– Se me olvidaba decirtelo. Holly Grace llamo anoche y me dijo que te dijera que Dallie va a jugar el Clasico manana.
Francesca subio rapidamente la cabeza del vaso de zumo que habia comenzado a echarse para ella.
– ?Estas seguro?
– Eso es lo que dijo. Yo no veo que importancia puede tener, fallara al final como siempre. Y mama… si recibes una carta de la senorita Pearson, no le prestes atencion.
La jarra del zumo de naranja permanecio suspendida en el aire sobre el vaso de Francesca. Cerro los ojos durante un momento, obligando a su mente a olvidarse de Dallie Beaudine para poder concentrarse en lo que Teddy intentaba decirle.
– ?Que tipo de carta?
Teddy cerro la cremallera de su mochila, lo hacia con verdadera concentracion para no tener que alzar la vista hacia su madre.
– Tal vez te escriba una carta diciendote que no trabajo todo lo que podria…
– ?Teddy!
– … pero no te preocupes por ello. El trabajo de ciencias sociales no tengo que presentarlo hasta la semana que viene, y tengo un proyecto tan importante que la senorita Pearson va de darme aproximadamente un millon de positivos y me suplicara que me quede en su clase. Gerry dijo…
– Ah, Teddy. Tenemos que hablar sobre esto.
El agarro su mochila.
– Me tengo que ir o llegare tarde.
Antes de que pudiera pararlo, ya habia salido de la cocina y oyo el golpe de la puerta de la calle.
Quiso subir a la cama y esconder la cabeza debajo de la almohada, para poder pensar, pero tenia una reunion prevista dentro de una hora. No podia hacer nada sobre lo que Teddy le acababa de decir, pero si se apresuraba tendria tiempo para una parada rapida en el estudio donde se grababa 'China Colt' para asegurarse que Teddy habia entendido el mensaje de Holly Grace correctamente.
?Dallie realmente jugaba en el Clasico? ?Finalmente sus palabras le habian conmovido?
Holly Grace ya habia filmado la primera escena del dia cuando Francesca llego. Ademas de un rasguno colocado en la pechera de su vestido que revelaba la cima de su pecho izquierdo, tenia una contusion falsa sobre su frente.
– ?Un dia dificil? -Francesca se acerco a ella.
Holly Grace alzo la vista del guion que estaba estudiando.
– Fui atacada por una puta demente que al final resulto ser un psicopata travestido. Hemos hecho una escena tipo Bonnie & Clyde, a camara lenta en el momento que le meto dos tiros en sus implantes de silicona.
Francesca apenas la oia.
– ?Holly Grace, es verdad que juega Dallie en el Clasico?
– Me ha dicho que si, y no estoy muy contenta contigo en este momento – sacudio la hoja sobre el silla-. Dallie no me dio ningun detalle, pero pude deducir por sus palabras que le has mandado a paseo.
– Podrias decirlo asi -contesto Francesca cautelosamente.
Una mirada de desaprobacion aparecio en la cara de Holly Grace.
– Tus maneras apestan, ?lo sabes, no? ?Habria sido demasiado para ti haber esperado al final del Clasico antes de abandonarlo? Si lo hubieras pensado bien, dudo que le hubieras hecho mas dano.
Francesca comenzo a explicarse, pero entonces, de golpe, comprendio que ella entendia mejor a Dallie que Holly Grace. La idea era tan alarmante, tan nueva para ella, que apenas podia contenerse.
Hizo unos comentarios evasivos, sabiendo que si intentaba explicarse, Holly Grace nunca la entenderia. Entonces miro aparatosamente el reloj y salio corriendo.
Mientras abandonaba el estudio, sus pensamientos volaban confusos. Holly Grace era la mejor amiga de Dallie, su primer amor, su companera del alma, pero los dos eran tan iguales que se habian vuelto ciegos a los defectos del otro.
Siempre que Dallie perdia un torneo, Holly Grace ponia excusas por el, se compadecia de el, y en general lo trataba como a un nino. Tanto como Holly Grace lo conocia, y no entendia como su miedo al fracaso sepultaba sus posibilidades en el golf.
Y tampoco entendia, ni entenderia nunca que ese miedo podia arruinar su vida.
Capitulo 32
El Clasico de los Estados Unidos habia crecido en prestigio desde que se jugo el primer torneo en 1935, y ahora era considerado el Quinto del mundo en importancia, tras el Masters, el British Open, el PGA y el US Open. El recorrido donde se desarrollaba se habia hecho legendario, un lugar para el peregrinaje de los aficionados al golf como Augusta, Cypress Point, y Merion.
Los golfistas le llamaban el Antiguo Testamento y por una buena razon. El campo era uno de los mas hermosos del Sur, con exuberantes pinos y magnolias antiguas. Las barbas de musgo espanol y los robles que servian como un telon al perfectamente cuidado tapete verde y la arena blanca, suave como el polvo, que llenaban los bunkers. Durante el dia, cuando el sol calentaba, las calles brillaban con una luz tan pura que parecia divina.
Pero la belleza natural del campo era verdaderamente traicionera. Mientras esto calentaba el corazon, tambien podia calmar los sentidos, para que el jugador deslumbrado no se diera cuenta hasta el ultimo momento que el Antiguo Testamento no perdonaba pecados.
Los golfistas grunian en sus calles y lo maldecian y juraban que nunca jugarian en el otra vez, pero con suerte siempre volvian, porque aquellos dieciocho heroicos hoyos te proporcionaban algo que la vida por si misma nunca podria entregar. Proporcionaban la justicia perfecta.
El tiro bueno siempre era recompensado, el malo encontraba un castigo rapido, terrible. Aquellos dieciocho hoyos no te concedian una segunda oportunidad, nada de alegatos, nada de suplicas. El Antiguo Testamento vencia al debil, mientras siempre concedia gloria y honor al fuerte. O al menos hasta el dia siguiente.
Dallie odiaba el Clasico. Antes de que dejara de beber y su juego hubiera mejorado, no siempre se habia clasificado para jugarlo. En los ultimos anos sin embargo, habia jugado bastante bien para colocarse bien en la lista. La mayor parte de las veces hubiera deseado haberse quedado en casa.
El Antiguo Testamento era un campo de golf que exigia la perfeccion, y Dallie sabia malditamente bien que el era demasiado imperfecto para cumplir con aquella clase de expectativas. Se dijo que el Clasico era un torneo como cualquier otro, pero cuando pensaba en el, parecia encoger su alma.
Cada parte de el deseaba que Francesca hubiera escogido otro torneo cuando habia proclamado su desafio. No es que el lo hubiera tomado en serio. De ninguna manera. Por lo que estaba preocupado, era no haberla dicho ?adios! cuando habia lanzado aquella pequena rabieta.
De todos modos, otra persona estaba en la cabina de retrasmisiones cuando Dallie caminaba hacia el tee de salida, tomandose unos segundos para dedicarle una sonrisa burlona a una bonita rubia que le sonreia desde la primera fila de aficionados. Le habia dicho a los de Network que iba a pensarlo un poco mas y habia devuelto los contratos sin firmar.
Simplemente era incapaz de hacerlo. No este ano. No despues de lo que Francesca le habia dicho.
Sintio bien el drive en su mano y cogio la pelota, solida y consoladora. Se sentia fino. Se sentia perfecto. Estaba decidido a demostrarle a Francesca que se equivocaba acerca de el. Hizo un golpeo seco y la bola volo por el cielo, como un cohete teledirigido. La grada aplaudio.
La pelota se apresuro por el espacio en un vuelo interminable. Y entonces, en el ultimo instante descendio, dio un par de botes por el dorde de la calle y aterrizo en un grupo de magnolias.
Francesca despidio a su secretaria y llamo directamente a su contacto en el departamento de deportes, por cuarta vez aquella tarde. -?Como va ahora? -pregunto cuando contesto la voz masculina.
– Fatal, Francesca, ha fallado otro golpe en el hoyo 17, lo que lo deja en 3 sobre el par. Solo es la primera ronda, entonces… suponiendo que pase el corte, tiene otras tres rondas para mejorar, pero esta no es la mejor manera de comenzar un torneo.
