– Pero me apuesto lo que quieras a que no es nada comodo. -Inclino la cabeza hacia un lado-. ?No te parece?

– Lo siento, pero no se si podre ayudarte. Nunca llevo sujetador.

– ?Por que?

– Bueno, como puedes apreciar, no es que lo necesite mucho. Siempre he llevado tops… o nada.

– Mi madre me habria matado si solo hubiese llevado tops.

Jane se encogio de hombros.

– Si, bueno, cuando creci, a mi padre no le gustaba hablar de cosas de chicas. Creo que durante un monton de anos se limito a fingir que yo era un chico.

Marie miro por encima la etiqueta del precio.

– ?Sigues echando de menos a tu madre?

– Todo el tiempo, pero ya lo he superado. Sin embargo, te aconsejo que guardes todos los buenos recuerdos que tengas de tu madre antes de que enfermase. No pienses en las cosas malas.

– ?De que murio tu madre?

– Cancer de mama.

– Oh.

Se miraron por encima de un perchero con brillantes sujetadores de encaje. Los grandes ojos azules de Marie se clavaron en los de Jane, y ninguna de las dos hizo comentario alguno sobre lo doloroso que era ver morir de ese modo a alguien que quieres. Conocian la experiencia.

– Eras mas joven que yo, ?verdad? -pregunto Marie.

– Tenia seis anos, y mi madre estuvo enferma mucho tiempo antes de morir.

Tenia treinta y un anos. Uno mas que Jane en aquel momento.

– Yo conservo algunas flores del entierro de mi madre -dijo Marie-. Se han secado, pero de algun modo me hacen sentir que sigo conectada a ella. -Bajo la vista-. Luc no lo entiende. Cree que deberia tirarlas.

– ?Le has contado por que las conservas?

– No.

– Deberias hacerlo.

Se encogio de hombros y descolgo del perchero un sujetador rojo.

– Yo tengo el anillo de compromiso de mi madre -confeso Jane-. Mi padre le dejo puesto el anillo de matrimonio, pero se quedo con el de compromiso; yo solia llevarlo colgado del cuello con una cadena. -No habia vuelto a hablar de ese anillo, ni de lo que significaba para ella, desde hacia anos. Caroline no lo entendia, ya que su madre se habia fugado con un camionero. Pero Marie, si.

– ?Donde lo tienes ahora?

– En el cajon de mi ropa interior. Deje de llevarlo algunos anos despues de su muerte. Supongo que tu tambien te desharas de las flores cuando haya pasado el tiempo adecuado para ti.

Marie asintio con la cabeza y escogio un sujetador blanco con relleno.

– Mira este.

– Parece resistente. -Jane tambien saco uno del perchero y apreto el relleno. Era fuerte y se pregunto que pensaria Luc respecto a que su hermana pequena llevase un sujetador con relleno. Se pregunto tambien que pensaria si ella llevase uno-. Tal vez a Luc no le guste que te compres un sujetador como este.

– Que va, a el le da igual. Probablemente ni siquiera se de cuenta -dijo haciendose con cuatro sujetadores y metiendose en un probador. Mientras esperaba, Jane agarro todas las bolsas y se acerco a la seccion de bragas.

Tal vez no supiese mucho de sujetadores, pero era toda una experta en bragas. Le gustaban los tangas. Al principio, los odiaba, pero despues comenzo a sentir devocion por ellos. No habia que subirselos como las bragas convencionales pues…, bueno, siempre estaban arriba. Mientras esperaba, compro seis pares de tangas de algodon y lycra con sus respectivos tops a juego.

Una vez hubo salido del probador, Marie dejo un monton de bragas y tres sujetadores en el mostrador. El telefono movil empezo a sonar en su bolso y ella contesto.

– Hola -dijo-. Humm… Si, creo que si. -Miro a Jane-. Se lo preguntare. Luc quiere saber si tienes hambre.

?Luc?

– ?Por que?

Marie se encogio de hombros.

– ?Por que? -le pregunto Marie a Luc. Le dio a la dependienta la tarjeta de credito de su hermano, despues se volvio hacia Jane-. Es su dia de cocina. Dice que esta cocinando y que, como vas a venir a entrevistarle, tambien preparara comida para ti.

Dos cosas acudieron de inmediato a la mente de Jane. La imagen de Luc cocinando y el que ya no se sentia enfadada con el.

– Dile que tengo mucha hambre.

12. Golpear con fuerza

– Me resulta extrano no tener jardin -dijo Marie, hablando acerca de las diferencias de su vida ahora que vivia en el edificio Bell Town con Luc-. Y ya no tengo que ir a la lavanderia -anadio al tiempo que salia del ascensor en la planta decimonovena-. Eso esta muy bien.

– ?Luc te lava la ropa?

Marie rio.

– No. -Recorrieron el pasillo hasta la ultima puerta a la izquierda-. Vienen a buscarla y despues nos la traen limpia y planchada.

– ?Tambien la ropa interior?

– Si.

– No se si me gustaria que alguien tocase mis bragas -dijo Jane mientras Marie abria la puerta.

Al menos, ningun extrano, penso al entrar en el piso, deteniendose al instante. La vision del espectacular ventanal hizo que Jane se detuviera y dejase de pensar en gente extrana toqueteando sus tangas. El ventanal iba del suelo al techo y ocupaba toda una pared. Mas alla de los tejados de los edificios, podia ver los barcos que recorrian la bahia Elliot. En la estancia habia un sofa azul oscuro, sillas y un par de mesillas de acero y cristal. La habitacion no tenia aristas y habia grandes plantas dentro de tiestos de acero inoxidable. A su izquierda, los Devils jugando contra Long Island en una gran pantalla de television, mientras Dave Mathews sonaba en el equipo de musica.

Luc estaba en la cocina abierta, separada del salon por una columna de granito. Los armarios que habia tras el tenian las puertas de cristal con tiradores cromados. Los electrodomesticos, de acero inoxidable, eran de lineas modernas. Luc apreto un boton del mando a distancia y la musica ceso. Sonrio y se formaron unas pequenas arrugas en las comisuras de sus ojos.

– Estas muy guapa, Marie.

Marie dejo sus bolsas en el suelo y arrojo el abrigo sobre el sofa. Se puso a dar vueltas alrededor de su hermano y dijo:

– Tengo el aspecto de una chica de veintiun anos.

– No tantos. -Luc se volvio sonriendo hacia Jane y, de nuevo, esta sintio su magnetismo, atrayendola con una fuerza superior a todos sus reparos-. ?Te apetece una cerveza?

– No, gracias -respondio Jane-. No bebo cerveza. -Dejo el maletin y el abrigo sobre el sofa.

– ?Alguna otra cosa?

– Un poco de agua estaria bien.

– Yo me tomare la cerveza de Jane -dijo Marie con inocencia.

– En cuanto cumplas los veintiuno -repuso Luc mientras sacaba una botella de agua de la nevera de acero inoxidable.

– Me apuesto lo que quieras a que bebias alcohol antes de los veintiuno -dijo Marie.

Вы читаете Jane Juega Y Gana
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату