beneficio.

– Ahora dame la foto que robaste.

John nego con la cabeza.

– No hasta que la reemplaces con una de valor igual o superior. En esta tiene sonrisa de patata -dijo, y coloco la foto sobre la mesita de cafe-. ?No hay mas?

Le paso una foto de estudio, la habian sacado en la alameda. El clavo los ojos en su maquillada hija que llevaba largos pendientes de diamantes de imitacion y una mullida boa purpura. Fruncio el ceno y la tiro sobre la mesa.

– Creo que no.

– Esa es su favorita.

– Entonces me lo pensare. ?Hay mas?

Ella lo miro con el ceno fruncido y se inclino hacia adelante para rebuscar mas profundamente en el bolso. En ese momento se le abrio la abertura lateral de la falda, deslizandosele por encima del muslo y mostrando un vislumbre de piel desnuda por encima del liguero color cafe con un lazo azul. ?Santa Madre de Dios!

– ?A donde vas vestida asi?

Ella se enderezo. Cerro la falda y dio por terminado el espectaculo.

– Tengo una cita con una clienta en su casa, en Mercer. -Le paso otra foto, pero el no la miro.

– Creo que has quedado con tu novio.

– ?Charles?

– ?Tienes mas de uno?

– No, no tengo mas de uno y te aseguro que no he quedado con el.

John no la creyo. Las mujeres no llevaban puesta esa ropa interior a no ser que tuvieran planeado mostrarsela a alguien.

– ?Quieres un cafe? -Se levanto antes de que su imaginacion lo arrastrase a una fantasia de muslos suaves y lazos azules.

– Claro. -Georgeanne lo siguio a la cocina, llenando la habitacion con el sonido de los tacones repiqueando en el suelo de madera.

– No le he caido bien a Charles, lo sabes -informo John mientras vertia cafe en dos grandes tazas azul marino.

– Lo se, pero me dio la impresion de que a ti tampoco te habia caido bien el.

– No. No me cayo bien -dijo, pero su aversion no era algo personal. Ese tio era realmente un gilipollas, pero la verdad es que esa no era su principal objecion. John odiaria a cualquier hombre que se metiera en la vida de Lexie en ese momento-. ?Vas en serio con el?

– No es asunto tuyo.

Tal vez, pero iba a profundizar en el asunto de todas maneras. Le dio una de las tazas.

– ?Leche o azucar?

– ?Tienes sacarina?

– Si. -Abrio una alacena, cogio un pequeno paquete azul y se lo dio con una cucharilla-. Tu novio es asunto mio si pasa tiempo con mi hija.

Los largos dedos de Georgeanne echaron el edulcorante en el cafe y lo removio muy lentamente. Llevaba las unas pintadas de color malva, eran largas y perfectas. La luz del sol entraba a raudales por la ventana de encima del fregadero arrancandole brillos del pelo y los pendientes.

– Lexie ha visto a Charles dos veces y parece que le gusta. Tiene una hija de diez anos y les gusta jugar juntas. -Dejo la cucharilla en el fregadero y lo miro~-. Creo que no necesitas saber nada mas.

– Si Lexie solo lo ha visto dos veces, no hace mucho que sales con el.

– No, no hace mucho. -Fruncio los labios un poco y probo el cafe. John apoyo la cadera en la encimera blanca y la observo tomar un sorbo. Apostaria lo que fuera a que ni siquiera se habia acostado con el. Eso explicaria por que el hombre se habia mostrado tan hostil con John.

– ?Que va a decir cuando se entere de que Lexie y tu venis a Cannon Beach conmigo?

– Nada. No vamos a ir.

El se habia pasado la noche anterior buscando una manera de convencerla de que aceptara ir de vacaciones con el. Iba a apelar a sus sentimientos; Dios sabia que tenia en abundancia. Todo lo que ella sentia estaba alli mismo en esos ojos verdes. Si bien trataba de ocultar sus sentimientos detras de sus dulces sonrisas, John se habia pasado la vida leyendo en las caras de los hombres mas duros y cabezotas. Hombres que ocultaban sus emociones bajo mascaras impenetrables. Georgeanne no tenia ninguna posibilidad ante el. Apelaria a su lado maternal. Si eso no funcionaba, improvisaria.

– Lexie necesita pasar mas tiempo conmigo y yo necesito establecer una relacion con ella. No se demasiado de ninas -confeso con un encogimiento de hombros-, pero me compre un libro sobre el tema escrito por una doctora muy importante. Explica que la relacion que una chica tiene con su padre podria determinar la manera de relacionarse con los hombres a lo largo de su vida. Dice que si la figura paterna no esta presente, o si es un maltratador, se podria convertir en una put… eh…, en una chica ligera de cascos.

Georgeanne miro a John largo rato, entonces, con mucho cuidado coloco la taza sobre la encimera. Sabia por experiencia que estaba en lo cierto. Ella habia sido un desastre en las relaciones personales durante muchos anos. Pero eso no la convenceria para pasar las vacaciones con el.

– Lexie puede conocerte aqui. Ir de vacaciones los tres juntos es invitar al desastre.

– No somos nosotros tres lo que te preocupa. Se trata de nosotros «dos». -El la senalo y luego se senalo a si mismo-. Tu y yo.

– Tu y yo no nos llevamos bien.

El cruzo los brazos sobre su ancho pecho, estirando el cuello de la camiseta gris y exponiendo una clavicula y la base de la garganta.

– Creo que tienes miedo de que nos llevemos bien, demasiado bien. Tienes miedo de acabar en mi cama.

– No seas absurdo. -Ella puso los ojos en blanco-. No me gustas nada y no me tientas ni un poquito.

– No te creo.

– No me importa lo que creas.

– Lo que temes es que una vez que estemos solos, no puedas resistirte y acabes en la cama conmigo.

Georgeanne se rio. John era rico y guapo.

Era un deportista famoso y tenia el cuerpo fornido de un guerrero. Pero no iba a acabar en su cama. Ni aunque fuera el ultimo hombre de la tierra y le apuntaran en la cabeza con una pistola.

– Deberias ser mas realista.

– Creo que tengo razon.

– No. -Ella nego con la cabeza mientras salia de la cocina-. Estas equivocado.

– Pero no tienes de que preocuparte -continuo el-, soy inmune a ti.

Georgeanne cogio el bolso y lo coloco en el sofa.

– Eres muy hermosa y Dios sabe que tienes un cuerpo tan perfecto que tentaria hasta a un sacerdote, pero creeme, no a mi.

Su explicacion la pico mas de lo que queria admitir. En secreto, ella queria que el se consumiera de deseo cada vez que ponia los ojos en ella. Queria que se diera de tortas por haberse deshecho de ella de la forma en que lo hizo. Georgeanne arqueo la ceja como si no le creyera y senalo la mesita de cafe.

– ?Que fotos quieres?

– Dejalas todas.

– Estupendo. -Tenia copias en casa-. Dame la foto que me robaste de la oficina.

– Un momento. -El la agarro del brazo y la miro fijamente a los ojos-. Estoy tratando de decirte que estarias completamente segura en mi casa. Podrias arrancarte la ropa y caminar en cueros y ni siquiera asi te miraria.

Ella sintio que su antiguo ego emergia para rescatar su orgullo, la antigua Georgeanne solo estaba segura de algo y era del efecto que causaba en los hombres.

– Carino, si me quitase la ropa, los ojos se te saldrian de las orbitas y te daria un infarto. Tendrian que hacerte el boca a boca.

Вы читаете Simplemente Irresistible
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату