ojos verdes que podian atravesarlo. Desde la noche del banquete, cuando la beso, se imaginaba desnudandola y explorando su cuerpo con la boca y las manos. Habia intentado evitarla y, en lugar de eso, habia estado a punto de hacer el amor con ella contra la pared de un aparcamiento. Y el deseo que sentia por ella no hacia sino crecer dia tras dia.
Al observarla en aquel momento, con su suave piel y su brillante pelo, se pregunto por que no habia podido evitarla. Se habia colado en su vida. No iba a ir a ninguna parte, y el tampoco. Ambos eran adultos. Si acababa besandole los pechos al tiempo que se adentraba en la calida profundidad de su cuerpo, bueno, no habria nada condenable en ello, pues no serian mas que dos adultos proporcionandose placer mutuamente. De hecho, eso era probablemente lo que los dos necesitaban. Bajo la mirada hasta sus pequenos pechos. Sabia que, como minimo, era lo que el necesitaba.
El telefono que habia junto al sofa empezo a sonar. Luc levanto el auricular. Era Marie para decirle que pasaria la noche con Hanna.
– Llamame por la manana -le dijo el, y colgo.
– ?Era Marie?
– Si. Se quedara en casa de Hanna.
Jane se volvio hacia el, apoyando una rodilla en el sofa y el hombro en el cojin que tenia mas a mano.
– ?Quieres hablar de Marie?
– No. No quiero decir nada que pueda complicarle aun mas la vida.
– Muy inteligente de tu parte. -Jane le echo un vistazo al bloc de notas y despues volvio a mirarlo-. Cuando piensas en el futuro, ?como te ves a ti mismo?
A Luc no le gustaban las preguntas como esa. Estaba intentando sobrevivir a esa temporada sin lesionarse, y no le apetecia pensar mas alla de eso. Una jugada, un partido, una temporada… No iba mas alla.
– Supongo que cuando me retire tendre tiempo para decidir que hacer con mi vida.
– ?Y cuando crees que sucedera?
– Espero que, como minimo, dentro de cinco anos. Quiza mas.
– Se sabe que no concedes entrevistas. ?Por que te molesta tanto hablar con los periodistas?
Luc acaricio con sus dedos el brazo de Jane.
– Porque suelen formular las preguntas equivocadas.
Ella observo las puntas de sus dedos camino de sus hombros, y separo ligeramente los labios para respirar.
– ?Cuales son las preguntas adecuadas?
Luc apoyo los dedos bajo su barbilla y la obligo a mirarlo.
– Preguntame otra vez por que no quiero que viajes con el equipo.
– ?Por que?
El rozo con el pulgar su labio inferior.
– Porque me pones como una moto.
– Oh -susurro Jane.
El estiro la mano y apago la grabadora.
– Crei que si te esquivaba podria olvidarme de ti. Crei que si te rehuia lograria sacarte de mi cabeza. Pero no funciono.
Le quito la libreta y el boligrafo de las manos y los arrojo al suelo. Tras eso se acerco a Jane y enredo los dedos entre sus rizos a la altura de las sienes.
– Te deseo, Jane. -Se inclino hacia ella y cogio su cara entre las manos. Apoyo su frente en la de ella, y para asegurarse de que le entendia a la perfeccion, anadio-: Quiero desnudarte y besar todo tu cuerpo.
Jane abrio los ojos desmesuradamente.
– Anoche estabas muy enfadado conmigo.
– A decir verdad, estaba enfadado conmigo mismo por haberte hecho sentir como una admiradora mas. - Rozo con su boca la de Jane-. Quiero que sepas que ni por un segundo pense en ti en esos terminos. Se quien eres, y a pesar de todos mis intentos por hacer caso omiso de ti, no lo he logrado. -La beso con suavidad en los labios, despues se aparto para poder mirarla a los ojos-. Quiero hacerte el amor, y si no me detienes ahora, eso es exactamente lo que va a suceder.
– No creo que sea buena idea -dijo Jane, pero no lo aparto de si.
– ?Por que?
– Porque soy periodista y viajo contigo, con los Chinooks.
El le beso la comisura de los labios y sintio que ella se estremecia.
– Tendras que darme una razon mas convincente en los proximos tres segundos o vas a estar desnuda antes de lo que imaginas.
– No soy una de tus munequitas Barbie. No tengo las piernas largas ni el pecho abundante. No puedo competir en eso.
De nuevo, Luc retrocedio para mirarla a los ojos, y se habria echado a reir de no haber comprobado que Jane hablaba en serio.
– Esto no es una competicion -dijo colocandole un mechon de pelo tras la oreja.
Jane lo cogio de la muneca y agrego:
– No soy el tipo de mujer que suele inspirarle lujuria a un hombre como tu.
Esta vez si se echo a reir. No pudo evitarlo, ya que su tremenda ereccion demostraba lo contrario.
– Desde aquella primera manana en que subiste al avion del equipo no he dejado de preguntarme como serias desnuda. -Luc deslizo la mano por su garganta hacia los botones de su blusa-. Me has hecho perder la cabeza desde entonces. -Las puntas de sus dedos acariciaron su piel desnuda y tambien el sedoso material del que estaba hecha la blusa mientras la desabotonaba-. Me has inspirado toda clase de cosas, pero especialmente lujuria. -Se inclino hacia ella y le beso el lobulo de la oreja-. Un monton de pensamientos lujuriosos y fantasias humedas que te pondrian los pelos de punta.
Le saco los faldones de la blusa de dentro de los pantalones y observo el top de seda.
– La otra noche, cuando pase por la sala de prensa y te vi, me imagine que te tumbaba encima de la mesa y que lo haciamos alli mismo, encima de las bandejas con las pastas.
– Suena un poco… sucio.
– Y divertido. Pienso en todos los interesantes lugares en los que podriamos enrollarnos limpiamente.
Jane parecia estar reteniendo el aliento cuando dijo:
– Pero tu no tomas azucar.
El rio.
– Quiero comerte a ti -dijo justo antes de besarle el cuello-. ?Te suena raro, Jane?
Jane contuvo un gemido. Claro que le sonaba raro, pero no por lo que Luc creia. Que el tuviera fantasias con ella, en la sala de prensa, era muy raro. Su calido aliento sobre su cuello hizo que un escalofrio recorriese su espalda, y el contacto de la mano de Luc hizo que se le erizara la piel. El calor tambien se instalo entre sus piernas. Sus pezones se erizaron dolorosamente mientras intentaba apretar los muslos. Deseaba a Luc. Lo deseaba tanto que se le nublaba la vista y apenas podia respirar. Oh, si, le deseaba tanto como el la deseaba a ella, pero tenia miedo de lo que pudiera resultar de todo aquel deseo. Si hubiese sido simplemente una cuestion sexual, a esas alturas ambos ya se habrian desnudado. Pero se trataba de mas. Al menos para ella. No importaba cuanto lo desease, su corazon tambien estaba implicado en el asunto.
Jane respiro hondo y separo los labios para decirle que no podia hacerlo, que tenia que irse a casa de inmediato, pero una de las enormes manos de el se cerro sobre uno de sus pechos, calentando su piel a traves de la seda.
– Jane, te deseo -le susurro Luc al oido.
A continuacion la beso en la boca y ella sintio que quedaba sin aliento. Percibio su olor a limpio, y a sexo.
Diecinueve pisos mas abajo, un camion de bomberos paso a toda velocidad, haciendo desaparecer el mundo real, llevandose las ultimas reservas de Jane a su paso. El buen juicio de esta se esfumo. Deseaba a Luc tanto como el la deseaba a ella. Tal vez mas, y ya tendria tiempo de arrepentirse despues. En ese momento lo unico que le interesaba era sentir su mano acariciandole el pezon, y aquellos torridos besos que la mareaban y que hacian que se pusiera tensa. Se le escapo un gemido cuando le beso, devorandole con una pasion superior a su habilidad para controlar los gemidos. Todas sus inhibiciones y reparos se convirtieron en cenizas bajo la
