ese bochornoso comportamiento. Un hombre que para su sorpresa llevaba puesto un esmoquin.
– Hola, John -lo saludo mientras se ponia de pie. El entro en la oficina llenando la pequena habitacion femenina con su tamano y presencia viril. La corbata de seda negra colgaba suelta sobre la pechera de la plisada camisa blanca. El boton superior estaba desabrochado-. ?Que puedo hacer por ti?
– Andaba por el barrio y me deje caer por aqui -contesto, encogiendo los hombros.
– ?Necesitais algo? -pregunto Sarah.
Georgeanne se acerco a la puerta.
– Por favor toma asiento, John -le dijo por encima del hombro. Miro afuera, a la cocina, donde sus empleados no se molestaban en ocultar su interes-. No, gracias Sarah -le dijo y les cerro la puerta en las narices. Se dio la vuelta y evaluo la apariencia de John con una mirada. Llevaba la chaqueta colgando de un hombro. En contraste con la camisa inmaculadamente blanca, unos tirantes negros surcaban el ancho pecho formando una «Y» por la parte de atras. Estaba tan bueno como para mojar pan.
– ?Quien es? -pregunto John, sujetando una foto en un marco de porcelana. En ella, Ray Heron estaba de perfil y llevaba una peluca de paje y un kimono rojo. Aunque Georgeanne no habia conocido a Ray, admiraba mucho la habilidad que mostraba con el lapiz de ojos y el gran sentido del color que poseia para lo dramatico. No existian demasiadas mujeres -ni hombres- que defendieran con elegancia esa sombra de color rojo en particular.
– Es el hermano gemelo de Mae -contesto mientras se sentaba detras del escritorio otra vez. Esperaba que dijera algo peyorativo y cruel. Pero no lo hizo. Se limito a arquear una ceja y volvio a poner la foto donde estaba.
De nuevo Georgeanne observo lo fuera de lugar que se le veia en su ambiente. No encajaba. Era demasiado grande, demasiado masculino y demasiado guapo.
– ?Tienes pensado casarte? -bromeo con el mientras se sentaba.
El echo un vistazo alrededor, luego deposito la chaqueta en el respaldo de una silla.
– ?Demonios no! Esto no es mio. -Aparto la silla del escritorio y se sento-. Vengo de Pioneer Square donde me estaban haciendo una entrevista -le explico con aire despreocupado, metiendo las manos en los bolsillos del pantalon.
Pioneer Square estaba mas o menos a dos kilometros del negocio de Georgeanne. No se encontraban precisamente en el mismo barrio.
– Bonito traje. ?De quien es?
– No lo se. La revista lo ha alquilado.
– ?Que revista?
– GQ. Querian un par de fotos delante de la cascada -le contesto con tanta despreocupacion que Georgeanne se pregunto si no se estaria haciendo el indiferente-. Necesitaba un rato de descanso asi que me largue. ?Tienes unos minutos?
– Unos cuantos -contesto, mirando el reloj del escritorio-. Pero tengo un catering a las tres.
El ladeo la cabeza.
– ?Cuantos caterings servis en una semana?
«?Por que estaria preguntando?».
– Depende de la semana -contesto, evadiendo la pregunta con toda intencion-. ?Por que?
John recorrio la oficina con la mirada.
– Parece que te va muy bien.
No se fio de el ni por un segundo. Queria algo.
– ?Te sorprende?
El volvio a mirarla.
– No lo se. Supongo que nunca crei que llegarias a ser una mujer de negocios. Siempre pense que habrias vuelto a Texas y te habrias casado con algun tio rico.
Esa suposicion tan poco halagadora la irrito, pero no podia negar que estaba justificada.
– Como ves, no ha sido eso lo que paso. Me quede aqui y nos las arreglamos para sacar a flote este negocio -luego, como no podia dejar de jactarse un poco, anadio-: Lo hacemos muy bien.
– Eso ya se ve.
Georgeanne miro suspicazmente al hombre que tenia delante. Se parecia a John. Tenia la misma sonrisa, la misma cicatriz en la ceja, pero no actuaba como el. Se estaba comportando de una manera…, bueno, casi agradable. ?Donde estaba el tio que fruncia el ceno y que parecia vivir unica y exclusivamente para discutir con ella?
– ?Has venido para eso? ?Para hablar de mi negocio?
– No. Queria preguntarte algo.
– ?Que?
– ?Coges vacaciones en algun momento?
– Claro -contesto, sospechando a donde llevaban sus preguntas. ?Pensaba que nunca llevaba a Lexie de vacaciones? El ultimo verano habian ido a Texas para visitar a la tia Lolly-. Julio es, por lo general, un mal mes para los caterings. Asi que Mae y yo cerramos unas semanas.
– ?Cuantas semanas?
– Dos a mitad de mes.
El ladeo la cabeza y la miro a los ojos.
– Quiero que Lexie venga conmigo a Cannon Beach unos dias.
– ?Cannon Beach? ?En Oregon?
– Si. Tengo alli una casa.
– No -contesto de inmediato-. No puede ir.
– ?Por que no?
– Porque no te conoce lo suficientemente bien para hacer un viaje contigo.
El fruncio el ceno.
– Esta claro que tu vendrias con ella.
Georgeanne se quedo atonita. Planto las manos encima del escritorio y se inclino hacia adelante.
– ?Quieres que yo vaya a tu casa? ?Contigo?
– Por supuesto.
Era algo imposible.
– ?Te has vuelto loco?
El se encogio de hombros.
– Es lo mas probable.
– Tengo que trabajar.
– Dijiste que tienes dos semanas de vacaciones el proximo mes.
– Ya.
– Entonces di que si.
– De ninguna manera.
– ?Por que?
– ?Que por que? -repitio, asombraba de que le pidiera que fuera con el a otra casa junto a la playa-. John, no te gusto.
– Nunca he dicho que no me gustases.
– No hace falta que lo digas. Solo con que me mires ya me doy cuenta.
John arqueo las cejas.
– ?Como te miro?
Ella se volvio a sentar.
– Te enfurrunas y me miras frunciendo el ceno como si hubiera hecho algo malo como rascarme en publico.
El sonrio.
– ?Si? ?Tan malo?
– Si.
– ?Y si prometo que no te mirare con el ceno fruncido?
