– ?Ha estado viviendo contigo los ultimos seis dias? -Georgeanne se dirigio a la mesa de la cocina. Tenia que sentarse.

– Bueno, en realidad, mas bien durante las ultimas seis noches.

– ?Estas tomandome el pelo?

– No, pero entiendo lo que debes estar pensando. No se como ocurrio. Estaba diciendole que no podia entrar en mi casa, y antes de saber que sucedia estabamos desnudos y peleandonos por quien tenia que estar encima. Gano y me enamore de el.

Georgeanne estaba anonadada por la impresion.

– ?Estas segura?

– Si. El estaba arriba.

– ?No queria decir eso! -Si Georgeanne tuviera que cambiar algo en Mae, seria la tendencia que tenia su amiga en dar detalles que ella no queria conocer-. ?Estas segura de que estas enamorada de el?

Mae asintio con la cabeza y, por primera vez en siete anos de amistad, Georgeanne vio que las lagrimas asomaban a los ojos castanos de su amiga. Mae era siempre tan fuerte que a Georgeanne le rompia el corazon verla llorar.

– Oh, carino -suspiro y se acerco para arrodillarse junto a la silla de Mae-. Lo siento mucho. -La rodeo con sus brazos tratando de reconfortarla-. Los hombres son imbeciles perdidos.

– Lo se -sollozo Mae-. Todo era maravilloso y va y tiene que hacer eso.

– ?Que es lo que hizo?

Mae se echo hacia atras y miro la cara de Georgeanne.

– Me pidio que me casara con el.

Georgeanne se cayo de culo, estupefacta.

– Le dije que era demasiado pronto, pero no me ha querido escuchar. Me dijo que me amaba y que sabia que yo le amaba a el. -Cogio un extremo del mantel de lino de Georgeanne y se lo paso por los ojos-. Ya le dije que casarse ahora no era la mejor opcion, pero no me ha querido escuchar.

– Por supuesto que no te puedes casar con el ahora. -Georgeanne se agarro a la mesa para ponerse de pie-. La semana pasada ni siquiera te caia bien. ?Como espera que tomes una decision tan importante en tan poco tiempo? Seis dias no son suficientes para saber si quieres pasar el resto de tu vida con el.

– Lo supe despues del tercer dia.

Georgeanne busco otra vez la silla. Se sentia mareada y tuvo que volver a sentarse.

– ?Estas jugando conmigo? ?Quieres casarte con el o no?

– Oh, si.

– Pero, ?le has dicho que no?

– ?Le dije que si! Intente decirle que no, pero no me dejo -dijo, y estallo de nuevo en sollozos-. Debe sonar estupido e impulsivo, mi unica disculpa es que lo amo de verdad y no quiero perder la oportunidad de ser feliz.

– No pareces feliz.

– ?Lo soy! Nunca me he sentido asi. Hugh hace que me sienta bien incluso cuando pensaba que era imposible que me sintiera mejor. Me hace reir y piensa que soy divertida. Me hace feliz, pero… -Se interrumpio para secarse de nuevo los ojos-. Quiero que tu tambien seas feliz.

– ?Yo?

– Los ultimos meses has sido muy desgraciada, en especial desde lo que paso en Oregon. Me siento fatal porque tu lo estas pasando tan mal y yo nunca he sido mas feliz.

– Soy feliz -le aseguro a Mae, y se pregunto si seria verdad. Nunca se habia parado a pensar como se sentia ante las cosas que le pasaban. Si lo pensaba friamente, en esos momentos la unica palabra que acudia a su mente era conmocion. Pero ese no era el momento de examinar sus sentimientos y analizarlos-. Oye -le dijo esbozando una sonrisa, alargando los brazos hacia Mae y dando una palmadita en la mesa-. Por ahora nos vamos en concentrar en tu felicidad. Al parecer tenemos que organizar una boda.

Mae coloco las manos sobre las de Georgeanne.

– Se que todo esto parece demasiado impulsivo, pero amo a Hugh de verdad -dijo, su cara se iluminaba cuando pronunciaba el nombre de el.

Georgeanne observo los ojos de su amiga y dejo que el amor y la excitacion que vio en ellos despejaran todas sus dudas por el momento.

– ?Ya habeis elegido un dia?

– El diez de octubre.

– ?Pero si solo faltan tres semanas!

– Lo se, pero la temporada de hockey comienza el dia cinco en Detroit, y Hugh no puede perderse el primer partido de la temporada. Despues le toca ir a Nueva York y a San Luis antes de regresar aqui para jugar el dia nueve contra Colorado, ya que jamas se pierde un partido contra Patrick Roy. Hemos estado mirando todas las fechas y al parecer las tres semanas siguientes seran bastante tranquilas. Asi que Hugh y yo nos casaremos el diez, nos iremos una semana a Maui de luna de miel, yo regresare a tiempo para el catering de la fiesta de los Bennet, y Hugh se ira a Toronto para jugar contra los Maple Leafs.

– Tres semanas -protesto Georgeanne-. ?Como voy a poder organizar una buena boda en tan solo tres semanas?

– No vas a hacerlo. Quiero que estes en la boda, no en la cocina. He decidido contratar a Anne Maclear para que se encargue de todo. Fue la que organizo el catering del banquete del Redmond y estara encantada de aceptar el trabajo en cuanto se entere. Solo quiero dos cosas de ti. Que me ayudes a escoger un vestido de novia, sabes que soy un desastre con ese tipo de cosas. Es probable que elija algo horroroso y ni siquiera me entere.

Georgeanne sonrio.

– Me encantara ayudarte.

– Tengo que pedirte otra cosa mas. -Georgeanne le apreto las manos con mas fuerza-. Quiero que seas mi dama de honor. Pero Hugh le va a pedir a John que sea su padrino por lo que tendras que estar con el.

Las lagrimas le pusieron a Georgeanne un nudo en la garganta.

– No te preocupes por nosotros. Me encantara ser tu dama de honor.

– Hay un problema mas y es el peor de todos.

– ?Que puede haber peor que planear una boda en tres semanas y tener que estar con John?

– Virgil Duffy.

Georgeanne se quedo paralizada.

– Le dije a Hugh que no podiamos invitarlo, pero Hugh no sabe como evitarlo. Piensa que si invitamos a sus companeros del equipo y a los entrenadores e instructores, no podremos ignorar al dueno del equipo. Le sugeri que invitaramos solo a los amigos intimos, pero sus companeros de equipo son sus mejores amigos. Asi que no sabemos como hacer para invitar a unos si y a otros no. -Mae se cubrio la cara con las manos-. No sabemos que hacer.

– Por supuesto que invitareis a Virgil. -Georgeanne tomo el control, mientras tenia la sensacion de que su pasado regresaba para acosarla. Primero John y ahora Virgil.

Mae meneo la cabeza y dejo caer las manos.

– No puedo hacerte eso.

– Soy adulta. Y Virgil Duffy no me asusta -le dijo al tiempo que se preguntaba si realmente era cierto. Alli sentada en la cocina, no estaba asustada, pero no sabia como se sentiria cuando lo viera en la boda-. Invitale a el y a cualquier persona que desees. No te preocupes por mi.

– Le dije a Hugh que lo mejor seria irnos a Las Vegas y que nos casara uno de esos imitadores de Elvis. Eso solucionaria todos los problemas.

De ninguna manera, Georgeanne no podia permitir que su mejor amiga acabara casandose en Las Vegas por culpa de los errores de su pasado.

– Ni se te ocurra pensarlo -le advirtio, alzando la nariz-. Ya sabes lo que opino acerca de la gente de mal gusto y que te case Elvis es de lo mas vulgar. Y yo tendria que regalarte algo igual de mediocre. Algo que comprara por televenta, como el cortador de cristal con el que puedes hacer tus propios jarrones con botellas de Pepsi. Y lo siento, pero creo que si hago eso, despues no me miraras igual.

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