– Estupendo.
– Y adivina que mas.
– ?Que?
– Teno gafas de sol nuevas. -Se quito las gafas y las sujeto en alto-. ?Ves?
John se movio en direccion a ella.
– Oye, son geniales. -Se paro para mirarle con resignacion la cara-. ?Vas a llevar puesto eso purpura mientras estes aqui? -pregunto, refiriendose a la sombra de ojos.
Ella asintio con la cabeza.
– Solo puedo usarla los sabados y domingos.
El se dirigio a la parte trasera del Hyundai y dijo:
– Tal vez, mientras estes de vacaciones, podrias hacer un descanso y dejar de usar todo ese mejunje.
– Ni hablar. Me gusta. Es lo que mas me gusta del mundo.
– Pensaba que los perros y los gatos eran lo que mas te gustaba.
– Bueno, el maquillaje es lo que mas me gusta de todo lo que puedo
John suspiro con resignacion mientras tomaba dos maletas y una bolsa de juguetes del asiento trasero del coche.
– ?Esto es todo? -pregunto.
Georgeanne sonrio y abrio el maletero.
– Jesus -juro John clavando los ojos en tres maletas mas, dos chubasqueros amarillos, un paraguas enorme y el Centro de Belleza de Barbie-. ?Habeis traido toda la casa?
– Este es el resultado de condensar bastante la carga original -dijo ella, cogiendo los chubasqueros y el paraguas-. Y por favor, no blasfemes delante de Lexie.
– ?Blasfeme? -pregunto John, mirando a la nina.
Georgeanne asintio con la cabeza.
Lexie se rio tontamente y cogio el Centro de Belleza de Barbie.
Georgeanne y Lexie lo siguieron de vuelta a la casa y John las condujo al piso inferior, hasta una habitacion decorada con persianas de color beige y verde; luego regreso por el resto de su equipaje. Cuando ya habia trasladado todas sus cosas, les mostro rapidamente todas las habitaciones. Tenia instalado un pequeno gimnasio situado entre el cuarto de huespedes y el dormitorio principal.
– Tengo que darme una ducha -les dijo John, dirigiendose al pasillo despues de que Lexie inspeccionara los tres cuartos de bano-. Cuando acabe, podemos ir a la playa para mirar los charcos que deja la marea.
– ?Por que no nos encontramos ya alli? -sugirio Georgeanne que queria aprovechar el sol antes de que se volviera a nublar.
– Me parece bien. ?Necesitais toallas?
Georgeanne nunca habia sido una Girl Scout pero habia venido preparada para cualquier eventualidad. Habia traido las suyas. Despues de que John las dejara, Lexie y Georgeanne se cambiaron de ropa. Lexie se puso un bikini de cuadros rosa y purpura, luego se metio una camiseta de Texas por la cabeza. Georgeanne se puso un par de pantalones cortos naranjas y amarillos con un top a juego que le dejaba el ombligo al aire y como creia que ensenaba demasiado anadio una ligera blusa de algodon. La prenda amarilla le cubria hasta el trasero y se la dejo desabrochada. Ambas se calzaron unas sandalias Teva, cogieron las toallas de playa y el protector solar y se dirigieron afuera.
Cuando John se les unio en la playa, Lexie habia encontrado un erizo de mar un poco roto, media concha y una pinza pequena de cangrejo. Los habia metido en un cubo rosa y en ese momento se encontraba acuclillada al lado de Georgeanne para observar a una anemona de mar que habia pegada a una de las pequenas rocas expuestas por la marea baja.
– Tocala -le decia Georgeanne-. Es pegajosa.
Lexie nego con la cabeza.
– Se que es pegajosa, pero no me gusta tocarla.
– No te mordera -le dijo John, haciendo sombra sobre ellas dos.
Georgeanne levanto la mirada y se incorporo lentamente. John se habia afeitado, se habia cambiado los pantalones cortos por otros beige que no eran de deporte y se habia puesto una camiseta color aceituna. Se veia limpio e informal, pero demasiado rudo y sensual para parecer completamente respetable.
– Creo que tiene miedo de que le coja el dedo y no lo suelte -dijo Georgeanne.
– No, no lo
Los tres juntos caminaron hasta la enorme formacion rocosa. John ayudo a Lexie a saltar de roca en roca y cuando el terreno fue demasiado abrupto para sus cortas piernas, la cogio y la sento sobre sus hombros sin esfuerzo alguno, como si no pesara nada.
Lexie se agarro a la cabeza de John, golpeandole la mejilla derecha con el cubo.
– ?Mama, mirame, he crecido! -grito.
John y Georgeanne se miraron y rieron.
– Eso es lo que todas las madres desean oir -dijo ella.
La risa de John murio ahogada por el sonido de las olas, pero una sonrisa permanecio en su cara.
– Empezaba a pensar que solo te ponias vestidos o faldas -dijo, rodeando los tobillos de Lexie con los dedos.
No le sorprendio que lo hubiera notado. Era de esos tios detallistas.
– Normalmente no llevo pantalones, ni cortos ni largos.
– ?Por que?
Georgeanne no queria contestar a esa pregunta. Lexie, sin embargo, no tenia ningun tipo de escrupulos a la hora de facilitar esa informacion.
– Porque tiene un gran pandero.
John miro a Lexie entrecerrando los ojos ante el brillo del sol.
– ?En serio?
Lexie asintio con la cabeza.
– Si. Eso es lo que dice siempre.
Georgeanne sintio que se ruborizaba.
– Dejemos ese tema.
Cogiendo el dobladillo de la camisa amarilla, John lo levanto y ladeo la cabeza para mirar mejor.
– No me parece grande -dijo con aire despreocupado como si discutieran sobre el clima-. A mi me parece perfecto.
Georgeanne se sintio un poco tonta por el ramalazo de placer que sintio en la boca del estomago. Le golpeo la mano y dejo caer la camisa en su sitio.
– Pues lo es -dijo ella, luego paso junto a John y camino un poco por delante de ellos. Recordaba lo que habia sucedido siete anos atras cuando habia perdido la cabeza ante sus cumplidos. Todas las chicas surenas sonaban con ser reinas de la belleza y, con muy poco esfuerzo, el la habia hecho sentir como Miss Texas y ella habia saltado encantada a su cama. Ahora, mientras rodeaba una roca de mediano tamano, se recordo a si misma que podia ser encantador, pero que tambien podia ser realmente repugnante.
Una vez que alcanzaron la base de la roca se pusieron a explorarla. John dejo a Lexie en la arena y juntos examinaron la tipica variedad de vida marina. El cielo permanecia despejado y el dia era hermoso.
Georgeanne observo a John y a Lexie juntos. Los vio descubrir una estrella de mar naranja y purpura, mejillones y mas anemonas pegajosas. Vio como inclinaban sus oscuras cabezas sobre un charco dejado por la marea y trato de ocultar la inseguridad que sintio.
– Se ha perdido -dijo Lexie cuando Georgeanne se agacho a su lado en el charco.
– ?Que es? -pregunto.
Lexie apunto hacia un pequeno pez marron y negro que nadaba bajo la superficie del agua clara y fria.
– Es un bebe y su mama lo ha abandonado.
– Creo que no es un bebe -dijo John-. Creo que es un pez de menor tamano.
Lexie nego con la cabeza.
– No, John. Es un bebe, ?no lo ves?
