hermana-. ?Que es lo que te molesta tanto?
Marie abrio la boca, pero Jane hablo por ella.
– Marie se ha comprado algunas cosas muy bonitas que le quedan estupendamente. -Bueno, excepto aquel cinturon con tachuelas-. Caroline la ha ayudado a escoger. A mi no se me da muy bien eso de la moda y los colores. Por eso visto siempre de negro.
Luc se volvio hacia ella y apoyo el trasero en la encimera.
– Pensaba que se debia a que eras la Reina de los Condenados.
Ella lo miro a los ojos y fruncio el entrecejo.
– No, chico duro -dijo volviendo a centrar la atencion en Marie-. La proxima vez ire a depilarme a la cera, y tu vendras conmigo. Antes me depilaba con maquinilla, pero ahora me he pasado a la cera. Duele como un demonio, te lo aseguro, pero merece la pena.
– De acuerdo. -Marie le sonrio a su hermano-. ?Podre llevarme una de tus visas, Luc?
– No, maldita sea. -Cruzo los pies y los brazos-. Te comprarias ocho kilos de chucherias y alguno de esos horribles discos de Britne Spears.
Marie volvia a estar radiante.
– Eso solo paso una vez, y no fueron ocho kilos. Y no compre ningun disco horrible.
– Dos. Todo ese azucar es malo para ti, y escuchar a Britney Spears vuelve a uno estupido. -La tension se palpaba en el ambiente, aunque Luc parecia no darse cuenta. O eso, o era muy habil para pasarlo por alto. Se volvio para echar un vistazo a la comida-. Un dia, si aun conserva todos tus dientes y tu cerebro no se ha hecho fosfatina por culpa de Britney, me daras las gracias.
Por la cara que puso Marie, ese dia iba a tardar una eternidad en llegar.
Cuando se sentaron a la mesa del comedor, Marie habia enmudecido. A pesar de haber sido tambien una adolescente, Jane no habia tenido hermano alguno que le dijese que le iba demasiado cenido el pantalon o que la musica que escuchaba era una porqueria. Solo habia dispuesto de un padre que solia sacarla de quicio y humillarla sencillamente por ser una mujer.
Luc se sento a un extremo de la mesa, y Jane y Marie a los lados. Habia sendos vasos de leche junto a los tres platos, a pesar de que Jane habia dicho a Luc que no bebia leche. Nadie le habia servido leche a la hora de la comida desde que estudiaba en la escuela primaria, penso mientras colocaba su servilleta en el regazo. Muchos hombres habian intentado que bebiese alcohol, pero ninguno que bebiera leche.
Luc no solo se las habia ingeniado para conseguir que lo que habia cocinado tuviese buena pinta, sino que tambien tenia buen sabor. Asi pues ? existia un tipo tan bien parecido como para comerselo y capaz de cocinar bien? De no haber sido por su coleccion de Barbies, y por obligarle a beber leche, habria sido demasiado bueno para ser verdad.
– El pollo esta genial -dijo Jane.
– Gracias. El secreto esta en el zumo de naranja.
– ?Has hecho tu la salsa?
– Claro, el asunto…
– ?Sabeis una cosa? -lo interrumpio Marie-. Los delfines son los unicos mamiferos, aparte de los humanos, que hacen el amor por placer.
Luc fruncio el entrecejo y miro a su hermana. Marie estaba intentando molestarlo adrede, y Jane queria oir su respuesta, para comprobar si se habia irritado y reaccionaba como ella deseaba que lo hiciese.
– ?Donde has oido eso? -le pregunto.
– Me lo dijo la profesora de biologia. Y un chico que habia ido a Disney World, y que habia nadado con los delfines, dijo que realmente estaban muy cachondos.
– No recuerdo haber oido nada de delfines cachondos cuando iba al colegio. Nos limitabamos a diseccionar ranas -dijo Luc. Se volvio hacia Jane y anadio-: Me siento estafado. ?Y tu, Jane? ?Tuviste que aprender algo sobre delfines cachondos?
Jane nego con la cabeza e intento no sonreir.
– No, pero en el Discovery Channel vi un reportaje en el que afirmaban haber encontrado monos homosexuales en Africa. Asi que, sin duda, algunas especies de monos tambien se enrollan por placer.
Luc enarco las cejas.
– ?Monos homosexuales? ?Como lo han descubierto?
Jane rio meneando la cabeza. El tambien sonrio y se le formaron unas pequenas arrugas en las comisuras de los ojos.
– ?Llevaban gafas de montura negra y pijamas con vaquitas?
– No empieces otra vez.
– ?De que hablais? -quiso saber Marie.
– Cree que mis gafas son horrorosas -repuso Jane con una sonrisa.
– Y tus pijamas.
– ?Como sabes que pijamas lleva?
Luc miro a su hermana.
– La pille en el pasillo del hotel de Phoenix con el mas espantoso pijama de vaquitas que puedas imaginar.
– Queria algo de chocolate -explico Jane-. Creia que todos los jugadores ya estaban en sus habitaciones.
– Luc no sabe lo que significa necesitar chocolate. -Marie puso los ojos en blanco-. Solo come cosas sanas.
– Mi cuerpo es un templo -dijo el tras pinchar un buen trozo de coliflor.
– Y cualquier mujer con las piernas largas y un buen par de melones merece que la adoren -apunto Jane, arrepintiendose de inmediato.
Marie se echo a reir.
Luc sonrio.
Jane cambio de tema antes de que el pudiese hacer algun comentario.
– ?Quien es la senora Jackson?
– La vieja que se queda conmigo cuando Luc esta de viaje -respondio Marie.
– Gloria Jackson es una profesora retirada -aclaro Luc-, una mujer muy agradable.
– Es vieja. -dijo Marie-. Tambien come muy despacio.
– Ahi lo tienes, esa si que es una buena razon para odiarla.
– No odio a Gloria. Lo que pasa es que creo que no necesito una canguro.
Luc solto un suspiro de exasperacion, como si hubiesen hablado de ese tema con anterioridad, lo que de hecho habia ocurrido varias veces. Cogio su vaso de leche y bebio un buen trago. Cuando volvio a dejarlo sobre la mesa, aparecio sobre su labio un bigote blanco que el no tardo en limpiar con la lengua.
– ?Por que no te bebes la leche? -le pregunto a Jane.
– Ya te he dicho que no me gusta la leche.
– Lo se, pero necesitas calcio. Es bueno para los huesos.
– No me digas que estas preocupado por mis huesos…
– Preocupado, no. -Luc esbozo una atractiva sonrisa-. Solo siento curiosidad.
Sus palabras, asi como aquella mirada, se metieron dentro de Jane, calentando puntos de su cuerpo que era mejor dejar enfriar.
– Sera mejor que te la bebas, Jane -le advirtio Marie, manteniendose al margen de las insinuaciones sexuales que estaban intercambiando los adultos-. Luc siempre consigue lo que quiere.
– ?Siempre? -pregunto Jane.
– No. -Luc nego con la cabeza-. No siempre.
– La mayoria de las veces -insistio Marie.
– No me gusta perder. -Luc deslizo la mirada hasta la boca de Jane-. Quiero conseguir todo lo que me propongo.
Jane miro a Marie, que estaba ocupada intentando pinchar un trozo de brecol.
– ?Cueste lo que cueste? -pregunto, y volvio a mirar a Luc.
– Sin duda.
– ?Y que hay de la sutileza?
