– Si que lo es.
– No. Brad Pitt no necesita hablar de lo guapo que es. Todo el mundo puede apreciarlo.
Jane tuvo que admitir que estaba en lo cierto acerca de Brad.
– De acuerdo. ?Que te parece una estrella porno? ?Te gustaria oir hablar a una estrella del porno de su enorme paquete?
– No.
Jane se paso el telefono a la otra oreja.
– Mira, si quieres impresionar a una mujer, y en particular a Caroline, no le digas lo listo que eres. Deja que tu inteligencia se manifieste de manera sutil.
– No se me da muy bien la sutileza -dijo el, y no estaba bromeando.
– A Caroline la impresionan los tipos que saben que vino hay que pedir.
– ?Eso no es de maricas?
?Y una camisa con llamas y calaveras estampadas no lo es?
– No. Llevala a algun sitio bonito.
– ?Y aceptara?
– Tu proponle un sitio realmente bonito. A Caroline le encanta vestirse bien. -Reflexiono por un instante y pregunto-: ?Eres miembro del Columbia Tower Club?
– Si.
Lo habia supuesto.
– Llevala alli. Eso le dara una razon para ponerse el vestido de Jimmy Choos que acaba de comprarse. Y si empieza a hablar de zapatos y de moda, finge estar interesado.
– Estoy muy puesto en disenadores de moda -dijo el.
Jane sonrio.
– Buena suerte.
Tras colgar, llamo a Caroline a Nordy's y la aviso que Darby iba a llamarla. Se sorprendio de que su amiga no pusiera grandes reparos a una cita con el.
– Pense que te habia agobiado con su charla sobre MENSA -le recordo Jane a su amiga.
– Me agobio, pero tambien me hizo gracia -repuso Caroline, y Jane decidio que lo mejor era mantenerse al margen. Como no tardo en recordarse, tenia sus propios problemas.
Esa noche, en el partido entre los Chinooks y los Lightning, Luc apenas le presto atencion a Jane cuando le llamo pedazo de tonto. No se metio con ella ni le recordo la noche que habian pasado juntos. En la porteria, estuvo casi perfecto, deteniendo los tiros con sus rapidas manos y su ancho cuerpo. El partido acabo en empate, y luego no quiso meter a Jane en un cuarto de la limpieza ni besarla hasta perder la cabeza.
Tampoco lo hizo dos noches despues, cuando contra los Oilers consiguio mantener la porteria a cero por sexta vez esa temporada. En el vuelo a Detroit a la manana siguiente, apenas le echo un vistazo cuando paso por su lado, y para ella se hizo evidente que Luc intentaba evitarla en la medida de lo posible. Se pregunto que habria hecho para que el tuviese esa actitud, y analizo una y otra vez la conversacion que mantuvieron en el cuarto de la limpieza. Lo unico que se le ocurrio fue que Luc habia descubierto lo que ella sentia por el e intentaba salir corriendo en la direccion contraria. Se habia pintado los labios de rojo y se habia comprado una blusa roja solo por el. Era una mujer patetica, penso. Luc le dijo que habia tenido fantasias con ella imaginando que le hacia el amor sobre la mesa de la sala de prensa y ella le habia creido. ?Que tonta habia sido!
Y despues el intentaba evitarla del todo, y ella estaba sorprendida de lo mucho que le dolia su actitud. Habian hecho el amor y ella creia que lo habian pasado realmente bien. No le habia pedido nada, y el la habia metido en el cuarto de la limpieza y le habia hecho creer que queria algo mas que una noche de pasion.
Habia anadido que no la veia como a una de sus admiradoras, pero el hecho era que de pronto la trataba como si fuera una cualquiera. A Jane no solo le dolia, sino que la irritaba. La irritaba hasta tal punto que le hacia odiarlo. Incluso llego a pensar que lo mejor seria dejar el trabajo para no tener que enfrentarse a su desinteres. Pero segundos despues se dijo que no iba a perjudicarse a si misma por culpa de un hombre. Ni siquiera por el hombre que amaba con todo su corazon. Ni siquiera cuando cada vez que lo viera se sintiera desdichada.
Una vez en su habitacion ese mismo dia, intento escribir una agria columna de «Soltera en la ciudad», pero en lugar de escribir se quedo mirando el lago Michigan desde su ventana. Su relacion con Luc habria acabado igualmente, se dijo. Mejor pronto que tarde. Como minimo, de ese modo no se sentiria culpable por el articulo de «Bomboncito de Miel». Pero eso no tranquilizo su conciencia.
Unas cuantas horas despues, al ver que el telefono no sonaba, intento convencerse diciendose que Luc estaba demasiado ocupado con las cosas del equipo para llamar. O para encontrarse con una de sus munequitas Barbie. No queria pensar en el con otra, pero no podia evitarlo. Y al imaginar a Luc besando o tocando a una mujer que no fuese ella temia enloquecer.
A las seis de la tarde, se encontro con Darby en uno de los restaurantes del hotel. A lo largo de la cena, se bebio dos martinis mientras le escuchaba hablar de Caroline.
Despues de la cena, fueron al bar del hotel. Cinco de los jugadores de los Chinooks estaban sentados bebiendo cerveza, picando algo, y viendo como los Denver les daban a los Kings un repaso. Luc estaba entre ellos. Al verlo, sintio aprension y alivio a la vez. No estaba con ninguna Barbie.
– Eh, Tiburoncito -la saludaron. Todos menos Luc.
Su entrecejo fruncido y la fria mirada de sus ojos azules le hicieron saber que Luc no se alegraba de verla, lo que la descorazono aun mas.
Se sento entre Daniel y Fish, y tuvo mucho cuidado de no cruzar la mirada con Luc. Temia que todos los jugadores sentados a la mesa descubrieran que estaba enamorada del portero. Que el tambien se diese cuenta y se mostrase incluso mas distante, lo que con toda probabilidad era imposible.
Sin embargo, no podia obligarse a hacer caso omiso de el, y acabo mirando hacia el otro lado de la mesa. Se lo veia muy relajado. A excepcion de su intensa mirada, que parecia dispuesta a atravesar el cerebro de todo aquel que se pusiese delante. Alargo el brazo para coger su vaso y bebio un trago de agua. Mantuvo un cubito de hielo en la boca y una gota le quedo colgando del labio. Sorbio el hielo y ella aparto la mirada.
– He leido tu columna «Soltera en la ciudad» -le dijo Fish-. Creo que estas en lo cierto al decir que los chicos buenos son los que acaban llevandose el gato al agua. Yo soy un chico bueno, y tuve que dejarle mi casa en Mercer a mi ex esposa.
– Eso fue porque te pillo con otra mujer -le recordo Sutter-. Eso la jodio mucho.
– Si, no me lo recuerdes -gruno Fish, y miro a Jane-. ?Que estas escribiendo ahora?
Jane no tenia nada entre manos. Nada sobre lo que quisiera hablar, en cualquier caso, pero dijo:
– ?Los rollos de una noche son buena idea? -pregunto.
Se arrepintio de inmediato.
– Yo creo que si -repuso Peluso desde el otro extremo de la mesa.
– Si.
– Yo creo que si.
– A menos que estes casado -apunto Fish-. No estaras pensando en experimentarlo, ?verdad?
Ella se encogio de hombros y se forzo a mostrarse distante y fria. Ajena. Como un hombre.
– Estoy dandole vueltas al asunto. Hay un periodista deportivo de Detroit que no esta nada mal. Hable con el la ultima vez que estuve alli.
Luc se puso en pie, y ella le vio acercarse a la barra. Vestia una camisa de rayas azules y blancas y llevaba el trasero enfundado en unos Levi's.
– Si alguna vez necesitas ayuda con tus columnas, podemos explicarte que pensamos los tios en realidad -dijo Peluso.
Jane preferia no saberlo. Le asustaba demasiado.
– Tal vez te lo pregunte cuando tenga claro el enfoque que quiero dar a la columna.
– Estupendo.
Jane alzo la vista justo para ver a Luc regresar con los dardos.
– Me debes el desquite -le dijo-. Juguemos con las mismas reglas de la vez anterior.
– Creo que no -repuso ella.
– Pues yo si. -La cogio del brazo y la hizo levantarse-. Elige los que te parezcan mejores -anadio poniendole los dardos en la palma de la mano. A continuacion le susurro al oido-: No me obligues a arrastrarte hasta la
