– Depende de las probabilidades. -Luc la miro a los ojos-. A veces me veo obligado a jugar sucio.
– ?Obligado?
Luc esbozo una sonrisa maliciosa.
– A veces me gusta jugar sucio.
Si, Jane sabia algo de eso. Le habia visto golpear con el stick y trabar los patines de los contrarios y echar mano de su fuerza en la porteria. Pero sabia que no estaba hablando de hockey.
Marie irrumpio la conversacion cambiando de tema.
– ?Cuando podre sacarme el carne de conducir?
Los dos adultos la miraron, entonces Luc se retrepo en su silla y Jane recupero en parte la serenidad.
– No eres lo bastante mayor.
– Si lo soy. Tengo dieciseis anos.
– Cuando tengas dieciocho.
– No, Luc. -Marie bebio un trago de leche y dejo el vaso sobre el plato vacio-. Quiero un Volkswagen New Beetle. Puedo comprarlo con mi dinero.
– No podras disponer de tu dinero hasta que cumplas veintiuno.
– Trabajare -dijo Marie, recogiendo su plato y sus cubiertos y llevandolos a la cocina.
– Hoy tiene uno de esos dias -mascullo Luc.
– Esta enfadada porque le has dicho que los vaqueros le van demasiado ajustados.
– Es que es asi.
Jane cogio la servilleta y la dejo sobre la mesa.
– No creo que ese sea su problema. Caroline le aconsejo que se comprase ese tipo de ropa.
– Ha sido muy amable de tu parte, y de la de tu amiga, pasar el sabado de compras con mi hermana -dijo Luc mientras ambos observaban a Marie salir de la cocina y recorrer el pasillo camino de su habitacion- No puedo imaginar nada peor. -Deslizo su mano bajo la de Jane y estudio sus dedos.
– Caroline se encargo de todo. -Su mano parecia pequena y palida junto a la calida mano de Luc, y de repente sintio una opresion en el pecho-. Yo no tengo ni idea de combinar los colores, por eso casi siempre visto de negro.
– Y a veces de rojo -dijo Luc. Muy despacio, recorrio con la mirada la muneca de Jane, el brazo y el hombro hasta llegar a la boca una vez mas. Se inclino hacia ella, y con voz grave anadio-: Te queda muy bien el rojo. Pero creo que ya hablamos en una ocasion de ese pequeno vestido tuyo.
– ?El que te hipnotizo y te obligo a besarme? -pregunto ella, que de pronto sintio un nudo en el estomago.
– He llegado a la conclusion de que no fue el vestido, sino la mujer que iba dentro de el. -Le acaricio la mano con el pulgar-. Tienes una piel muy suave.
Jane poso la mano libre sobre el estomago, pues sentia un poderoso cosquilleo en esa zona de su cuerpo.
– Soy una chica.
– Ya me he dado cuenta. Incluso cuando no he querido darme cuenta. En todo momento soy consciente de tu presencia, Jane, ya sea cuando vas sentada en la parte trasera del avion o del autobus, o al entrar en el vestuario despues del partido, dispuesta a enfrentarte con un punado de tipos que son el doble de altos que tu…
– Probablemente porque soy la unica mujer entre treinta hombre -dijo ella con una sonrisa nerviosa-. Resulta dificil no fijarse.
– Tal vez fue asi al principio. -El contemplo su pelo y su cara-. Miraba alrededor y te veia, y me sorprendia una y otra vez, porque se suponia que no tenias que estar alli. -Bajo la vista-. Ahora te busco.
Aunque aquellas palabras le hicieron latir con fuerza el corazon, a Jane le costaba tomarlas en serio.
– Creia que no querias que viajase con el equipo.
– Es cierto. -Luc se puso en pie y comenzo a recoger los platos y le cubiertos-. Y sigo sin quererlo.
Jane recogio los vasos y lo siguio a la cocina.
– ?Por que? Te dije que no estaba interesada en los chismes que contaba el libro. -Y no lo estaba. «Bomboncito de Miel» era una fantasia erotica. Su fantasia erotica.
Luc lo dejo todo en el fregadero y, en lugar de responder, vacio de un trago el vaso de leche de Jane.
– ?Por que no quieres que viaje con el equipo? -pregunto Jane.
Luc clavo en ella sus ojos azules mientras limpiaba con la lengua los restos de leche que le habia quedado en el labio. Jane sentia que su respuesta era muy importante. Para ella. Porque, aunque deseaba que no ocurriera, y a pesar de lo mucho que se esforzaba por evitarlo, se estaba enamorando de Luc. Cuanto mas se resistia, mas empujaba la fuerza del amor.
– Me voy -anuncio Marie entrando en la cocina.
Por unos segundos Luc siguio mirando fijamente a Jane antes de volver la cabeza hacia su hermana.
– ?Necesitas dinero? -le pregunto dejando el vaso en el fregadero.
– Tengo veinte dolares. Creo que sera suficiente. -Marie se encogio de hombros y se aparto el pelo del cuello-. Tal vez pase la noche en casa de Hanna. Aunque tendra que preguntarselo a su madre.
– Sea como sea, dimelo.
– Lo hare. -Marie cerro la cremallera de la cazadora y se despidio de Jane. Mientras esta miraba a Luc caminar junto a su hermana hacia la puerta, su vista se poso en el maletin y recordo por que habia acudido al piso de Luc. Tal vez se sentian atraidos el uno por el otro, pero eran profesionales y ella tenia trabajo que hacer. Sabia que no era su tipo de mujer, y ademas no queria enamorarse de un hombre que podria romperle el corazon como quien parte una barra de pan.
Fue hacia el sofa de la sala de estar. Abrio el maletin y saco un bloc de notas y su grabadora. Jane no deseaba que le rompiesen el corazon. No queria enamorarse de Luc Martineau, pero cada latido de su corazon le decia que ya era demasiado tarde para echarse atras.
Cuando el cerro la puerta una vez que Marie hubo salido, Jane lo miro.
– ?Preparado para la contienda? -pregunto.
– ?Es la hora?
– Si. -Jane saco un boligrafo de su maletin.
Fue hacia ella, cubriendo con un par de zancadas la distancia que los separaba. ?Que habia en su manera de caminar hacia ella, en su manera de mirarla con aquellos hermosos ojos azules, que la fundia de arriba abajo como si fuese de mantequilla?
– ?Donde quieres que lo hagamos? -pregunto.
– Bueno, esa es la cuestion -respondio el con una sonrisa calida y sexy.
13. Tres goles en un solo partido
– ?Vas a acosarme sexualmente?
Luc se cruzo de brazos y la miro a los ojos.
– ?Seria un problema para ti?
– Si. Estoy aqui para entrevistarte para el Times.
Maldicion, penso Luc. Tenia los hombros erguidos, su mirada era directa, estaba concentrada por completo. Eso no era nada bueno. Queria acosarla.
– Sientate.
Hacia mucho tiempo que Luc no veia a una mujer en su propia casa aparte de Gloria Jackson. Desde que Marie se habia ido a vivir con el.
Horas antes, cuando llego Jane y estuvieron en el salon, le habia resultado extrano verla, rodeada de sus cosas. Como le sucedio poco despues de conocerla, cuando miraba alrededor y la veia sentada en el avion en que viajaba el equipo o en el autobus, le parecia fuera de lugar. Esta vez, sin embargo, encajaba a la perfeccion con el entorno. Como si siempre hubiese estado ahi.
Luc se sento en un extremo del sofa y Jane se sento en el medio. Varios rizos le caian por las sienes y las mejillas mientras miraba el bloc de notas y la grabadora que tenia en el regazo. Vestia pantalones negros y blusa
