llegaba al ombligo. John podia detectar a una groupie en busca de sexo a cincuenta pasos. Estaban siempre alrededor. Esperando en el vestibulo del hotel, fuera de los vestuarios o junto al autobus del equipo. Las mujeres que ambicionaban acostarse con celebridades eran faciles de distinguir entre una multitud. Se percibia en la forma en que caminaban y movian el pelo. En la mirada decidida de sus ojos.

Espero que la mujer pasara de largo.

No lo hizo.

– David, tu mama quiere que vayas -dijo, deteniendose al lado de los dos ninos.

– Dile que voy en un segundo.

– Dijo que fueras ahora.

– ?Mierda!

– Me alegro de haberte visto, tio. -John extendio la mano para estrecharsela-. La proxima vez que vayas a un partido, esperame fuera del vestuario y te presentare a alguno de los chicos.

– ?En serio?

– ?Claro!

Cuando los ninos se iban, la mujer se quedo rezagada. John solto la mano de Lexie y la miro mientras decia:

– Es hora de recoger la cuerda de la cometa y bajarla. Tu mama se preguntara que nos paso.

– ?Eres John Kowalsky?

El miro a la mujer.

– El mismo -contesto con un tono de voz que dejaba a las claras que no estaba interesado en tener compania. Era bastante bonita, pero estaba muy delgada y tenia la falsa apariencia de las rubias tenidas como si hubiera tomado el sol demasiado tiempo. La determinacion endurecio los ojos azules de la chica y vio que se iba a tener que poner rudo con ella.

– Bueno, John -le dijo, y las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba con lentitud en una sonrisa seductora-. Soy Connie. -Lo repaso con los ojos de pies a cabeza-. Estas muy bien en vaqueros.

Creia haber oido esa frase antes, pero ya hacia tiempo y no podia recordar donde con exactitud. Vamos, no solo era que estuviera haciendole perder el tiempo que queria pasar a solas con Lexie, sino que, encima, ni siquiera era original.

– Pero me gustaria verte mejor. ?Por que no te los quitas?

John lo recordo en ese momento. La primera vez que la habia oido tenia veinte anos y acababa de fichar por el Toronto. Lo mas seguro es que hubiera sido lo suficientemente estupido para picar.

– Creo que los dos deberiamos seguir con los pantalones puestos -le dijo y se pregunto por que los hombres eran el unico genero al que acusaban de utilizar frases hechas para ligar. Las mujeres lo hacian exactamente igual de mal y eran mucho mas insinuantes.

– De acuerdo. Pero me pido lo que hay aqui dentro -y paseo la punta de una una roja a lo largo de su pretina, acariciandolo.

John extendio la mano para quitarse el dedo de encima, pero Lexie se encargo del problema. Ella golpeo la mano de la mujer para quitarla y se metio entre ellos.

– No se toca ahi -dijo Lexie, mirando encolerizadamente a Connie-. Te puedes meter en problemas muy grandes.

La sonrisa de la mujer vacilo mientras miraba hacia abajo.

– ?Es hija tuya?

John se rio entre dientes, divertido por la expresion feroz de Lexie. Le hubiera venido bien su proteccion con anterioridad, especialmente en City of Brotherly Love, donde las groupies podian ser bastante peligrosas para los chicos del equipo. Pero nunca lo habia protegido una chica y mucho menos una de metro veinte.

– Su madre es amiga mia-dijo con una gran sonrisa.

Volvio a mirar a John y se echo el pelo sobre la espalda.

– ?Por que no la mandas con su mama y tu y yo nos damos un paseito en mi coche? Tengo un gran asiento trasero.

Algo que se hacia con rapidez en el asiento trasero de un Buick ni siquiera despertaba su curiosidad.

– No me interesa.

– Te hare cosas que ninguna mujer te ha hecho.

John lo dudaba seriamente. Creia que habia hecho de todo al menos una vez; la mayoria de las cosas las habia hecho dos veces solo para asegurarse. Coloco la mano en el hombro de Lexie y barajo varias maneras diferentes de decirle a Connie que se perdiera. Pero con su hija tan cerca, tenia que tener cuidado de como la rechazaba.

Al acercarse Georgeanne le soluciono el problema.

– Espero no interrumpir nada -dijo con voz dulce.

El recurrio a Georgeanne y le rodeo la cintura con un brazo. Con la mano en su cadera escruto su cara sorprendida y sonrio.

– Sabia que no podrias mantenerte alejada.

– ?John? -Ella se quedo sin aliento.

En vez de responder a la pregunta implicita en su tono, levanto la mano del hombro de Lexie y senalo a la mujer rubia.

– Georgie, carino, esta es Connie.

Georgeanne esbozo a duras penas una de sus falsas sonrisas y dijo:

– Hola, Connie.

Connie le echo un vistazo a Georgeanne, luego se encogio de hombros.

– Pudo haber sido maravilloso -le dijo a John y se marcho.

Tan pronto como Connie se dio la vuelta, John observo como los voluptuosos labios de Georgeanne se apretaban en una linea dura. Lo miraba como si quisiera darle un codazo.

– ?Estas colocado?

John sonrio y le susurro al oido.

– Se supone que somos amigos, ?recuerdas? Solo cumplo con mi parte.

– ?Y vas por ahi manoseando a todos tus amigos?

John se rio. Se rio de ella, de la situacion en si, pero sobre todo se rio de si mismo.

– Solo a las que tienen bonitos ojos verdes y unas bocas tan besables. Deberias recordarlo.

Capitulo 10

Esa noche despues del picnic, Georgeanne sentia las emociones a flor de piel. Tratar con John le habia destrozado los nervios, y lo cierto era que Mae no habia ayudado ni un poquito. En lugar de servir de apoyo, Mae habia estado todo el tiempo insultando a Hugh Miner que encima parecia disfrutar con los insultos. Hugh habia comido con buen apetito, se habia reido con tolerancia y habia provocado a Mae, que se desquito con el hasta el punto de que Georgeanne se habia llegado a preocupar por su seguridad.

Ahora todo lo que Georgeanne queria era tomar un buen bano caliente, una mascarilla de pepino y una esponja exfoliante. Pero todo eso tendria que esperar a que le confesara a Charles la situacion. Si queria tener algun tipo de futuro con el, le tenia que contar todo lo referente a John. Tenia que decirle que le habia mentido sobre el padre de Lexie. Y tenia que hacerlo esa noche. Aunque no le agradara la conversacion, estaba deseando acabar de una vez.

Sono el timbre de la puerta e invito a Charles a pasar.

– ?Donde esta Lexie? -pregunto el, recorriendo el salon con la mirada. Parecia comodo y relajado con unos chinos y un polo blanco. Las hebras plateadas en sus sienes le daban un aire de dignidad a su bien parecida cara.

– Ya esta en la cama.

Charles sonrio y ahuecando la cara de Georgeanne con las manos le dio un beso largo y agradable. Un beso

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