Mae se rio.

– Vale, nada de Elvis.

– Bien. Sera una boda preciosa -predijo, y se levanto para ir a buscar su agenda.

Juntas se pusieron manos a la obra. Llamaron a los proveedores que Mae queria contratar, luego subieron al coche de Georgeanne y condujeron hasta Redmond.

A la semana siguiente, llamaron a la floristeria y buscaron el vestido de novia. Entre Heron's, el programa de television, Lexie y la rapidez con la que se aproximaba la boda, Georgeanne no tuvo tiempo para si misma. El unico momento del dia en que podia sentarse y relajarse un poco eran las noches del lunes y del miercoles, cuando John se llevaba a Lexie y a Pongo a las clases de entrenamiento de mascotas. Pero, incluso entonces, no se podia relajar. No cuando John aparecia por su casa, alto, atractivo y oliendo como una tardia brisa de verano. Lo veia y ese estupido corazon suyo comenzaba a palpitar y, cuando el se marchaba, le dolia el pecho. Se habia vuelto a enamorar de el. Solo que esta vez se sentia mas infeliz que la anterior. Habia estado firmemente convencida de que ya no se dedicaba a querer a los que no podian corresponder a su amor, pero al parecer no era asi. Sin embargo, pese a que le habia roto el corazon, lo mas probable era que siempre amara a John, que se apropiaria de su amor y el de su hija y la dejaria sin nada. Mae se casaria y seguiria con su vida. Georgeanne sintio que la dejaban atras. Su vida era plena, pero a pesar de eso, los que mas amaba tomaban caminos que ella no podia seguir.

En unos dias, Lexie pasaria su primer fin de semana con John y conoceria a Ernie Maxwell y a la madre de John, Glenda. Su hija tendria la familia que Georgeanne no le podia ofrecer. Una familia de la que ella no formaba parte y a la que nunca perteneceria. John podia ofrecer a Lexie todo lo que deseara o necesitara y Georgeanne se sentia apartada y abandonada.

Diez dias antes de la boda, Georgeanne estaba sola, sentada en el despacho de Heron's, pensando en Lexie y John y en Mae y sintiendose sola. Cuando Charles llamo y le sugirio que comiera con el en McCormick and Schmick's se alegro de poder escapar por unas horas. Era viernes, tenia mucho trabajo esa noche y necesitaba una cara amiga y una conversacion agradable.

Mientras comian almejas y cangrejos, le conto a Charles todo sobre Mae y la boda.

– Se casara el jueves siguiente a este -dijo mientras se limpiaba las manos en la servilleta de lino-. Con tan poco tiempo, han tenido suerte de encontrar una pequena iglesia sin religion oficial en Kirkland y un salon de banquetes en Redmond para la recepcion posterior. Lexie llevara las flores y yo soy la dama de honor. - Georgeanne meneo la cabeza con el tenedor en la mano-. Aun no me he comprado el vestido. Doy gracias a Dios de que todo este lio acabe pronto y ya no tenga que preocuparme de nada parecido hasta que Lexie se case.

– ?No piensas casarte?

Georgeanne se encogio de hombros y aparto la mirada. Cuando pensaba en casarse, se imaginaba siempre a John con el esmoquin que llevaba el dia que le hicieron el reportaje para GQ.

– Lo cierto es que no he pensado en ello.

– Bueno, ?y por que no lo has pensado?

Georgeanne volvio a mirar a Charles y sonrio.

– ?Me lo estas proponiendo?

– Lo haria si pensara que ibas a aceptar.

La sonrisa de Georgeanne se esfumo de golpe.

– No te preocupes -dijo el, y deposito otra concha de almeja sobre el monton de su plato-. No tenia pensado avergonzarte proponiendotelo ahora, y no pienso hacerlo mientras sepa que me vas a rechazar. Se que no estas preparada.

Lo miro fijamente, a ese maravilloso hombre que tanto significaba para ella, pero al que no amaba como una mujer deberia amar a su marido. Su cabeza queria amarle, pero su corazon ya amaba a otro.

– No rechaces la idea sin mas. Simplemente piensalo -dijo el, y ella lo hizo. Penso como se resolverian algunos de sus problemas casandose con Charles.

Podia proporcionarle una vida confortable para ella y para Lexie y podrian formar una familia. Puede que no lo amara como debiera, pero quiza con el tiempo lo hiciera. Quiza su cabeza pudiera convencer a su corazon.

John arrojo la camiseta sobre el monton de calcetines y deportivas que habia en el suelo del bano. Vestido solo con unos pantalones de deporte, se cubrio la parte inferior de la cara con crema de afeitar. Mientras buscaba la maquinilla de afeitar, miro al espejo y sonrio.

– Si quieres, puedes entrar y hablar conmigo -le dijo a Lexie que se habia detenido a sus espaldas para mirar a hurtadillas dentro del bano.

– ?Que haces?

– Me estoy afeitando -coloco la cuchilla en la mejilla izquierda y la deslizo hacia abajo.

– Mama se depila las piernas y la axilas -comento mientras se acercaba a el. Llevaba un camison de rayas rosas y blancas y tenia el cabello despeinado por la noche de sueno. La noche anterior habia sido la primera vez que se quedaba con el, y despues de que el matara la arana de su cama, todo habia ido sobre ruedas. Tras aplastar al insecto con un libro, ella lo miro como si pudiera caminar sobre las aguas-. Supongo que tendre que depilarme cuando este en septimo -continuo-. Probablemente entonces ya tenga pelos. -Le miro con atencion a traves del espejo-. ?Crees que Pongo sera peludo?

John enjuago la maquinilla y nego con la cabeza.

– No, nunca tendra demasiado pelo.

Al recoger a Lexie la noche anterior, el pobre perrito llevaba un nuevo jersey rojo con joyas de imitacion cosidas por todas partes y una gorra a juego. Cuando entro en la casa, el perro le miro y corrio hacia otra habitacion para esconderse. Georgeanne supuso que le asustaba la altura de John, pero John imagino que el pobre Pongo no queria que otro especimen del genero masculino le viera con esa pinta de marica.

– ?Como te hiciste esa gran pupa en la ceja?

– ?Esta cosita? -se senalo una vieja cicatriz-. Cuando tenia unos diecinueve anos, un chico me lanzo el disco a la cabeza y no me agache a tiempo.

– ?Te dolio?

«Como un condenado».

– No. -John levanto la barbilla y se afeito debajo de la mandibula. Por el rabillo del ojo vio que Lexie lo observaba-. Quiza deberias ir vistiendote. Tu abuela y tu bisabuelo Ernie estaran aqui en media hora.

– ?Me puedes peinar? -ella levanto la mano y le mostro un cepillo.

– No se si sabre peinar a una nina.

– Puedes hacerme una coleta. Es muy facil. O quiza dos coletas. Tienes que asegurarte de que estan muy altas; no me gusta llevarlas tan bajas.

– Lo intentare -dijo, limpiando la crema de afeitar y los restos de vello de la cuchilla, y a continuacion empezar a afeitarse la otra mejilla-. Pero si pareces una nina salvaje no me eches la culpa.

Lexie se rio y apoyo la cabeza contra el. Sintio el fino pelo de Lexie contra la piel de su costado.

– Si mama se casa con Charles, ?yo seguiria apellidandome Kowalsky como tu?

La cuchilla de afeitar se detuvo bruscamente en la comisura de la boca de John. Deslizo la mirada por el espejo hasta la cara levantada de Lexie. Con lentitud bajo la maquinilla de su cara y la metio bajo el agua caliente.

– ?Tu madre piensa casarse con Charles?

Lexie se encogio de hombros.

– Quiza. Se lo esta pensando.

John no habia pensado en serio que Georgeanne pudiera casarse con alguien. Pero ahora, al pensar en que otro hombre la tocara, sintio como si lo golpearan en el estomago. Termino de afeitarse y cerro el grifo.

– ?Te lo ha dicho ella?

– Si, pero como tu eres mi papa le dije que debia casarse contigo.

El cogio una toalla y se limpio la crema que le habia quedado debajo de la oreja izquierda

– ?Y ella que dijo?

– Se rio y dijo que eso era algo que no iba a pasar, pero puedes pedirselo, ?verdad?

«?Casarse con Georgeanne?» No podia casarse con Georgeanne. Aunque se habian llevado bastante bien despues del incidente de Pongo, ni siquiera estaba seguro de gustarle.

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