– Claro, y mira en lo que me he convertido. -Luc cerro la puerta con el pie y senalo hacia Jane con la botella-. Y tu no digas nada.

– No pensaba hacerlo. -Jane camino por la estancia y se detuvo entre dos taburetes de piel gris con las patas de aluminio.

– Muy bien. -Luc puso un par de cubitos de hielo en un vaso y vertio agua de la botella. Se habia subido las mangas del jersey color pastel, y la camiseta blanca asomaba por el cuello de pico. Llevaba su Rolex de oro y unos pantalones color verde oliva-. Porque dispongo de suculenta informacion con la que podria chantajearte.

Sabia que ella se habia excitado muchisimo cuando la habia besado y que no le gustaba llevar sujetador.

– Pues no conoces la informacion verdaderamente suculenta.

– ?Verdaderamente suculenta? -pregunto el con una sonrisa.

Era informacion que le habria dejado a cuadros, pero ella le rezaba a Dios para que nunca llegase a imaginarlo. El nunca sabria que ella era Bomboncito de Miel.

– ?Que informacion? -pregunto Marie sentandose al lado de Jane.

– Que pertenezco a un grupo de scouts -respondio Jane.

Luc enarco una ceja con expresion de incredulidad y dejo el vaso en la mesa.

– Bueno, perteneci -puntualizo Jane.

– Y yo -apunto Marie-. Todavia conservo todos mis parches.

– Yo nunca fui Boy Scout -intervino Luc.

Marie puso los ojos en blanco.

– Vaya.

Luc miro a su hermana como si pensase decirle algo pero en el ultimo segundo decidiera no hacerlo. Volvio a meter el agua en la nevera y dejo una bandeja de pechugas de pollo marinadas en la encimera.

– ?Puedo ayudarte en algo? -pregunto Jane.

Tras abrir un cajon, Luc saco un tenedor y le dio la vuelta a las pechugas.

– Tu sientate y relajate.

– Te ayudare yo -se ofrecio su hermana bajandose del taburete.

El alzo la vista y dirigio a Marie una mirada calida, Jane sintio que el corazon le latia de un modo que poco tenia que ver con el deseo que sentia por Luc y si con el hecho de apreciar el lado carinoso y amable de Luc Martineau.

– Eso estaria bien. Gracias. Echa la pasta en agua hirviendo.

Marie rodeo la barra y fue hasta donde se encontraba Luc, junto a la cocina. Saco una caja roja de uno de los armarios y despues el medidor de agua.

– Dos tazas de agua -leyo en voz alta-. Y una cucharada de mantequilla.

– Cuando Marie era pequena -dijo Luc cuando ella se volvio-, decia «guagua» en lugar de agua.

– ?Como lo sabes? -pregunto Marie mientras calculaba la cantidad de agua.

– Te lo oi decir una vez que fui de visita cuando mi padre aun vivia. Debias de tener unos dos anos.

– Era muy mona de pequenita.

– No tenias pelo.

Marie vertio el agua en una cazuela.

– ?Y que?

Luc alzo la mano y le revolvio el pelo a su hermana.

– Parecias un monito.

– ?Luc! -Marie dejo la cazuela sobre el fogon y se peino con la mano,

Luc solto una carcajada.

– Eras una monita muy mona.

– Bueno, eso esta mejor. -Marie se volvio y anadio la mantequilla- Estas celoso porque tu parecias un Teletubby.

– ?Que es un Teletubby?

– ?Oh, Dios mio! ?No sabes lo que es un Teletubby? -Marie meneo la cabeza, azorada ante la ignorancia de su hermano.

– No. -Luc fruncio el entrecejo al tiempo que se volvia hacia Jane-. ?Tu lo sabes?

– Por desgracia, si. Es un programa de television para ninos. Yo solo lo he visto una vez, y por lo que pude comprobar, los Teletubbies se limitan a dar vueltas por Teletubbylandia balbuceando.

– Y tienen una pantalla en la barriga -dijo Marie.

Luc abrio la boca, sorprendido; parecia como si le hubiese sobrevenido un repentino dolor de cabeza solo de imaginarlo.

– ?Estas bromeando?

– No. -Jane nego con la cabeza-. Y, en mi defensa, tengo que decir que se quienes son porque hace unos anos Jerry Falwell alerto a los padres de que en Teletubbylandia habia un mensaje homosexual encubierto. Al parecer, Tinky Winky es de color violeta y lleva un bolso rosa.

– ?Tinky Winky? -Luc se volvio muy despacio hacia su hermana-. Dios del cielo. Y te burlas de mi porque me gusta mirar los partidos de hockey.

– No es lo mismo. Que tu mires partidos de hockey es como si yo mirase clases del instituto por la tele.

No dejaba de tener razon. Luc, por lo visto, tambien apreciaba la logica de su afirmacion, pues se encogio de hombros.

– No puedo creer que veas cosas como los Telebellies esos -dijo, pero al mismo tiempo cogio el mando a distancia y apago la tele.

– Teletubbies -lo corrigio Marie-. Cuando voy a casa de Hanna pone las cintas de video para su hermanito de dos anos. El queda hipnotizado y asi podemos pintarnos las unas.

– ?Hanna?

– La chica que vive en el tercero. Ya te he hablado de ella.

– Ah, si. Habia olvidado su nombre. -Una vez que Luc saco las verduras humeantes, se volvio hacia los fogones y puso a calentar el pollo.

– Precisamente, voy a ir al cine con ella despues de comer.

– ?Quieres que os lleve?

– No.

Luc tenia una gracia innata para todo lo que hacia, ya fuese detener un disparo a puerta o darle la vuelta a las pechugas de pollo en el fuego. Sus movimientos eran tan armoniosos que observarlo resultaba fascinante. Casi tanto como ver el modo en que su culo llenaba los pantalones. El jersey le llegaba justo por debajo de la cintura y justo por encima de la etiqueta de los bolsillos traseros.

Jane oyo hablar a Luc y a su hermana acerca de lo que habian estado haciendo, todo lo que ella habia comprado y sus planes para mas tarde. Jane sabia, gracias a las conversaciones que habia mantenido con Luc, que este no creia que estuviese haciendo un buen trabajo con Marie. Al verlos juntos, Jane no estaba tan segura de que en efecto fuese asi. Parecian llevarse muy bien. Eran una familia. Quiza no la familia ideal, pero familia al fin y al cabo. Alli estaban, en la cocina, preparando la comida, intentando incluir a Jane, pero aun asi un poco distantes. Marie con aquellos cenidos vaqueros que llevaba cuando Jane paso a buscarla por la manana, y Luc con aquellos pantalones que le quedaban como un guante.

Luc movio el pollo y Marie le hablo de los diferentes disenadores de los que Caroline le habia estado hablando.

– Espero que, finalmente, te compres unos tejanos que no te vayan tan ajustados -dijo mientras se ocupaba de las verduras.

Marie le miro por encima del hombro, sus ojos azules tenian un leve deje estrabico.

Tal vez si Luc se hubiese percatado de la mueca de su hermana, se habria dado cuenta que Marie se tomaba en serio sus palabras y no habria anadido:

– Esos pantalones te van tan cenidos que es un milagro que las costuras no hayan reventado.

Oh, oh.

– ?Que simpaaaatico! Yo no te digo si los pantalones te van muy ajustados.

– Eso es porque no me van ajustados. No me gusta que me aprieten el culo. -Finalmente, Luc miro a su

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