lunes, lo podemos operar el martes. No es urgente.
– ?Que tipo de anestesia has hecho? -dijo, intentando escuchar en vez de mirar.
– General -una vez mas, los pompones se sacudieron-. Tengo una base solida. No me estoy ofreciendo a hacerte la anestesia para una operacion a corazon abierto, pero desde luego que puedo causarle a un muchachote saludable como Jason un buen suenecito.
Mike se quedo callado, mirando el campo de futbol mientras la mente le trabajaba a mil por hora. ?Que infiernos…? Tener una anestesista alli mismo…
– Mira, no te pido que te fies solamente de mi palabra -dijo Tessa, malinterpretando su expresion-. Llama a mi ex-jefe el lunes y habla con el. No me tomes por lo que yo te diga. Yo no lo haria.
El telefono de Mike sono, y cuando el acabo de hablar, el partido habia acabado y Tessa estaba en el campo felicitando a los jugadores.
Mike se acerco por detras y ella se dio la vuelta sonriente.
– De acuerdo. He palmeado tantas espaldas que me duelen las manos. ?Nos llaman? ?Tenemos que irnos?
– Yo tengo que irme.
Necesitaba estar solo un rato, tener un poco de tiempo para pensar.
– Era Stan Harper, un granjero de sesenta anos que vive del otro lado de Jancourt -le dijo-. Llamo para decir que le duele el pecho.
– ?Si? -la sonrisa desaparecio- ?Corazon?
– Algo por el estilo -sonrio tristemente, sacudiendo la cabeza-. La mujer de Stan se murio hace seis meses y, desde entonces, le dan dolores de pecho de vez en cuando y le entra el panico. Le he hecho todos los tests habidos y por haber, pero no le pasa nada.
– Pero iras, de todos modos -la cara de Tessa se suavizo.
Stan queria que Mike lo mimase un poco, que se preocupase por el como su Cathy lo habia hecho para indicarle asi que no estaba solo en el mundo. Queria alguien con quien compartir una cerveza y mirar unas vacas y hablar de los resultados de un partido, algo que Stan no podia enfrentar sin Cathy.
– Si, ire, pero necesito ir solo. Perdona -se mordio el labio al oirse hablar. Sus palabras sonaron hoscas.
?De que otra forma iban a sonar? No lo sabia. Necesitaba encontrar una forma de que las cosas tuviesen una base solida y sensata. Quizas necesitaba hablar con ella un rato. Si. Eso era. Necesitaba saber todo sobre su formacion medica antes de tomar una decision sobre si enviar a Jason a Melbourne o no.
– Tess, estare de vuelta a eso de las siete -dijo lentamente, pensando en las cosas que tenia que hacer. El baile del condado era a las nueve. Tendrian tiempo de hablar primero, especialmente si lo hacian durante la cena-. Hay unos filetes en mi nevera. Me voy al baile mas tarde, pero bueno, podriamos comer antes. Hablar un poco…
– Estupendo -sonrio ella y quedaron antes de que el pudiese decir nada mas.
– Me reunire contigo en tu apartamento a las siete -dijo ella-. A menos que me necesites antes. Mientras, me quedare aqui un rato y luego me ire a sentar con el abuelo. Pero estare alli a las siete, Mike. Me parece fenomenal.
?Diablos! Sintio como si le hubiese pasado una topadora por encima, pero poco podia hacer para evitarlo. Y quizas… quizas eso era lo que queria.
– Tengo… que ir a buscar a
– Claro. Debi suponerlo -sonrio Tess-. No te preocupes. Yo lo llevare a casa.
– ?Estas segura?
– Desde luego. Sera un placer ocuparme de tu perro, doctor Llewellyn.
Y, mientras se alejaba, Mike creyo oir un debil eco.
– Y seria un gran placer ocuparme de ti.
?Seguro que se habia equivocado!
Tal como se habia imaginado, Stan Harper no tenia nada.
Le hizo una revision concienzuda, pero sus signos vitales eran los normales de un sexagenario saludable. Stan acepto el veredicto con resignacion, como si quisiese en realidad tener un ataque al corazon, y le sirvio una cerveza. Se fueron a tomarla al porche trasero, siguiendo el ritual que habian establecido.
– Que pena que no fuera al partido -le dijo Mike, mirando las montanas donde se ponia el sol-. Su equipo perdio. Lo juegan igual sin que usted este alli en el bar alentandolos.
– O Cathy tocando la bocina como loca en el coche -dijo Stan tristemente-. Ya se que no estabamos juntos en los partidos, pero yo sabia que ella estaba alli. No se, Doc, no es lo mismo sin ella. Nada es lo mismo.
No sabia que decir a eso. Mike tomo un trago de cerveza y miro a la distancia. Eso era todo lo que podia hacer por ese hombre. Estar alli. Hacerle compania.
– ?Por que diablos no se casa? -pregunto Stan de repente. Volvio a llenar los vasos-. Un hombre que no se casa es un idiota.
– Todos somos distintos.
– Si, pero usted no es un solitario. Le vendria bien una buena mujer -dijo Stan, echandole una mirada especulativa-. Su madre era una mujer fabulosa.
– Quizas sea por eso que no me caso -dijo Mike, inquieto-. Nadie es como ella.
– Es cuestion de mirar. Hay muchas buenas mujeres. Su madre, mi Cathy… -miro el fondo del vaso, pensativo.
En cierto sentido, Mike agradecia esa conversacion, a pesar de que lo hacia sentirse incomodo. Al menos Stan pensaba en algo que no fuera su propia miseria.
– ?Que tal esa nueva doctora? -pregunto Stan, y, de repente, a Mike no le gusto mas la conversacion.
– ?Que pasa con ella?
– Dicen que es fabulosa.
Mike penso en los pompones y no pudo menos que estar de acuerdo.
– ?Que tal, doctor? -exigio Stan-. ?Le interesa?
– No.
– ?Por que no?
– Estoy demasiado ocupado para pensar en mi vida amorosa.
– Entonces, piense en esta chica -dijo Stan con entusiasmo-. No en una vida amorosa. Un futuro. Una doctora por esposa… Eso significaria que se dividirian el trabajo por la mitad y ademas tendria a alguien con quien compartir la cama por la noche. Un hombre que no aprovechase una oportunidad asi seria un idiota.
– Si. Seria un idiota.
De todas formas, era un idiota.
Capitulo 7
Mike llego tarde a la cena, pero Tessa no lo habia esperado. Cuando llego al hospital, Tessa se habia ocupado de la cena. Abrio la puerta del apartamento y ella se encontraba alli.
– ?Que hacer aqui? -pregunto Mike, parandose en seco en la puerta. Hasta alli le llegaban aromas deliciosos.
– Me invitaste a comer, ?recuerdas? -miro el reloj-. Hace una hora y media.
