A las siete de la manana, Hamish entraba en la cocina, medio dormido. Jake estaba alli, sentado en el banco de madera.

– Buenos dias. ?Que haces aqui?

– Kirsty se ha llevado a Rose a casa. Susie esta buscando al cachorro y yo he venido a hacer unas llamadas para pedir ayuda a la gente del pueblo.

– ?Que?

– Susie ha estado buscando a Taffy toda la noche y esta agotada.

– ?No lo ha encontrado todavia?

– No -contesto Jake, con frialdad.

– Pero no me diras que ha estado buscandolo toda la noche.

– Bueno, si quieres no te lo digo.

– Le dije que la ayudaria a buscar, pero ella se nego. Espera un momento… habiamos dejado a Taffy en el lavadero…

– Creo que Marcia paso por alli para salir al jardin. Y debio dejar la puerta abierta -contesto Jake, mirandolo como si fuera un gusano.

– ?Donde esta Marcia ahora?

– Hablando por telefono con Nueva York. ?Donde crees que podria estar?

Hamish trago saliva.

– ?No ha visto al cachorro?

– ?Tu que crees?

– ?Y por que estas aqui tu?

– Susie llamo a Kirsty al amanecer.

– ?Por un perro?

– Una bobada, ?no? Solo es un perro. Pero Susie lo quiere.

Hamish cerro los ojos.

– Voy a vestirme.

– Si, muy bien. Espero que te apuntes al grupo de rescate.

– Claro, si… por supuesto.

– Estara muerto -Susie miraba de un lado a otro de la playa, desesperada-. Se lo habra llevado un halcon o un aguila. Es absurdo seguir buscando… absurdo.

– Tranquila, seguro que lo encontraremos -dijo Kirsty, que habia dejado a todos los ninos con una chica del pueblo para ir a buscar a Taffy-. Ademas, hay veinte personas buscandolo.

– ?Veinte?

– Pues claro. Todo Dolphin Bay te quiere, tonta.

Susie tuvo que hacer un esfuerzo para no ponerse a llorar.

– Seguro que esta muerto.

– Seguiremos buscando hasta que lo encontremos.

Hamish no podia creerlo. Habia veinte personas buscando a un cachorro.

– ?Que hariais si se perdiera un nino?

– Lo mismo -contesto Kirsty, encogiendose de hombros-. Bueno, seguramente el pueblo entero estaria buscandolo.

– ?Donde esta Susie ahora?

– La he convencido para que se tumbase un rato. ?Sabes una cosa, Hamish? Susie no esta destrozada solo por la desaparicion de Taffy.

– Si, bueno… cuando se marche tambien te echara de menos a ti -dijo el, temiendo el camino que llevaba la conversacion.

– Lo que tu digas.

– ?Jake esta buscando?

– Jake tenia una operacion esta manana. Ha tenido que irse.

– Bueno, al menos alguien tiene un poco de sentido comun.

Kirsty lo miro, enfadada. Si, era igual que Susie. Le brillaban los ojos de la misma forma.

– El sentido comun es una cosa muy extrana, ?sabes? Cuando crees que lo tienes controlado, se convierte en algo diferente. Ten cuidado con lo que piensas sobre el sentido comun, Hamish Douglas. Puede que te muerda en el trasero.

– ?Hamish!

El se volvio. Era Marcia, telefono en mano.

– ?Que?

– Te estan buscando.

– ?Susie?

– No, el agente de la empresa hotelera. Acaba de llegar y esta en el salon: Quiere hablar contigo… y con Susie.

– Voy -dijo Hamish, pasandose una mano por el pelo-. Pero no quiero molestar a Susie ahora -luego se volvio hacia Kirsty-. Si hay alguna noticia, hazmelo saber.

Tenia que concentrarse.

Lachlan Glendinning era el representante de una firma hotelera de fama internacional. Habia estado tasando el valor de un hotel en el norte de Queensland y se habia tomado considerables molestias para ir hasta Dolphin Bay. Decirle que no podia hablar con el porque estaba buscando a un cachorro seria absurdo… especialmente cuando Susie habia conseguido que todo el pueblo estuviera en la batida.

Pero le gustaria seguir buscando a Taffy.

?Por que?, se pregunto. El no habria hecho algo asi antes de conocer a Susie.

– Me han dicho que han perdido un perro -dijo Lachlan, a modo de saludo.

– Si, eso parece.

– Esta comunidad es muy pintoresca. Yo creo que el castillo podria venderse muy bien. Pero me encantaria hablar con la senora Douglas. ?De verdad no pueden decirle que venga?

– Esta agotada -contesto Hamish-. Ha estado buscando al cachorro toda la noche.

– Muy bien. Como usted diga.

– ?Quiere ver el interior del castillo?

– Ya me lo ha ensenado su prometida -contesto Lachlan, tocando una de las armaduras con el boligrafo-. Esto tendra que desaparecer. Se donde conseguir unas de verdad.

– Ernst y Eric se vienen a casa conmigo.

Era Susie, que acababa de aparecer en el salon sin hacer ruido.

– ?Es usted la senora Douglas?

– Si, soy yo. ?Quiere ver el jardin?

– Ah, estupendo, yo tengo que hablar por telefono -suspiro Marcia.

– Y yo seguire buscando a Taffy -murmuro Hamish. Pero en la mirada de Susie no habia simpatia alguna.

– No hace falta. Seguro que esta muerto. De no ser asi, ya lo habriamos encontrado -dijo ella. Luego se volvio hacia Lachlan-. Siento no haber estado aqui para recibirlo…

– No se preocupe, lo comprendo.

– Marcia le habra dicho que estan pensando convertir parte del jardin en una piscina…

– Susie, no pienses en eso ahora -la interrumpio Hamish.

– Ya se que no tengo que pensar en eso. Mi avion sale manana y, a partir de entonces, nada de esto sera cosa mia. El castillo esta en tus manos. Y tu vas a venderlo para meter el dinero en el banco.

– Que es lo mas sensato -intervino Marcia.

– Si, claro. Bueno, ?quiere ver el sitio donde van a construir la piscina?

– Susie, ve a buscar a tu cachorro -insistio Hamish.

Вы читаете El Castillo del Amor
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату