– ?Y que? ?No te dijeron que no me molestases antes de los partidos?
De acuerdo. Al parecer no se habia librado de todos sus sentimientos. Obviamente, estaba enfadado. Bien. Enfadado era mejor que indiferente.
– Si. Y tambien me dijiste que tampoco te molestase despues de los partidos.
– Entonces, ?por que sigues aqui?
– Lo tengo todo preparado para tu entrevista.
– Peor para ti.
Era el momento de mostrarse dura con el.
– Hicimos un trato, Martineau. Si no lo cumples, no volvere a llamarte pedazo de tonto nunca mas. -Se puso en pie y la miro inclinando la cabeza hacia abajo.
– Vale. Manana, cuando vuelvas a casa de acompanar a Marie a hacer compras, trae el cuestionario.
Ella sonrio.
– Estupendo.
Jane se marcho antes de que Luc cambiase de opinion. Cuando regreso a la cabina de prensa, Darby y Caroline parecian enfrascados en una profunda charla sobre el traje de Hermes que llevaba el.
Se dirigio a su asiento y retiro el maletin. Hurgo en su interior y saco la agenda y un taco de notas adhesivas. «Entrevista a Luc», escribio en una de ellas y la pego a la pagina correspondiente al dia siguiente. Como si fuese a olvidarlo.
Durante el segundo periodo, Caroline se inclino hacia ella y le susurro al oido:
– Nunca habia visto tanta testosterona junta.
Jane sonrio.
Los Chinooks perdieron contra los Panters de Florida en los ultimos cuatro segundos del partido, cuando uno de los jugadores contrarios lanzo desde la linea azul. Luc se puso de rodillas, pero el disco se le colo por debajo. Volvio la cabeza hacia la porteria y lanzo el stick contra el poste justo en el mismo momento que sonaba la bocina.
Cuando Jane volvio a entrar en el vestuario, mantuvo la cabeza alta y se acerco a Vlad Fetisov y su nariz rota. No sabia decir que era peor, si mirarle por encima de los hombros o por debajo de la cintura.
Mientras interrogaba a Vlad sobre su lesion, echo una mirada subrepticia a unas cuantas taquillas de distancia. Luc le daba la espalda mientras se quitaba las protecciones hasta quedar completamente desnudo de cintura para arriba. Bajo la mirada por su espalda hasta llegar a su trasero. El se volvio y a ella se le hizo un nudo en la garganta. Por encima de sus calzoncillos aparecio, como si de una invitacion al pecado se tratase, el tatuaje de la herradura. No le cupo la menor duda de que estaba colada por el. Fuera como fuese, aquel hombre era un bombon. Recordo como habia perdido la cabeza cuando el la toco. No habia estado con nadie desde Vinny, al cual habia despachado haria cosa de un ano.
– … Son cosas del juego -acabo Vlad, y ella se alegro de haber grabado su respuesta porque no habia oido una sola palabra de lo que habia dicho.
– Gracias, Vlad.
Tal vez fuese el momento de encontrar pareja. Alguien que le ayudase a quitarse de la cabeza a Luc y su tatuaje.
A la manana siguiente, una niebla grisacea pendia sobre Seattle cuando Jane paso a recoger a Caroline y condujo hasta Bell Town. Debido a la entrevista que tenia que hacerle horas mas tarde a Luc, Jane se habia puesto unos pantalones de lana grises y una blusa blanca. Caroline llevaba unos pantalones de ante color rosa y un body rojo y rosa. Parecia estar preparada para acudir a la audicion de un programa infantil con treinta y cinco anos de retraso. En cualquier otra persona, aquel vestuario habria parecido totalmente inadecuado, pero a Caroline, de algun modo, le sentaba bien.
Recogieron a Marie en la puerta del edificio de Luc, justo a tiempo para llegar a la peluqueria a la hora indicada. Vonda le corto el cabello a la altura de la mandibula y la peino. El corte era juvenil y vistoso, y hacia que Marie pareciese cuatro anos mayor.
Despues de eso, pasaron por las tiendas Gap, Bebe y Hot Topic, donde Marie compro un cinturon de piel con tachuelas plateadas y una camisa Care Bear. Caroline se compro un nuevo aro para el ombligo y un esmalte de unas color fresa. Jane compro una camiseta de Batgirl. Hablaron de chicos y musica y de las actrices de Hollywood que estaban empezando a despuntar. En cada ocasion Marie pago con la tarjeta Visa de Luc.
En la tienda MAC de Nordstrom, la artista del maquillaje aplico los cosmeticos necesarios para destacar los grandes ojos azules de Marie y realzar su suave cutis. Marie escogio un color de pintalabios rojo intenso que le quedaba realmente bien, pero que le anadio otro ano. Jane no pudo evitar preguntarse que pensaria Luc de que su hermana pareciese mayor de lo que era. No tardaria en descubrirlo.
En lo que a ropa se referia, Marie acepto los consejos de Caroline sin rechistar. Caroline sabia conducir a la gente, evitandole pasos en falso, de un modo en que no se sentian conducidos, de ese modo no les irritaba que Caroline fuese alta y hermosa y vistiese como una supermodelo.
– Son pequenos para ti -le indico a Marie cuando esta escogio unos tejanos Calvin Klein-. Los modistos disenan la ropa para chicas anorexicas o muchachitos -dijo-. Gracias a Dios, no tienes aspecto de chico. -Anadio, pasandole una talla cinco.
Darby Hogue aparecio en el departamento de calzado mientras Marie se estaba probando unas sandalias Steve Madden con un tacon de ocho centimetros.
– Le dije a Darby que le ayudaria a escoger un par de camisas -dijo Caroline, y si Jane no la hubiese conocido como la conocia, habria jurado que a su amiga se le habian subido un poco los colores. Pero eso era imposible, porque los pazguatos pelirrojos de MENSA no eran el tipo de Caroline. A esta le gustaban altos, morenos y sin fundas de plastico para boligrafos en el bolsillo de la camisa.
Caroline le senalo a Marie unas botas negras con unas grandes hebillas plateadas a los lados.
– Te quedarian geniales con la falda de camuflaje y el cinturon que te has comprado.
Jane, por su parte, penso que las botas eran horrorosas, pero Marie exclamo, encantada:
– ?Molan!
Jane entendio aquello como algo positivo. De nuevo, se sintio vieja al oir hablar a una adolescente. Para contrarrestar esa sensacion, se probo unas sandalias con un tacon de cinco centimetros.
Se sento junto a Darby para probarselas.
– ?Que te parecen? -le pregunto levantandose la pernera de los vaqueros y observando las sandalias desde diferentes angulos.
– Parecen zapatos de espantapajaros.
Le echo un vistazo a Darby, ataviado con su camisa favorita de seda con calaveras estampadas y sus pantalones de cuero, y se pregunto de donde habian salido esas palabras.
Se inclino hacia ella y le dijo al oido.
– Necesito que le hables bien de mi a Caroline.
– Ni lo suenes. Me has ofendido con lo de las sandalias.
– Si me consigues una cita con ella, te las comprare.
– ?Quieres que haga de alcahueta?
– ?Te supone algun problema?
Jane miro a su amiga, que estaba ante el mostrador de la tienda Ralph Lauren estudiando un par de pasadores para el pelo.
– Oh, si -dijo Caroline.
– Dos pares de zapatos.
– Olvidalo. -Jane se quito las sandalias y las metio otra vez en la caja-. Pero voy a darte un par de consejos: deshazte de la camisa de calaveras y no hables de MENSA.
– ?Lo dices en serio?
– Totalmente.
Cuando acabaron en la seccion de zapateria, ella y Marie subieron por las escaleras mecanicas a la seccion de lenceria, en tanto que Caroline y Darby se dirigieron a la seccion de ropa masculina.
Jane y Marie iban cargadas de bolsas mirando los percheros de los sujetadores.
– ?Que te parecen? -le pregunto Marie mostrandole un sujetador de encaje color lavanda.
– Es bonito.
