Dallie no pudo mantener la concentracion el tercer dia. A pesar de la presencia de Holly Grace y Teddy, su juego fue mediocre y termino con 3 sobre la par. Habia fallado varios golpes sencillos, pero de todas formas estaba empatado en el segundo lugar a dos golpes del lider.
Hacia el final de los partidos del tercer dia, a Francesca le dolia la cabeza de mirar tanto tiempo la pequena pantalla de television del hotel. En la CBS, Pat Summerall comenzo a resumir los partidos del dia.
– Dallie Beaudine nunca ha jugado bien bajo presion, y me parecio que hoy jugaba bastante tenso.
– El ruido del publico obviamente le molesto -observo Ken Venturi-. Tienes que pensar que Jack Nicklaus jugaba en el partido directamente detras de Dallie, y cuando Jack esta inspirado, como fue el caso hoy, la gente se vuelve loca. Segun van subiendo los aplausos, sabes que los otros jugadores los pueden oir y saber que el Oso ha hecho otro golpe espectacular. Esto provoca poner nerviosos a los lideres del torneo.
– Sera interesante ver si Dallie puede cambiar su pauta de derrotas en el ultimo dia y hacerlo bien manana - dijo Summerall-. Es un excelente golpeador, tiene uno de los mejores swings del circuito, y siempre ha sido muy querido por los aficionados. Sabes de sobra que estarian encantados de verlo por fin ganar.
– Pero la verdadera noticia aqui hoy es Jack Nicklaus -concluyo Ken Venturi-. Con 47 anos, el Oso Dorado de Columbus, Ohio, ha conseguido un increible 67… 5 golpes bajo el par, empatando en la segunda posicion, junto con Seve Ballesteros y Dallas Beaudine…
Francesca apago el televisor. Deberia estar contenta de que Dallie fuera uno de los lideres del torneo, pero el ultimo dia era siempre su punto debil. Por lo que habia ocurrido hoy, tenia que reconocer que la presencia de Teddy no habia sido suficiente estimulo para el.
Sabia que tenia que tomar medidas mas fuertes, y se mordio el labio inferior, negandose a considerar la unica medida que tenia en mente, pero que no tenia mas remedio que realizar.
– Simplemente ponte lejos de mi -dijo Holly Grace a la manana siguiente cuando Francesca caminaba detras de Teddy y de ella a traves del cesped del club de golf hacia la muchedumbre que rodeaba el tee del hoyo 1.
– Se lo que hago -dijo Francesca-. Al menos eso creo.
Holly Grace se volvio hacia ella cuando Francesca la alcanzo.
– Cuando Dallie te vea, va a perder su concentracion para siempre. No podias haber elegido una mejor manera de arruinar este final de torneo para el.
– El lo arruinara solo si yo no estoy aqui -insistio Francesca-. Mira, tu lo has mimado durante anos y ya ves lo que ha conseguido. Hagamoslo a mi manera, para variar.
Holly Grace se puso sus gafas de sol y miro airadamente a Francesca.
– ?Mimarlo, yo! Nunca lo he mimado en mi vida.
– Si, lo has hecho. Lo mimas todo el tiempo -Francesca agarro el brazo de Holly Grace y comenzo a empujarla hacia el tee de salida-. Simplemente haz lo que te he pedido. He aprendido mucho de golf ultimamente, pero todavia no entiendo las sutilezas. Tienes que estar a mi lado y traducirme cada tiro que haga.
– Estas loca, ?lo sabes no?
Teddy movio la cabeza a un lado mientras observaba la discursion entre su madre y Holly Grace. El no veia nunca a los adultos discutir, y era interesante mirar. Teddy tenia la nariz pelada por el sol y sus piernas estaban cansadas de haber andado tanto los dos dias pasados.
Pero tenia ganas de ver la jornada final, aun cuando consideraba un aburrimiento esperar mientras los jugadores golpeaban la pelota. De todos modos valia la pena esperar porque a veces Dallie se acercaba a las cuerdas y le decia como iba el juego, y despues toda la gente alrededor le sonreia, reconociendolo como alguien muy especial para conseguir tanta atencion de Dallie.
Incluso despues de que Dallie hubiera hecho unos malos golpes el dia anterior, se habia acercado a el de todas formas, explicandole que habia pasado.
El dia era templado y soleado, la temperatura demasiado caliente para su sudadera 'Nacido para sobrepasar el Infierno', pero Teddy habia decidido llevarla de todos modos.
– Vas a pagar esto con el infierno -dijo Holly Grace, sacudiendo la cabeza-. ?Y no podias haberte puesto pantalones o pantalones cortos como una persona normal que va a un torneo de golf? Estas llamando todo tipo de atencion.
Francesca no se molesto en decirle a Holly Grace que eso era exactamente lo que queria cuando se puso ese ajustado vestido rojo.
Era un tubo sencillo de ganchillo que se ajustaba a sus pechos y sus caderas, y terminaba bastante por encima de las rodillas. Si habia calculado bien, el vestido, junto con los pendientes 'de angustia' enormes de plata, mas o menos deberian volver loco a Dallas Beaudine.
En todos sus anos de jugador de golf, Dallie raras veces habia jugado en el mismo grupo que Jack Nicklaus en un torneo. Las pocas veces que habian coincidido, su ultima ronda habia sido un desastre.
Habia jugado delante de el y detras de el; habia cenado con el, habian compartido un podio con el, habia cambiado unas historias de golf con el. Pero raras veces habia jugado con el, y ahora las manos de Dallie temblaban.
Se dijo que no debia cometer el error de confundir al Jack Nicklaus verdadero con el Oso en su cabeza. Se recordo que el verdadero Nicklaus era un ser humano de carne y hueso, vulnerable como todos, pero aun asi no suponia mucha diferencia. Sus caras eran la misma y eso era todo lo que contaba.
– ?Como estas, Dallie? -Jack Nicklaus le sonrio de forma agradable mientras caminaba a su lado de camino al tee, su hijo Steve detras de el haciendo de caddie.
El tiene cuarenta y siete anos, se recordo Dallie cuando estrecho la mano de Jack. Un hombre de cuarenta y siete no puede competir con uno de treinta y siete en plena forma.
Seve Ballesteros estaba cerca de las cuerdas hablando con alguien del publico, su piel oscura y pomulos cincelados llamaban la atencion de muchas de las mujeres que estaban alli apoyando a Dallie. Dallie sabia que deberia estar mas preocupado por Seve que por Jack.
Seve era un campeon internacional, considerado por muchos como el mejor golfista del mundo en la actualidad. Su golpeo era el mas poderoso del circuito, y tenia un toque casi sobrehumano alrededor del green. Dallie se olvido de Nicklaus y camino para estrechar la mano a Seve… solo para quedarse helado cuando vio con quien hablaba.
Al principio no podia creerlo.
Incluso ella no podia hacer eso. De pie con un vestido rojo que parecia ropa interior, y mirando a Seve como si fuera algun tipo de dios espanol, estaba la mismisima senorita Pantalones de Lujo.
Holly Grace estaba a un lado suyo con cara seria, y Teddy al otro lado. Francesca finalmente aparto su atencion de Seve y miro a Dallie.
Ella le dirigio una sonrisa tan refrescante como la escarcha que cubria una jarra de cerveza helada, una sonrisa tan prepotente y superior que Dallie quiso cogerla y sacudirla.
Ella ladeo su cabeza ligeramente, y sus pendientes de plata brillaron al sol. Levantando la mano, aparto los zarcillos castanos de sus orejas, inclinando su cabeza para que su cuello formara una curva perfecta. ?Estaba coqueteando con el… coqueteando, por Dios! No podia creerlo.
