descenso de los espiritus malignos y funestos del norte a la Ciudad Prohibida. Desde su cumbre la ciudad parecia un bosque magico lleno de arboles y arbustos en flor, mas verde que el mismo campo. A traves del follaje aparecian viejos tilos relucientes y dorados, tambien los tejados brillantes y esmaltados del templo, las torretas de entrada y los palacios. Los pabellones escarlata y esmeralda exhibian sus aleros fantasticamente decorados y respingones.
En la cima de la colina, me sobrecogio la idea de que habia sido bendecida por la energia celestial. Habia estado haciendo el amor con el hijo del cielo y, lo que era mas importante, no se habia acabado.
Mientras respiraba hondo, me llamo la atencion el tejado dorado del palacio de la Tranquilidad Benevolente. Recorde a las celosas concubinas ancianas, el modo en que me miraban como buitres hambrientos. Siempre tenia en mente una historia que An-te-hai me habia contado; el destino de una concubina favorita de la dinastia Ming cuando el emperador murio: atrapada en una conspiracion cortesana orquestada por otras concubinas, fue enterrada viva.
Recibi una invitada inesperada: Nuharoo. Nunca antes me habia visitado; estaba segura de que tenia que ver con el hecho de que Hsien Feng pasara las noches conmigo. No me cabia duda de que sus eunucos espiaban para ella, tal como An-tehai espiaba para mi. La salude, nerviosa pero sin panico.
De pie como una soberbia magnolia, me saludo con una leve genuflexion. No podia evitar admirar su belleza; de haber sido un hombre, la habria deseado hasta la saciedad. Vestida con una tunica de saten de color salmon, era tan gracil como una diosa descendiendo de las nubes. Tenia un sentido de la nobleza innato. Su cabello negro lacado estaba peinado hacia atras en forma de cola de ganso. Un pasador de cabello dorado con una ristra de perlas pendia unos milimetros de su frente. En su presencia, perdia la confianza en mi propia belleza; no podia evitar pensar que perderia el afecto del emperador Hsien Feng si el volvia a mirarla.
Segun la costumbre, yo tenia que arrodillarme y tocar con la frente en el suelo para recibirla, pero ella se acerco y me cogio de los brazos antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo.
– Mi querida hermana menor -dijo, como correspondia a su rango, pues de hecho era un ano menor que yo-. Te he traido un rico te con setas que me han enviado desde Manchuria. Ahora lo necesitaras.
Hizo un gesto y sus eunucos llegaron y me entregaron una caja amarilla preciosamente envuelta.
No observe signos de celos, no habia turbacion en su voz.
– Es la mejor clase de
Se sento y tomo la taza de te que An-te-hai le sirvio.
– Has crecido desde la ultima vez que te vi -dijo sonriendo a An-te-hai-. Tambien he traido un regalo para ti.
Hizo otro gesto y su eunuco trajo una cajita de seda azul. An-te-hai se arrojo al suelo y toco el suelo con la frente antes de coger la caja. Nuharoo le alento a abrirla. Contenia una bolsa de taels. Estaba segura de que An- te-hai no habia tenido nunca tanto dinero junto. Sujeto la caja y camino de rodillas hacia Nuharoo.
– An-te-hai no merece esto, majestad.
– Ve y disfrutalo -dijo Nuharoo sonriendo.
Aguarde a que fuera ella quien hablara del marido que compartiamos. Esperaba oir palabras que expresaran su frustracion. Casi deseaba que me insultara, pero nada de eso sucedio; se sento tranquilamente a tomar su te.
Me pregunte que le hacia aguantar tan erguida y tranquila. Si yo hubiera sido ella, me habria costado mucho. Sentiria celos de mi rival y desearia estar en su lugar. ?Estaba defendiendo un frente? ?O ya habia trazado un plan para destruirme y solo estaba jugando a la paz para enganarme?
Su serenidad me inquietaba; al final no pude soportarla mas y empece a confesar. Le informe de que el emperador Hsien Feng habia pasado algunas noches conmigo. Le suplique a Nuharoo que me perdonase y me preocupo que mi voz no pareciera sincera.
– No has hecho nada malo -expuso en un tono neutro.
Confusa, continue:
– Pero si lo he hecho; no te he pedido consejo. -Me costaba continuar; no estaba acostumbrada a fingir mis emociones-. Tenia… tenia miedo. No estaba segura de como debia informarte. No tengo experiencia en etiqueta de la corte. Deberia haberte mantenido informada. Estoy preparada para aceptar tu censura.
Tenia la boca seca; bebi te.
– Yehonala -Nuharoo bajo su taza y se limpio ligeramente la boca con la punta de su panuelo-, te preocupas por el motivo equivocado. No vengo a exigir que me devuelvas al emperador Hsien Feng. -Se levanto y tomo mis manos entre las suyas-. He venido por dos asuntos; en primer lugar, por supuesto, para felicitarte.
Una vocecilla me hablaba en el interior de mi cabeza: Nuharoo, no es posible que vengas a agradecerme que te arrebate a Hsien Feng. No creo que estes siendo sincera. Como si leyera mis pensamientos, Nuharoo asintio con la cabeza.
– Soy feliz por ti y por mi misma.
Como mandaba la etiqueta, le di las gracias, pero mi expresion me traiciono; temi que dijera: No te creo, sensacion que ella debio de detectar, aunque prefirio no responder.
– Lo ves, mi hermana. -La voz de Nuharoo era amable y tierna-. En mi posicion de emperatriz, mi interes es mas amplio del que tu te imaginas. Me ensenaron que una vez entrase en palacio, no solo me casaria con el emperador, sino tambien con toda la sociedad imperial. El bienestar de la dinastia es mi unico interes. Es mi deber velar por que mi marido viva para cumplir con sus obligaciones y una de sus obligaciones es producir tantos herederos como sea posible.
Guardo silencio y dijo con los ojos: ?Yehonala, ves ahora que he venido a darte las gracias? Le hice una reverencia; llegue a creer que estaba actuando sin dolor. Cuando menos podia ofrecerle palabras de comprension. Como si supiera lo que iba a decir, levanto la mano derecha.
– El segundo objeto de mi visita es darte la noticia de que dama Yun ha dado a luz.
– ?Ha dado a luz? ?Que… maravilla!
– Es una nina -suspiro Nuharoo-. Y la corte esta contrariada, como tambien la gran emperatriz. Me da pena la dama Yun, pero mas pena me doy yo. El cielo no me ha concedido la fortuna de concebir un hijo. -Se le empanaron los ojos, saco su panuelo y empezo a secarselos.
– Bueno, hay tiempo. -La console, cogiendo su mano-. Al fin y al cabo el emperador solo lleva un ano casado.
– Eso no significa que no le hayan brindado mujeres desde su adolescencia. A la edad de Hsien Feng, veintidos anos, el emperador Tao Kuang habia tenido diecisiete hijos. Lo que me preocupa -miro a su alrededor e hizo un gesto para echar a los eunucos- es que su majestad sea impotente. No solo es esa mi impresion, sino la de la dama Li, la dama Mei y la dama Hui tambien. No se cual es la tuya. ?Quieres contarmela?
Me miro con avidez y note que no desistiria hasta que satisficiera su curiosidad. No queria compartir lo que habia sucedido, asi que asenti como confirmacion silenciosa del estado del emperador. Aliviada, Nuharoo se reclino hacia atras.
– Si el emperador no tiene hijos, sera mi responsabilidad y mi infortunio. No puedo imaginar que el trono pase a otro clan por ello. Seria un desastre para nosotras dos. -Solto mi mano y se puso en pie-. Me gustaria contar contigo para dar a su majestad un heredero, Yehonala.
Confie en sus palabras en contra de mi voluntad. Por un lado, ella queria ser la que era: una emperatriz que pasaria a la historia como una mujer virtuosa. Por el otro, no podia ocultar su alivio cuando descubrio que el emperador Hsien Feng habia sido impotente conmigo. ?Que habria ocurrido de haberle dicho la verdad?
La noche despues de la visita de Nuharoo, tuve una serie de pesadillas. Por la manana An-te-hai me desperto con una terrible noticia.
– ?Nieve, mi senora, vuestra gata ha desaparecido!
Capitulo 11
