Hugh Miner. Una gorra azul de beisbol le daba sombra a los ojos y el pelo castano claro, que sobresalia por los bordes, se rizaba en las puntas. Llevaba tres grandes sticks de hockey sujetos en una mano y apoyados en su ancho hombro. Verle en su barrio era toda una sorpresa. Mae vivia en Capital Hill, una zona al este de Seattle que era conocida por estar habitada por gays y lesbianas. Mae habia vivido toda su vida rodeada de homosexuales y sabia la preferencia sexual de cualquier persona a los pocos minutos de conocerla. La primera y unica vez que estuvo con Hugh supo en cuestion de segundos que era heterosexual de pies a cabeza.

– ?Que haces aqui? -le pregunto.

– Llevo unos sticks al hospital.

– ?Para que?

– Para una subasta.

Mae se volvio hacia el.

– ?Crees que van a soltar pasta por conseguir tus viejos palos de hockey?

– ?Que te apuestas? -Hugh esbozo una amplia sonrisa y se balanceo sobre los talones-. Soy un gran portero.

Ella nego con la cabeza.

– Eres un creido.

– Lo dices como si fuera algo malo. A algunas mujeres les gusto.

Mae no se sentia atraida por ese tipo de hombre apuesto y presuntuoso.

– Algunas mujeres deben de estar muy desesperadas.

El se rio entre dientes.

– Y tu ?que haces por aqui, Rayito de Sol?

– Iba para casa.

La sonrisa se le borro de la cara.

– ?Vives aqui?

– Si.

– ?No seras lesbiana, verdad carino?

Penso en como se habria reido Georgeanne ante esa pregunta.

– ?Importa?

El se encogio de hombros.

– Seria una jodida pena, pero explicaria por que eres tan borde conmigo.

Normalmente Mae no se comportaba de manera tan arisca con los hombres. De hecho los hombres le gustaban mucho. Pero no le iban los deportistas.

– Que sea borde contigo no quiere decir que sea lesbiana.

– Bueno, ?lo eres?

Ella vacilo.

– No.

– Eso esta mejor. -El sonrio de nuevo y cambio de postura-. ?Quieres ir a tomar un cafe o una cerveza a algun sitio?

Mae se rio sin humor.

– Que te den… -Se mofo, acercandose a la acera. Miro de arriba abajo la avenida y espero a que se detuviera el trafico.

– Lo siento, Rayito de Sol. -Hugh le hablo como si le hubiera hecho una pregunta-. Pero yo no hago esas cosas.

Mae lo miro mientras se paraba entre dos coches aparcados. El estaba yendo hacia la entrada del hospital y la apuntaba con los palos de hockey.

– Pero si realmente quieres ver algo bueno y te pones algo un poco femenino tal vez te lleve al cine Triple X. Ponen La orgia francesa y se que te gustan las pelis extranjeras.

– Estas enfermo -mascullo, y cruzo la avenida. Aparto de su mente a Hugh. Tenia cosas mas importantes en que pensar y no incluian a un jugador de hockey con el cuello demasiado ancho. Su circulo de amistades no hacia mas que disminuir. La semana anterior se habia despedido de su amigo y vecino durante anos, Armando «Mandy» Ruiz. No sabia que se marchaba hasta el dia que lo vio meter todas sus cosas en el Chevy. Se habia mudado a Los Angeles buscando una vida mas dinamica y persiguiendo su sueno de convertirse en el proximo RuPaul. Echaria de menos a Stan, y tambien a Mandy.

Pero todavia tenia a su familia. Aun tenia a Georgeanne y a Lexie. Era suficiente por el momento. Por ahora estaba satisfecha con su vida.

John abrio la puerta principal y evaluo a Georgeanne con una rapida mirada. Eran las diez de la manana, pero ella estaba descansada y absolutamente perfecta. Se habia recogido el pelo oscuro en un mono apretado en la nuca y llevaba unos pendientes de brillantes en las orejas. Vestia uno de esos horribles trajes de ejecutivas que ocultaban el escote y cubrian las rodillas.

– ?Las has traido? -le pregunto al tiempo que se apartaba para dejarla entrar en la casa flotante. Cuando ella paso, el levanto el brazo un poco y se olfateo con rapidez. No olia demasiado mal, pero quiza deberia haberse dado una ducha despues de correr. Y tal vez deberia haberse cambiado los pantalones cortos y la sudada camiseta gris.

– Si, traje varias. -Georgeanne se encamino al salon y, tras cerrar la puerta, el la siguio-. Te aseguro que vas a salir ganando.

– Dejame verlas primero. -Mientras ella rebuscaba en el bolso color beige, el la repaso de arriba abajo. El austero peinado y el traje diplomatico de rayas azules y blancas la hacian parecer casi asexual, casi. Pero sus ojos eran demasiado verdes, su boca demasiado carnosa y roja. Y su cuerpo… bueno, demonios, no importaba lo que vistiera, nada podia ocultar el tamano de sus senos. Una mirada, y cualquier hombre tendria pensamientos pecaminosos.

– Aqui estan -dijo, mostrandole una foto.

El tomo la foto de Lexie y se aproximo al sofa de cuero. Era una foto de la escuela en la que Lexie miraba a la camara con una amplia sonrisa de patata.

– ?Que tal las notas en el cole? -pregunto el.

– No hay notas en la guarderia.

El se sento con las piernas abiertas.

– ?Y como se sabe si esta aprendiendo lo que debe?

– Los evaluan dos veces en todo el ciclo. Gracias a Dios, lee y escribe palabras simples bastante bien. Temia que no pudiera.

Cuando ella se sento a su lado, el la miro.

– ?Por que?

Georgeanne esbozo una sonrisa.

– Por nada.

Estaba mintiendo, pero no queria discutir con el, por lo menos no en ese momento.

– Odio que hagas eso.

– ?El que?

– La forma en que sonries cuando no quieres hablar de algo.

– Pues no te quejes. Hay muchas cosas que no me gustan de ti.

– ?Como cuales?

– Pues la primera es que robaras esa horripilante foto ayer en mi oficina y no me la hayas querido devolver. No me gusta el chantaje.

No habia tenido ninguna intencion de chantajearla. Habia cogido la foto porque quiso. No habia otra razon. Le gustaba mirar su hermosa cara y su barriga de embarazada tan enorme por su bebe. Cuando la vio, se le habia hinchado el pecho de orgullo, luego se habia sentido avergonzado por el desfasado machismo que eso demostraba.

– Georgie, Georgie -suspiro el-. Pensaba que habiamos aclarado esas feas acusaciones anoche por telefono. Ya te lo he dicho, simplemente «tome prestada» esa foto -mintio. No habia tenido intencion de devolversela, pero entonces le habia llamado gritandole de todo por robarsela y habia decidido utilizar esas emociones en su propio

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