– De acuerdo.
«?De acuerdo!» A ella se le estaba rompiendo el corazon y el se limitaba a decir «de acuerdo». No sabia si pegarle un punetazo a la altura del tatuaje o salir corriendo antes de echarse a llorar. Mientras se decidia, el abrio la puerta que habia a su espalda, le cogio la mano y la metio en el cuarto de la limpieza. Cerro la puerta y encendio la luz.
– ?Que estas haciendo, Luc?
– Cumplir con esa mala reputacion de la que hablabas.
Ella alzo el maletin entre los dos.
– Para.
El sonrio, y no supo si se debia al olor de los productos de limpieza o al olor de Luc, pero sintio que se le iba un poco la cabeza.
– De acuerdo.
Estiro la mano y echo el cerrojo de la puerta. Ella miro el pomo de la puerta y luego lo miro a el.
– ?Luc! -No podia hacer uso de ella cada vez que le viniese en gana. ?O si? ?No!-. Creo que anoche te llevaste una impresion erronea de mi. Habitualmente yo no… Lo que quiero decir es que nunca me he acostado con alguien a quien hubiese entrevistado.
El coloco un dedo sobre los labios de Jane,
– Tu vida sexual no es asunto mio. No me interesa saber con quien lo has hecho ni las posturas que has practicado.
Su desinteres le dolio mas de lo deseado.
– Pero yo quiero…
– Chist -la interrumpio Luc-. Alguien podria oirte, y no quieres que te vean conmigo, ?lo recuerdas? -Coloco sus manos en la puerta, a ambos lados de la cabeza de Jane, y se inclino sobre ella, forzandola a retroceder. Su maletin era lo unico que separaba sus cuerpos-. No he dejado de pensar en ti desde que me levante esta manana.
Jane temia preguntarle en que habia estado pensando concretamente.
– Tengo que irme -dijo, consciente de que si se volvia y abria el cerrojo el dejaria que se fuese. Y no podia hacerlo-. Debo escribir mi cronica.
– Unos pocos minutos no te retrasaran demasiado.
El olor de su colonia se mezclaba con el de los productos de limpieza, y no logro esgrimir una razon por la cual no pudiese quedarse unos pocos minutos. El le rodeo la cintura con un brazo y acerco su cara a la suya. Su voz era aspera cuando dijo:
– Hagas lo que hagas, manten el maletin frente a tus pechos.
Entonces la beso. Sus labios eran tibios, su boca caliente y, como todo en el, sexy y provocativo. Su beso tuvo un matiz agresivo en un principio, pero despues se dedico a buscar su lengua con dulzura. En un segundo, la conciencia recorrio la piel de Jane hasta instalarse en la boca del estomago. «Solo unos pocos minutos mas.» El le acaricio la mejilla hasta llegar a la garganta. Aparto el cuello de la blusa y, con cuidado, le lamio la piel.
– Que suave eres -susurro mientras se dirigia hacia su oreja-. Por dentro y por fuera.
Al otro lado de la puerta se oyeron risas de hombres y el marcado acento de Stromster. Luc la miro. Su voz y su respiracion se hicieron mas graves cuando dijo:
– ?Sigues apretando el maletin, carino?
Ella asintio con la cabeza y apreto con mas fuerza.
– Bien. No lo sueltes, y no me hagas caso si te digo que lo hagas -le advirtio-. Si no acabaras tumbada en el suelo conmigo encima.
Jane sabia que podia recriminarsele su comportamiento. Besar a Luc Martineau en el cuarto de la limpieza del Key Arena habia sido una completa estupidez, pero una burbuja de felicidad habia hecho brincar su corazon y le habia provocado ganas de reir. Luc la deseaba. Podia apreciarlo en el modo en que la miraba, en el timbre de deseo que evidenciaba su voz. Tal vez no la amaba, pero queria estar con ella.
Luc retrocedio unos pasos.
– Esta no ha sido una de mis mejores ideas -dijo.
Llego mas ruido del tunel.
– Creo que deberiamos quedarnos aqui un rato -anadio. Cogio un cubo grande de plastico y le dio la vuelta para que ella pudiese sentarse-. Lo siento.
Sabia que Jane tambien debia excusarse. Tenia una hora para entregar la cronica. Estaba encerrada en un cuartucho con Luc, y si los descubrian, las repercusiones serian malas para los dos. Aunque no se sentia arrepentida.
Se sento encima del cubo y miro a Luc. El le devolvio la mirada con los ojos entornados. Jane observo su corbata granate, el cinturon negro, la cremallera de sus pantalones. Tenia una enorme ereccion. Recordo con toda claridad como era cuando estaba desnudo. Su cuerpo fuerte, su duro pene, y su irresistible tatuaje. De repente, ya no tuvo tan claro que una repeticion de lo que habia pasado la noche anterior fuera un mal plan. No en ese momento, sin embargo, decidio mientras dejaba el maletin a un lado.
– ?Como esta tu hermana? -pregunto Jane, cambiando de tema-. El peinado de ayer le gustaba, pero siempre es diferente al dia siguiente.
– ?Como? -Luc clavo su mirada en los ojos verdes de Jane; no pudo entender el abrupto cambio de sus pensamientos. Hacia tan solo un segundo, la habia visto contemplar su ereccion, y de pronto queria hablar de su hermana.
– La vi a la hora de la comida y estaba bien.
– El otro dia hablamos un poco de su madre.
Luc retrocedio un par de pasos y apoyo un hombro contra la puerta.
– ?Que te dijo?
– No demasiado, pero tampoco tenia por que hacerlo. Se como se siente. Mi madre murio cuando yo tenia seis anos.
No sabia que Jane fuese tan joven cuando habia perdido a su madre, pero no le sorprendio. Todo lo que sabia de ella era que trabajaba para el Seattle Times, que vivia en Bellevue, que tenia la lengua muy rapida y los nervios de acero. Le gustaba su risa y tambien hablar con ella. Su piel era tan suave como parecia a simple vista. Todo su cuerpo. Tambien sabia bien. En todos los rincones. Sabia que hacia el amor como los dioses, y todo lo que era capaz de pensar desde que se habia levantado de la cama esa misma manana era como volver a meterla en ella. En realidad, sabia de Jane mas cosas de las que habia sabido de muchas otras mujeres.
– Siento lo de tu madre.
– Gracias -dijo ella con una sonrisa triste.
Luc hizo resbalar su espalda por la puerta hasta sentarse en el suelo a los pies de Jane.
Sus rodillas casi se tocaban.
– Marie esta pasando una mala epoca, y no se que hacer al respecto -dijo, centrando a proposito sus pensamientos en su hermana y sus problemas-. No quiere acudir a terapia.
– ?Se lo has propuesto?
– Claro, pero dejo de ir tras las dos primeras sesiones. Cambia de humor con extrema facilidad. Necesita una madre, pero, obviamente, yo no se la puedo proporcionar. Pense que la mejor solucion seria un internado, pero creyo que queria librarme de ella.
– ?Y tenia razon?
Luc se desabrocho la chaqueta y apoyo las munecas en las rodillas. Nunca hablaba de su vida personal con nadie, a menos que fuese de la familia, y se pregunto que tenia Jane que lo llevaba a hablar con ella. Tal vez se debia, por alguna razon que no atinaba a comprender, a que confiaba en ella.
– No creo que haya pretendido librarme de mi hermana. Aunque tal vez si. En cualquier caso, soy un cabron.
– Yo no te juzgo, Luc.
El la miro a los ojos y la creyo.
– Quiero que sea feliz, pero no lo es.
– No, no lo es, y no lo sera durante un tiempo. Estoy segura de que tiene miedo. -Jane inclino la cabeza y sus rizos cayeron sobre su cara-. ?Donde esta el padre de Marie?
