Llego a la cabina de prensa y se sento junto a Darby. Este le dijo que estaba haciendo algunos progresos con ciertas gestiones que estaba llevando a cabo y le hablo de un defensa que esperaba poder fichar antes de la fecha limite para los traspasos, el 19 de marzo, para la que faltaban cuatro semanas.

– Caroline dice que saldra conmigo cuando volvamos a la ciudad -anadio despues de hablar de sus negocios.

– ?Adonde vas a llevarla?

– Al Columbia Tower Club, tal como sugeriste.

Ella observo su corbata con estampado de guindillas y demasiado corta y sonrio. Caroline habia decidido convertir a Darby Hogue en su siguiente apano de altos vuelos, y tenia el trabajo ideal para hacerlo. Jane saco su bloc y tomo algunas notas, tambien anoto su cita en la agenda. En cuanto comenzo el partido, encendio su ordenador portatil.

Luc detuvo varios disparos de forma espectacular. Cubrio los angulos con brillantez, y Jane tuvo que hacer un esfuerzo para concentrarse en el juego en lugar de hacerlo en el portero de los Chinooks.

Esa noche, en el avion en que viajaba el equipo, camino de Toronto, ella escribio su cronica para el Seattle Times. Durante el vuelo, sintio que Luc la miraba, y ella tambien lo miro un par de veces. Estaba apoyado contra la pared del avion, con las manos detras de la cabeza, observandola trabajar. Se pregunto que estaria pensando, y decidio que, probablemente, fuese mejor no saberlo.

Ella seguia sin saber que era ese algo que habia cambiado en su relacion sexual la noche anterior. Se preguntaba si se lo habia imaginado, pero cuando Luc acudio a su habitacion del hotel esa noche, la tomo de la mano y la llevo a su propia habitacion, ella supo a ciencia cierta que iba a sentirlo de nuevo. Paso unas cuantas horas en su cama intentando hacerse a la idea. No tuvo exito esa noche, por lo que volvio a intentarlo en Boston, en Nueva York y en San Luis. Cuando volvieron a estar juntos en Seattle, ella ya estaba cansada de intentar descubrir en que consistia ese algo y decidio que no volveria a analizar una y otra vez cada palabra y cada gesto. Iba a seguir adelante mientras durase.

Habia intentado no enamorarse de Luc, y habia perdido. Contrariamente a lo que dictaba el buen juicio, se estaba acostando con el. Y lo estaban pasando de maravilla. Sus sesiones sexuales ponian en peligro su trabajo, pero sabia que no podia evitarlo a pesar de las consecuencias que ello podria suponer para su carrera o para su corazon. Estaba enamorada de el y no tenia otra alternativa. A lo largo de las siguientes semanas, su amor crecio y se expandio hasta llenar su vida. En cuerpo y alma. Estaba demasiado atrapada para librarse de ese sentimiento.

Una manana, poco despues de su regreso de San Luis, llego a casa con las bolsas de la ropa limpia y se encontro a Luc esperandola en el porche. El cielo era del mismo color azul que los ojos de Luc. Parecia llevar un cartel que rezaba: «Peligroso para tu salud.» Le dio un beso de bienvenida y la ayudo con las bolsas de la ropa. Despues la llevo hasta su moto, que tenia aparcada en la acera.

– Con esto nadie te vera la cara -le dijo pasandole un casco-. Asi que no tendras que preocuparte de mi mala reputacion.

Si no le hubiese conocido tan bien, habria pensado que se sentia ofendido.

– No me preocupa tu reputacion, sino el hecho de que la gente de por sentado que me acoste contigo para conseguir la entrevista.

– Habia pensado hablar contigo acerca de eso.

– ?Por que?

Fijo la correa del casco de Jane en su mandibula y rozo con los dedos su garganta.

– Dices que soy distante.

– ?Y que?

– No soy distante. Lo que pasa es que no concedo entrevistas.

Ella puso los ojos en blanco.

– ?Que te parecio el resto del articulo?

El la beso en los labios.

– La proxima vez que hables de la rapidez de mis manos, podrias decir algo acerca de lo grandes que son. Y tambien mis pies.

Ella rio.

– Grandes pies. Grandes manos. Gran… corazon.

– Eso es.

Jane se acomodo en la moto, detras de el, y partieron rumbo a las cataratas de Snoqualmie. No hacia precisamente calor, y Jane llevaba vaqueros, un jersey y un chaqueton ligero para un paseo de treinta minutos. Las cataratas no eran nada nuevo para ella. Habia estado alli unas cuantas veces, casi siempre en excursiones escolares, pero nunca se habia dejado impresionar por el fascinante poder y la belleza de aquel salto de agua de ochenta metros de altura.

Estaban solos en la plataforma de observacion, Luc detras de ella y con los brazos alrededor de su cuerpo. El sol de la tarde formaba un arco iris en la cortina de agua que habia encima de ellos. Bajo sus pies, la plataforma temblaba debido a las fuerzas de la naturaleza. Entre los brazos de Luc, Jane sentia que le temblaba el corazon.

El apoyo su barbilla en la cabeza de Jane, y hablaron de la cascada y de la temporada de hockey. Los Chinooks habian ganado cuarenta de los sesenta y un partidos que habian disputado, y a menos que ocurriese una catastrofe antes del 15 de abril, practicamente tenian asegurada una plaza en los playoffs. El porcentaje de paradas de Luc habia ascendido hasta un impresionante 1,96, el mejor de su carrera.

Hablaron de Marie, que parecia haber hecho amistades y haberse adaptado un poco mas a vivir en Seattle con un hermano al que hasta hacia unos meses apenas conocia. Hablaron del internado, y que el aun no habia tomado una decision al respecto. Y hablaron de sus respectivas infancias y, para su sorpresa, Jane se entero de que Luc no habia sido rico y famoso toda la vida.

– Conducia una camioneta oxidada -dijo-. Ahorre durante un ano para comprarme un equipo de musica y unos faldones para el guardabarros en los que salia fotografiada una chica de Playboy. Crei que era alguien. Por desgracia, era el unico en creerlo.

– No puedo creer que no fueras un ligon en el instituto.

– Le dedicaba demasiado tiempo al hockey como para ligar. Bueno, algun rosco me comi. Pero probablemente tu tuviste mas citas que yo.

Ella se echo a reir.

– Mi peinado era un desastre, por no hablar de mi ropa, y conducia un Mercury Bobcat con un alambre a modo de antena.

El la apreto contra su fuerte pecho.

– Yo habria salido contigo.

Ella lo dudaba.

– No lo creo. Yo no habria salido con un perdedor aficionado a los adornos de Playboy.

Comieron algo en el Salish Lodge, que se habia hecho famoso gracias a la serie de television Twin Peaks. Bajo la mesa, el la cogio de la mano mientras le susurraba cosas inapropiadas para ver como se le enrojecian las mejillas. De vuelta a casa, Jane le abrazo por debajo de la chaqueta de cuero, cruzando los dedos sobre su vientre. A traves de la camisa pudo sentir sus musculos, y a traves de los Levi's sintio su poderosa ereccion.

Cuando llegaron al apartamento de Jane, el la ayudo a bajar de la moto y casi la arrastro hasta la puerta de entrada. Luc arrojo su casco y su cazadora sobre el sofa.

– Te vas a arrepentir de haber estado calentandome la ultima media hora.

Ella abrio mucho los ojos al tiempo que se quitaba el chaqueton y lo lanzaba junto a la cazadora de Luc.

– ?Que vas a hacer? ?Prepararme la cena?

– Ya hemos cenado. Lo que voy a hacer es darte algo mejor que comida.

Ella rio.

– ?Que puede ser mejor que una hamburguesa de Salish?

– El postre.

– Lo siento, no tomo postre. Engorda.

– Bueno, pues hoy haras una excepcion. -Luc tomo la cara de Jane entre sus manos-. Voy a ser la guinda de tu pastel.

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