– Claro que lo estoy -respondi azorada.

– Si deseais una explicacion, estoy aqui para ayudaros.

– ?Tu? -No pude evitar echarme a reir-.Vigila tu comportamiento, An-te-hai.

– Solo vos sabeis si me estaba comportando bien o mal, mi senora.

Me quede en silencio.

– Bebere feliz el veneno que me deis -se lamento An-tehai en voz queda.

– Cumple con tu deber y no malgastes palabras. -Sonrei.

– Aguardad, mi senora, os mostrare algo.

An-te-hai recogio rapidamente el juego de te y se marcho. Momentos mas tarde regreso con una caja de papel en la mano; contenia un par de mariposas de seda.

– Las cogi del jardin del palacio de la Tranquilidad Benevolente, donde viven las concubinas mas ancianas. Veintiocho concubinas abandonadas por el padre y el abuelo del emperador Hsien Feng. Estos son sus animales de compania.

– ?Que hacen con las mariposas? Pense que se pasaban la vida bordando.

– Bueno, las damas miran y juegan con las mariposas -respondio An-te-hai-. Es lo mismo que hacen los emperadores y principes con los grillos. La unica diferencia es que no hay competicion entre las mariposas del gusano de seda.

– ?Que tiene de divertido mirar mariposas?

– No teneis ni idea, mi senora. -Como si revelase un misterio, An-te-hai se estaba emocionando-. A las damas les encanta ver copular a las mariposas y luego separarlas en mitad de su ritual de apareamiento. ?Quereis que os lo muestre?

Imaginando lo que iba a hacer An-te-hai, levante la mano para detenerlo.

– ?No, aparta la caja, no me interesa!

– De acuerdo, mi senora, no os lo ensenare hoy, pero algun dia querreis verlo. Entonces comprendereis en que consiste la diversion, como las demas damas.

– ?Que sucede cuando separas las mariposas? -le pregunte.

– Que se desangran hasta morir.

– ?Y es esa la «diversion» de la que me hablabas?

– Precisamente.

An-te-hai sonrio, malinterpretando, por primera vez, mis pensamientos.

– Quien haga eso debe de tener una mente enferma -dije volviendo la cabeza hacia las montanas lejanas.

– Bueno, ayuda a curarse a los desesperados -susurro suavemente el eunuco.

Me volvi y mire la caja abierta. Dos mariposas se convertian en una. La mitad del cuerpo del macho estaba dentro de la hembra.

– ?Quereis que me lleve la caja, mi senora?

– Retirate, An-te-hai, y dejame las mariposas.

– Si, mi senora. Las mariposas son faciles de alimentar. Si necesitais mas de un par, el vendedor de gusanos de seda viene a palacio el cuarto dia de cada mes.

La pareja descansaba tranquilamente sobre un lecho de paja. Junto a ellas habia dos crisalidas rotas. Los dos cuerpecillos blancos tenian las alas cubiertas de un polvo grueso de color ceniza. De vez en cuando les temblaban las alas. ?Se estarian divirtiendo?

El sol se habia trasladado; ahora la roca plana estaba en la sombra. El jardin estaba calido y confortable. Yo miraba mi imagen en el agua; tenia las mejillas del color de la flor del melocoton y mi pelo reflejaba la luz.

Intente dejar la mente en blanco; no queria estropear el momento imaginando mi futuro, pero sabia que envidiaba a la pareja de mariposas y a las tortugas. Mi juventud me decia que no podia extinguir mi deseo, como no podia obligar al sol a dejar de brillar o al viento a dejar de soplar.

Llego la tarde y ante mi vista aparecio una carreta desvencijada tirada por un burro; era la destartalada carreta del agua. Un anciano con un latigo caminaba detras de ella. Sobre el barril gigante de madera, flameaba una banderola amarilla. El viejo iba a llenar los depositos de agua de mi palacio. Segun An-te-hai, la carreta del agua tenia mas de cincuenta anos, llevaba en servicio desde los tiempos del emperador Chien Lung. Con el fin de procurarse la mejor agua de manantial, el emperador habia ordenado a los expertos acudir a Pekin para estudiar y comparar la cualidad de las muestras de agua extraidas de manantiales de todo el pais. El emperador en persona habia comprobado la medicion y el peso del agua y habia analizado el contenido mineral de cada muestra.

El agua del manantial de la montana de Jade consiguio la mayor calificacion. Desde entonces el manantial fue reservado para el uso exclusivo de los residentes de la Ciudad Prohibida. Las puertas de Pekin se cerraban a las diez de la noche y no se permitia el paso a nadie, salvo a la carreta del agua con la banderola amarilla. El burro viajaba por el centro del bulevar; se decia que incluso un principe a caballo tenia que dejar paso al burro.

Observe al hombre acabar su tarea y luego desaparecer por la puerta. Escuche el rumor cada vez mas tenue de los cascos del burro. Volvi a sentirme engullida por la oscuridad. La desdicha se instalaba en mi como la humedad en la estacion de las lluvias.

Cuando abri de nuevo la caja de los gusanos de seda, descubri que las mariposas se habian ido. En su lugar habia cientos de puntos marrones encima de la paja.

– ?Los bebes! ?Los bebes mariposa! -grite como una enloquecida.

Transcurrio otra semana sin noticias ni visitas de nadie. El silencio se hacia cada vez mas grande alrededor de mi palacio. Cuando Nieve subio a mis brazos, se me escaparon las lagrimas. Durante el dia, alimente a la gata, la bane y jugue con ella hasta aburrirme. Lei libros y copie mas poemas de tiempos remotos. Siempre habia un arbol solo en el paisaje o una flor en un vasto campo nevado.

Por fin, al quincuagesimo octavo dia de mi llegada a la Ciudad Imperial, el emperador Hsien Feng me mando llamar. Apenas daba credito a mis oidos cuando An-te-hai me comunico la invitacion de su majestad, en la que pedia que le acompanara a la opera.

Estudie la invitacion; la firma y el sello de Hsien Feng eran magnificos y hermosos. Guarde la tarjeta bajo la almohada y la toquetee sin cesar antes de irme a dormir. A la manana siguiente me levante antes del alba, me sente durante el ritual del maquillaje y el vestuario sintiendome viva y emocionada. Me imagine siendo valorada por el emperador. Al atardecer todo estaba preparado; rece por que mi belleza me diera suerte.

An-te-hai me dijo que el emperador Hsien Feng enviaria un palanquin. Espere, con ardiente ansiedad. An-te- hai me explico donde iria y con quien me reuniria. Me indico que las representaciones teatrales habian sido el pasatiempo imperial favorito durante generaciones. Fueron muy populares durante los inicios de la dinastia Qing en el siglo XVII. Se construyeron grandes teatros en las villas reales. Solo en el palacio de Verano, donde iria aquel dia, habia cuatro teatros. El mas grande tenia tres pisos de alto y se llamaba Gran Teatro Changyi del Sonido Magnifico.

Segun An-te-hai, las representaciones tenian lugar en el dia del nuevo ano lunar y en los cumpleanos del emperador y la emperatriz. Las representaciones siempre eran grandes espectaculos y solian durar desde primera hora de la manana hasta bien entrada la noche. El emperador invitaba a principes y altos mandatarios, y se consideraba un gran honor poder asistir. En el octogesimo cumpleanos del emperador Chien Lung, se representaron diez operas. La mas popular era El rey mono. El personaje del mono habia sido adaptado de una novela clasica de la dinastia Ming. Al emperador le gustaba tanto la opera que agotaba hasta la ultima variacion de la historia. Fue la opera mas larga que se representara jamas; duro diez dias. La presentacion de un cielo imaginario que reflejaba la existencia terrenal de la humanidad hechizo a la audiencia, y el hechizo no se rompio hasta el final. Se dice que, incluso entonces, algunos deseaban que la compania repitiera inmediatamente ciertas escenas.

Le pregunte a An-te-hai si en la familia real eran verdaderos entendidos o solo aficionados entusiastas.

– Yo diria que la mayoria de ellos son falsos expertos -respondio-, salvo el emperador Kang Hsi, el tatarabuelo de Hsien Feng. Segun los anales, Kang Hsi supervisaba los libretos y las partituras musicales y su nieto Chien Lung dirigio la escritura de unos pocos libretos. Sin embargo la mayoria de la gente asiste por la comida y el privilegio de sentarse con su majestad. Claro que siempre es importante demostrar sensibilidad cultural. Queda muy bien exhibir los propios gustos en una cultura de la delicadeza.

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