dientes. Separo un dedo de la taza y senalo una silla vacia.

Jane se pregunto si siempre estaba de mal humor o si solo lo estaba cuando la veia. De repente, ya no parecia buena idea haber vuelto por la redaccion. Ella tenia la regla, no se sentia demasiado bien, y no queria mostrarse desagradable con el.

– Noonan cubrira el partido de los Sonics -dijo Kirk al telefono-. Tengo a Jensen para el partido de esta noche de los Huskies.

Jane se volvio y miro a traves del cristal de la puerta hacia la redaccion, donde se afanaban los otros periodistas deportivos. Nunca seria uno de ellos. Se lo habian dejado claro. Pero no pasaba nada. Ella no queria ser uno de ellos. Ella queria ser mejor. Su mirada se poso en la mesa vacia de Chris Evans. Ese trabajo no duraria siempre; Chris volveria a ocupar su puesto. Pero cuando todo acabase, ella tendria una estupenda experiencia que anadir a su curriculum y encontraria algo mejor. Tal vez en el Seattle Post-Intelligencer.

– ?En que puedo ayudarte? -le pregunto Kirk.

Jane se volvio hacia el.

– ?Por que no sacaste mi entrevista a Pierre Dion?

El bebio un sorbo de cafe y despues meneo la cabeza.

– El Post-Intelligencer publico una entrevista un dia despues de que firmase el contrato.

– La mia era mejor.

– La tuya, a esas alturas, era agua pasada. -Kirk miro los papeles que habia sobre su mesa.

Ella no le creyo. Si alguno de los chicos hubiese hecho la entrevista, habria sacado en lugar de enterrarla en su cronica habitual.

– ?Alguna otra cosa?

– Tengo una entrevista con Luc Martineau.

Eso llamo la atencion de Kirk.

– Nadie puede entrevistar a Martineau.

– Pues yo lo he hecho.

– ?Como?

– Se lo pedi.

– Todo el mundo se lo pide.

– Me debia un favor. -Jane bajo la vista hasta sus pies, despues volvio a alzarla. Kirk era demasiado listo para decir lo que pensaba, pero ella lo sabia.

– ?Que favor te debia?

Estuvo tentada de decirle a Kirk que se habia acostado con Luc, pero despues de la entrevista. Asi pues, tecnicamente no habia intercambiado favores sexuales para conseguirla.

– Cuando me despidieron, solo puse una condicion para volver: hacerle una entrevista exclusiva a Luc.

– ?Y te la concedio?

– Si. -Jane le tendio una copia impresa de la entrevista junto con un disquete. Podria habersela enviado por correo electronico como hacia con las cronicas, pero queria verle la cara cuando la leyese. Estaba orgullosa de lo que habia hecho y recordaba de memoria cada palabra de la entrevista

MARTINEAU ENTRE LOS TRES PALOS

La controversia no le es ajena al portero de los Chinooks Luc Matineau. Tanto su vida privada como su carrera profesional han sido diseccionadas y debatidas, y se ha escrito tanto sobre el que nadie sabe ya cual es la verdad. El propio Martineau afirma que la mayor parte de lo que han escrito sobre su vida personal es pura ficcion y que no tiene nada que ver con la realidad. Realidad o ficcion, asegura que su pasado solo le pertenece a el, y que en la actualidad solo le interesa lo que sucede entre los tres palos.

Cuando me sente a entrevistar a este enigmatico portero, descubri que es una persona franca y distante a partes iguales. Relajada e intensa. Contrastes que hacen de este antiguo ganador del trofeo Conn Smythe uno de los mejores cancerberos de todos los tiempos en la NHL.

Lo que esta fuera de duda es que hace dos anos se dijo de el que estaba acabado, que sus dias en la liga nacional de hockey estaban contados. Que equivocados estaban aquellos que afirmaron algo semejante. Situado actualmente en el segundo puesto del ranking de porteros, Martineau es el lider de la liga en paradas, con un promedio de 2,00. Unas veloces manos y un frio autocontrol son las marcas de la casa de este portero de primera linea. Demuestra siempre tanta habilidad como caracter, y cuando esta entre los tres palos, su atomica mirada intimida…

Al tiempo que Kirk iba avanzando en la lectura, fue apareciendo en su rostro una media sonrisa. Una muestra de respeto, si bien reticente, suavizaba las lineas de su rostro, y su humor cambio casi al instante. Jane no queria deleitarse con el cambio de actitud de Kirk Thornston respecto a ella. Pero lo hizo. Solo al final supo lo mucho que se habia deleitado, y se sintio orgullosa. Kirk miro su agenda.

– Hare un hueco para esto en la edicion del domingo; no de este, sino del siguiente.

Estaria de viaje ese domingo.

– Es un buen articulo, ?verdad? -le pregunto para asegurarse.

– Si.

Cuando Jane salio del edificio, el sol brillaba radiante, las montanas se alzaban a lo lejos y la vida era una fuente de bondad. Mientras caminaba por John Street hacia su Honda, se permitio disfrutar de su momento de triunfo. Tanto si la querian entre ellos como si no, los cronistas deportivos tendrian que tomarsela un poco mas en serio a partir de ahora. O, como minimo, no podrian denigrarla con facilidad por ser la autora de las estupidas columnas de «Soltera en la ciudad». La Associated Press adquiriria la entrevista con Luc, y todos se enterarian. No hacia falta decir que eso facilitaria las cosas en las salas de prensa. Tambien cabia la posibilidad de que ocurriese lo contrario, pero a ella no le importaba. Habia hecho la entrevista por la cual todos ellos estarian dispuestos a matar.

Si, la vida era hermosa. El dia anterior habia sido otra historia. El dial anterior se habia sentado en casa delante del telefono como una quinceanera, esperando una llamada. Tras salir del Key Arena el domingo por la noche, estaba segura de que Luc la llamaria. Despues de haberla arrastrado al cuarto de la limpieza y obligarla a plantearse de nuevo su decision de no acostarse nunca mas con el, esperaba que la telefonease o apareciese por su casa. Se dijo que habian establecido una conexion personal, que habian hablado de temas importantes que iban mas alla de la ropa interior, y estaba segura de que el habia conectado con ella.

Pero no era asi, y mientras se quedaba sentada en el sofa viendo reportajes sobre pajaros en el Discovery Channel, descubrio que enamorarse de Luc era la mayor tonteria que habia cometido en su vida. Por supuesto, sabia de antemano la estupidez que entranaria lo que ya era un hecho, pero no habia tenido fuerza suficiente para oponerse.

Jane condujo hasta la lavanderia y lavo su ropa sucia en cuatro maquinas a la vez. Bajo la ropa llevaba unas bragas corrientes. Aunque importaba bien poco, ese detalle ilustraba su vida en aquel momento.

Mientras observaba la ropa dar vueltas en la secadora, Darby llamo a su telefono movil para pedirle consejo. Al parecer, tambien el habia perdido la chaveta por la persona equivocada.

– ?Crees que Caroline querria salir conmigo? -pregunto.

– No lo se. ?Como fue lo de ir a tomar una copa con ella? -le pregunto, a pesar de que Caroline le habia llamado la manana siguiente para contarle todos los detalles.

La velada habia empezado bien pero luego habia caido en picado.

– Creo que no la impresione demasiado.

– Le contaste que perteneces a MENSA…

– Si, ?y que?

– Te dije que no lo hicieses. A los que tenemos un coeficiente intelectual estandar no nos gusta oir hablar de tu enorme cerebro.

– ?Por que?

Jane puso los ojos en blanco.

– ?Te gustaria oir a Brad Pitt hablando de lo guapo que es?

– No es lo mismo.

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