reir.

Natalia permanecio muy seria. Sabia cocinar, tal y como le habia dicho, pero solo alta cocina. No tenia ni idea de hacer comida normal para un monton de duros vaqueros.

«Haberlo pensado antes», se dijo.

Como habia hecho durante toda su vida, aparto el miedo de un manotazo y se dijo que era muy capaz de salir airosa de todo aquello.

Ojala.

Capitulo 4

NATALIA se bajo de la furgoneta y miro a su alrededor. Estaba acostumbrada a estar rodeada de gente, a ser el centro de atencion. Aquello de ser princesa atraia a los demas. A la gente le encantaba los miembros de la realeza.

Pero alli no era el centro de atencion. No habia gente esperandola para saludarla. No habia cines, restaurantes, tintorerias… nada. Era como estar en otro planeta. Aquella idea le llevo a tener otro pensamiento. Tim se habia comportado de forma dulce y compasiva, se la habia llevado a casa creyendo que estaba loca y no podia dejarla sola en la calle.

?Que tipo de hombre hacia algo asi?

?Y que mujer dejaba que lo hiciera? ?Se estaba dejando llevar por un impulso cruel? Si, cruel porque queria ganar tiempo para si misma a costa de Tim.

Era domingo. La boda era el sabado siguiente, asi que sus planes habian sido pasar la semana en algun hotel caro de Taos leyendo y disfrutando de la piscina.

Pero, de repente, se le ocurrio que lo que tenia que hacer era quedarse alli para demostrarse a si misma y a su familia que podia ser normal. Una mujer normal.

Era lo que mas deseaba en el mundo y para ser una mujer normal habia que ocuparse de la gente querida, ?no?

Aunque sonara estupido, apreciaba a aquel hombre que la habia ayudado sin conocerla de nada.

– Tomate hasta manana para aclimatarte -dijo Tim colocandose a su lado y rozandola sin querer.

Suficiente para que Natalia sintiera que se le aceleraba el corazon y las hormonas del deseo se disparaban.

Lo siguio, admirando aquel trasero tan maravilloso, mientras le ensenaba la casa, los barracones de los peones y dos cobertizos, uno con herramientas y otro con animales. Cuando Tim le propuso entrar, Natalia se dio cuenta de que no le habia contado un pequeno detalle: los animales le daban un miedo terrible.

Por eso, le dijo que no le apetecia en aquellos momentos entrar en las cuadras.

– ?Por que no te cambias de ropa y descansas? -le propuso Tim contemplando el horizonte desde el porche.

Natalia se dio cuenta de que era un paraje realmente silencioso y se sintio a gusto. Le hubiera gustado conocer mejor a aquel hombre para haber apoyado la cabeza en su hombro y haber disfrutado de la vista con el, pero no podia ser.

– Buena idea -contesto pensando en los vaqueros y las camisetas de algodon que se habia comprado.

Iba a ir vestida igual que el, pero seguro que los vaqueros no le sentaban tan bien.

– Me gustaria empezar a trabajar ahora mismo -dijo.

– No es necesario, Natalia. Descansa hasta manana.

– Pero tendreis que cenar, ?no?

– Bueno, si -dijo mirandola fijamente a los ojos.

Natalia no estaba acostumbrada a que los demas le aguantaran la mirada, pero no le importo.

– ?Estas segura de lo que estas haciendo?

?Segura? ?Claro que no! Llevaba sin estar segura de si misma desde que se habia montado en un avion siendo una princesa con malas pulgas y habia salido convertida en una mujer normal e indecisa.

– ?Donde esta la cocina?

Tim la guio por la casa, que era tan grande y vasta como las tierras que la rodeaban. Los muebles eran enormes, como parecia todo en Texas, pero el conjunto resultaba sorprendentemente acogedor.

En Grunberg, tenian habitaciones de invitados y de ninos, pero nunca se mezclaban porque los ninos siempre podian romper algo. Como alli no habia antiguedades ni cuadros, todo el mundo entraba en todas las habitaciones sin problema.

«Que sitio mas maravilloso para crecer», penso.

– Que bonito es esto -dijo sinceramente.

Tim se rio.

– Parece que te sorprendes -contesto parandose de repente y girandose hacia ella.

El movimiento fue tan repentino que Natalia se choco contra el y Tim la agarro de la cintura para que no se cayera.

– ?Tan salvaje te parezco?

Le estaba tomando el pelo de nuevo. Estaba claro por la sonrisa, pero no podia moverse.

Entonces, oyeron una ristra de palabrotas procedentes de la cocina.

– ?Quien es esa? -pregunto Natalia.

– Mi hermana -contesto Tim mirando la puerta-. Por favor, que no haya matado a nadie ni incendiado nada - anadio abriendola.

Habia unos cuantos vaqueros sentados a la mesa que se alegraron visiblemente de ver a Tim.

– No pienso volver a ir a hacer la compra -estaba diciendo su hermana mirando las estanterias practicamente vacias-, asi que mas vale que os comais lo que haya por aqui… – anadio agarrando una lata de conservas caducada.

– Sally -dijo Tim entrando con Natalia.

– Aleluya -exclamo su hermana sonriendo.

Sonrisa que se evaporo en cuanto vio a Natalia, que seguia empapada y con la cazadora de Tim por encima.

– Sally, te presento a…

– Estupendo. Esto es genial. O sea que a mi me cae una bronca espantosa por darle un par de besos a Josh en la cuadra y tu…

– ?Que? -dijo un vaquero.

– ?Te has liado con Josh? -pregunto otro mirando al aludido.

– Vaya, vaya…

– No nos lo habias contado.

Sally no contesto a ninguno.

– … y ahora apareces con la chati de turno. Muy bonito, Tim, muy bonita.

Natalia se quedo con la boca abierta.

– No soy… la chati de turno -dijo indignada y preguntandose como se sentiria siendolo.

– Entonces, ?quien eres? -pregunto Sally.

– Es lo que te iba a decir -intervino Tim con decision-. Sally, haz el favor de comportarte. Natalia es la nueva cocinera.

– Ya y yo, la reina de Inglaterra -se burlo su hermana.

– ?Pero que os pasa a todos con la reina de Inglaterra? -exclamo Natalia apiadandose de Tim por tener una hermana tan terrible y decidiendo que, en cuanto viera a las suyas, las iba a colmar de besos.

Tim se rio y nego con la cabeza.

– Bueno, vamos a empezar otra vez – dijo-. Natalia, olvidate de mi hermana. Tiene mal genio y suele saltar… demasiado a menudo. Te presento a Ryan, Pete, Seth y Red, mis chicos.

Los cuatro hombres sonrieron.

Natalia les sonrio tambien.

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