un hombre prueba esos labios, se vuelve loco. Se morira por ti y se vaciara los bolsillos.

Intentaba olvidar donde me encontraba, pero era dificil. An-te-hai contemplaba con descaro; parecia hechizado por lo que estaba viendo. Las chicas se levantaron de encima de los huevos con el cuerpo brillante de sudor.

– Mira lo que han hecho.

La madame me hizo un gesto.

Me acerque a mirar. La madame retiro la bandeja de los huevos y la almohada y aparecio un perfecto abanico; el fajo de billetes se habia movido hasta cobrar la forma deseada.

– Ahora intentalo tu -me invito la madame, volviendo a colocar la bandeja y la almohada.

No podia moverme.

– Tu tambien tendras que afrontarlo -me animo la madame-. Es un mundo de hombres.

Las muchachas me ayudaron a desnudarme. Me senti como una idiota y se me tenso el cuerpo.

– Tu futuro depende de tu actuacion. -La voz de la madame era monotona, sin emocion-. Debes conseguir que el hombre piense que tienes magia o no te volvera a llamar.

– Si -respondi con una debil voz.

– Entonces, abandona tu resistencia y dejate llevar. La buena vida no es gratis. -La madame me guio hasta la cama y me indico que me pusiera a horcajadas-. Lo cierto es que la vida no es facil para nadie.

Azorada, le pedi a An-te-hai y a Hermana Mayor Fann que salieran de la habitacion. Los dos se fueron sin decir palabra. Me agache y me puse en cuclillas como una gallina. La posicion era tan incomoda que me dolieron las piernas casi al instante. Empece a mover el trasero en circulos y el contacto con los huevos me produjo una extrana sensacion. Hacia fuerza con las rodillas y los tobillos para permanecer en aquella posicion.

– Sigue. -La madame volvio a colocar bien los huevos debajo de mi-. La perfeccion requiere tiempo.

– No tengo tiempo. -Balancee el trasero y empece a jadear-. Solo dispongo de diez dias.

– Estas loca si crees que vas a dominar esta tecnica en diez dias.

– No estaria aqui si no estuviera loca.

– Solo una loca esperaria beberse todo el potaje caliente de un trago.

– Comprendo, pero debo conseguirlo antes…

Antes de terminar la frase, oi que algo se quebraba bajo mi trasero.

Eran los huevos; los habia aplastado. La madame cogio una toalla para evitar que las yemas se desparramasen y enseguida sustituyo los huevos rotos por otros nuevos.

Volvi a la posicion, pero me equilibre con ambas manos. Notaba mi cuerpo como un objeto extrano. Me meci, soportando el dolor del musculo que se me estaba desarrollando.

– Conseguirlo en diez dias es toda una tortura. -La madame admiraba ahora mi fortaleza-.Tendras que descansar de tanto en tanto; no querras volver a aplastar los huevos.

– No, pero no puedo parar.

– Hay otro modo de atraer a los hombres. -La madame se levanto de la silla, se quito la pipa de la boca y le dio golpecitos con la suela del zapato para vaciar la ceniza-. ?Quieres conocerlo?

Asenti. Entraron las chicas y me dieron una toalla caliente. Baje gateando de la cama y me seque el trasero.

– No puedo ensenarte a vencer tu destino. -La madame relleno la pipa con hojas secas y la encendio. Con un ruido fuerte inhalo el humo-. Porque no se puede, pero resulta de gran ayuda que tengas conocimiento de los hombres como criaturas. Debes entender por que «las rosas del jardin propio no huelen tan bien como las rosas silvestres».

– Siga, madame, por favor -le inste.

– Eres una muchacha bonita, si, pero cuando la lampara se apaga, un hombre no distingue entre una muchacha bonita o una horrible. Durante anos he visto a muchos hombres abandonar a sus guapas esposas por concubinas mas feas.

– ?Como puede una mujer cambiar eso?

– Te lo he dicho, es un juego de la mente. Lo cierto es que los hombres necesitan que los estimulen, por muy fuertes que parezcan -afirmo la madame.

Con los ojos puestos en una pintura erotica en la que un hombre miraba intensamente los pechos de una mujer, la madame prosiguio:

– Se ciega a sus miradas y costumbres. Intenta tambien ignorar sus modales. Estate preparada: puede tener los rasgos de un panda, el olor de un establo, su instrumento solar puede ser tan pequeno como una nuez o demasiado largo como un rabano japones y no como una zanahoria. Te pedira que lo sirvas durante horas antes de saciarse. Debes concentrarte en la musica del interior de su cabeza. Debes mantener la olla hirviendo. Debes recordar las pinturas de esta casa; te ayudaran a crear la magia. Mira a ese caballero sujetando los pechos de su dama como si fueran melocotones dulces. Halagalo con tus ruidos, no con palabras, solo sonidos. Exprimelo como si fuera miel, sazonalo, modula tus gemidos y varialos. Hazle saber que es fantastico.

– ?Es que no lo sabe ya? ?Acaso mi deseo no le dice eso? Se lo habre dicho miles de veces cuando este en la cama con el.

– Te sorprenderas, joven dama.

– ?Por que?

– ?Aun no has hablado con tus labios inferiores, verdad?

– No, es cierto.

– ?Usa tus tecnicas!

– Si, claro. -Mi turbacion se convirtio en contento.

– Tienes que acabar sintiendo tambien placer tu misma. -La madame sonrio.

– ?Y si…? -Me contuve, porque no sabia si podia plantearle una pregunta comprensible, pero al instante me decidi a preguntarselo-. ?Y si a el no le gusta lo que yo le hago?

– Eso no es posible; a los hombres les gusta -dijo la madame con aplomo-, pero el momento influye mucho y, claro esta; su estado de salud tambien.

– ?Y si a mi no me gusta el?

– Ya te lo he dicho: presta atencion solo al negocio; no es el lo que te interesa, sino su bolsillo.

– ?Y si me insulta y me dice que salga de su cama? ?O si no consigo ocultar mis sentimientos de asco?

– Escucha, en este negocio no se trata de como una se siente. Nunca lo ha sido, no lo es y nunca lo sera. Asi es el destino de una mujer: tienes que cocinar con lo que encuentres en la cocina; no puedes sonar solo con verdura fresca del mercado.

– ?Como puedo simular estar excitada si no lo estoy?

– ?Fingiendo! ?Es un acto muy hijo de perra! Lo peor de todo es que cuando alcanzas la perfeccion, ya eres demasiado vieja. La juventud se evapora como el rocio, nace por la manana y por la tarde ya esta muerto.

La madame se sento en una silla; le latia el pecho como si acabase de ser reanimada despues de estar a punto de ahogarse. Las dos chicas se sentaron tambien, con su cara inexpresiva. Me vesti y me disponia a marcharme.

– Una ultima cosa -dijo la madame desde la silla-. Nunca hables de tu decepcion, por muy dolida o furiosa que estes. No intentes discutir con el.

– Ni siquiera se si habra una conversacion.

– A algunos hombres les gusta charlar despues de hacerlo.

– Bueno, mientras este interesado, intentare seguir con mi actuacion.

– Bien.

– Tambien me gustaria, quiero decir, si la situacion lo permite, hacerle preguntas a el. ?Esta bien que se las haga?

– Asegurate de que haces preguntas tontas.

– ?Preguntas tontas?, ?por que?

– Los hombres siempre abandonan a una mujer que intenta demostrar que tiene cerebro.

– ?Por que?

– ?Por que? Porque los hombres detestan que los desafien; es sencillamente degradante para ellos.

– ?Asi que debo actuar como una boba?

– Te estaras haciendo un favor a ti misma.

Вы читаете La Ciudad Prohibida
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату