientre estaba caliente, y el deslizo la mano hasta los pechos. No llevaba sujetador, y sus pequenos senos apenas le llenaban la mano. El pezon erecto se clavo en el centro de la palma de su mano como una pequena frambuesa. Luc noto que se le endurecian los testiculos y sus rodillas casi le flaquearon. Aparto la boca y tomo aire. Hacia mucho tiempo que no se sentia tan excitado, y tuvo que detenerse.
– Luc -susurro Jane, despues le cogio la cabeza e hizo que sus bocas volvieran a unirse. Recorrio sus hombros y el pecho con las manos, y lo beso como lo haria una mujer que desease meterse en la cama de inmediato. Un beso pleno, con la boca abierta. El acaricio su pezon con la palma de la mano y ella le rodeo la cintura con la pierna. El restrego su ereccion contra el pubis de Jane. El calor de sus cuerpos casi le llevo a perder la cabeza. Se apreto a ella y olvido la posibilidad de detenerse.
– Aqui no -dijo Luc cuando sus bocas se separaron-. Nos arrestarian. Creeme, se de lo que hablo. -Respiro hondo y anadio-: Hay un motel Best Western o un Ramada a pocos kilometros de aqui. Alquilare una habitacion mientras tu esperas en el coche.
– ?Como? -Dios del cielo, la deseaba. Queria tumbarse encima de ella y permanecer alli durante un buen rato.
– Pasaremos la noche haciendo el amor -repuso el-. Y tambien media manana. Y cuando pienses que ya no puedes mas, volveremos a empezar. -Habia pasado tanto tiempo desde la ultima vez que habia querido hacer locuras que apenas podia pensar en otra cosa que quitarse los pantalones-. Te voy a follar de maravilla.
Ella no dijo nada y el la miro a los ojos. Jane separo la pierna de su cintura y puso el pie en el suelo.
– ?En una habitacion de motel?
– Si. Podemos ir en mi coche.
– No.
– ?Donde, entonces?
Ella lo empujo, alejandolo de si.
– En ningun sitio.
– ?Y eso por que? Estoy caliente, y no tengo que poner la mano en tu entrepierna para saber que tu estas humeda.
– Me estas tratando como a una
El no habia pensado nunca en ella en esos terminos. ?O si? No, no lo habia hecho.
– ?No te gusta la palabra «humeda»? ?Como lo definirias?
– De ninguna manera, y yo no follo. Yo hago el amor. Se folla con
– Cristo bendito -dijo Luc-, ?a quien le importa eso? Una vez te pones, es lo mismo.
– No, no lo es, y a mi me importa. -Ella siguio empujandolo-. No soy una de esas. ?Soy periodista!
Luc no entendia a quien estaba intentando convencer, si a el o a si misma
– Eres una estrecha -le espeto girando sobre sus talones.
Metio una de sus manos en el bolsillo de su cazadora y apreto las llaves en su puno hasta hacerse dano. Se arrepentia de haber conocido a Jane Se arrepentia de haber posado los ojos en ella, y todavia se arrepentia mas de que ella lo excitase hasta el punto de besarla y tener que regresar a casa frustrado… una vez mas.
Mientras caminaba hacia su coche, oyo que se ponia en marcha el Honda de Jane. Antes de que se pusiese al volante, ella ya se habia ido, dejando tras de si el brillo de las luces rojas traseras.
Eso y el dolor que Luc sentia en el bajo vientre y el latido en las sienes y la conciencia de que tendria que volver a verla tres dias mas tarde.
«Yo hago el amor», le habia dicho. La primera vez que se vieron, el supuso que ella era una de esas mujeres estiradas, una de esas mujeres siempre llevan anos sin irse a la cama con un hombre. Y su intuicion habia sido cierta.
– «Hacer el amor» -dijo burlonamente para si mientras encendia el motor.
Jane no queria hacer el amor. El no habia interpretado correctamente las senales. Una mujer que quiere
