El joven guardia alzo la mirada con expresion culpable. Enrojecio y murmuro:
– La emperatriz, senora. -Luego miro ansioso a Cailin y anadio: -No pretende haceros ningun dano, senora. Es una buena mujer.
Casia y Arcadio se echaron a reir, con lo que los demas invitados del palco levantaron la vista de su comida con curiosidad.
Cailin se puso en pie.
– Como todos sabeis con quien estare, no hay nada que temer. Ire contigo.
Se aliso las arrugas de su estola y siguio al guardia.
A los pies de la escalera habia una pequena puerta, oculta tan habilmente que Cailin antes no la habia visto. El guardia presiono la pared en un punto determinado y la puerta se abrio y dejo al descubierto un segundo tramo de escaleras que descendian. Cailin las bajo presurosa, detras del joven soldado. Entraron en lo que Cailin intuyo era el corredor principal que conducia al palco imperial. El tunel estaba bien iluminado con antorchas y varios metros mas adelante el guardia se detuvo, presiono de nuevo la pared y otra puerta se abrio. Ante ellos aparecio una habitacion y dentro de ella una mujer, que se volvio.
– Adelante -dijo con voz baja y bien modulada. -Esperanos fuera, Juan -ordeno al guardia. -Lo has hecho bien.
La puerta se cerro tras Cailin, quien se inclino reverencialmente ante Verina.
– No pareces una prostituta -dijo la emperatriz.
– No lo soy -respondio Cailin.
– Sin embargo viviste varios meses en Villa Maxima y participaste en lo que, segun me han dicho, era uno de los espectaculos mas libertinos jamas vistos en esta o cualquier otra ciudad. Si no eres una prostituta, ?que eres exactamente?
– Me llamo Cailin Druso y soy britana. Mi familia desciende de la gran familia romana. Mi antepasado Flavio Druso era tribuno de la Decimocuarta Legion Gemina y llego a Britania con el emperador Claudio. Mi padre era Gayo Druso Corinio. Hace casi dos anos, siendo esposa y madre, fui raptada y vendida como esclava. Fui traida a esta ciudad con un cargamento de esclavos. Joviano Maxima me compro por cuatro folies, senora. Lo que hizo conmigo ya lo sabeis. Mi senor Aspar me rescato de esa vergonzosa cautividad y me libero -acabo Cailin con orgullo.
Verina estaba fascinada.
– Tienes aspecto de patricia y hablas bien -dijo. -Vives como amante de Aspar, ?verdad, Cailin Druso? Dicen que el te ama no solo con su cuerpo sino tambien con su corazon. No le creo capaz de semejante debilidad.
– ?El amor es una debilidad, majestad? -pregunto Cailin.
– Para los que estan en el poder si -respondio la emperatriz. -Los que estan en el poder nunca han de tener ninguna debilidad que pueda ser utilizada en su contra. Si, el amor por una mujer, por los hijos, por cualquier cosa, es una debilidad.
– Sin embargo vuestros sacerdotes ensenan que el amor lo conquista todo -replico Cailin.
– Asi pues, ?no eres cristiana? -pregunto Verina.
– El padre Miguel, que me fue enviado por el patriarca, dice que aun no estoy preparada para convertirme al cristianismo. Dice que hago demasiadas preguntas y no tengo la humildad que corresponde a una mujer. El apostol Pablo, segun me han dicho, declaro que las mujeres debian humillarse ante los hombres. Me temo que yo no soy lo bastante humilde.
Verina se echo a reir.
– Si la mayoria no fueramos bautizados de ninos, nunca lo hariamos, tambien por falta de humildad, Cailin Druso, pero debes bautizarte si quieres ser la esposa de Aspar. El general de los ejercitos orientales no puede tener una esposa pagana. No se lo toleraran. Seguro que puedes enganar a este padre Miguel y hacerle creer que has aprendido a ser humilde.
?La esposa de Aspar? Cailin no podia haber oido bien a la emperatriz.
Verina vio su expresion de sorpresa y adivino su causa.
– Si -dijo a la perpleja muchacha. -Me has oido bien. He dicho: «la esposa de Aspar», Cailin Druso.
– Me han dicho que es imposible que yo alcance esa posicion, majestad -repuso Cailin despacio. Tenia que pensar. -Me han dicho que en Bizancio existe una ley que prohibe los matrimonios entre la nobleza y los actores. Y que el tiempo que pase en Villa Maxima negaria mi nacimiento patricio.
– Para mi es importante -respondio Verina- conservar la buena disposicion y el apoyo del general Aspar. Es cierto que llegaste aqui como esclava y serviste de entretenimiento en un burdel, Cailin Druso, pero eres patricia. No albergo ninguna duda respecto a tu linaje. Te he observado esta manana. Tu actitud es culta y no cabe duda de que has recibido una buena educacion. Creo que lo que me has dicho de tu familia es cierto. El tiempo que pasaste en Villa Maxima fue breve. Los que conocen ese hecho permaneceran callados o yo me encargare de que lo hagan cuando te conviertas en esposa de Aspar. ?Quieres ser su esposa?
Cailin asintio lentamente y pregunto:
– ?Que quereis de mi, majestad? Semejante favor tendra un precio, lo se.
Verina sonrio con malicia.
– Eres lista, Cailin Druso, al pensar eso. Muy bien. Yo ayudare a acallar las objeciones que se expresen contra tu boda con Aspar si tu, a cambio, me garantizas que el me ayudara en todo. Y ha de jurarlo sobre la reliquia de la cruz que estara conmigo en caso de que le necesite. Se que puedes convencerle para que lo haga a cambio de mi ayuda.
El corazon de Cailin latia con violencia.
– No es facil hablar con el de ese asunto -dijo. -Lo intentare dentro de unos dias, majestad, pero ?como podre comunicaros mi exito o mi fracaso? Pues ahora ni siquiera existo en lo que se refiere a vuestro mundo; de lo contrario me habriais invitado a vuestro banquete, no solo a Aspar, quien ha sido separado de mi para que vos y yo pudieramos reunimos en secreto bajo las murallas del Hipodromo.
– Es muy estimulante tener a alguien que hable franca y sinceramente -dijo la emperatriz. -Aqui, en la corte de Bizancio, todo el mundo habla con doble sentido; y los motivos a menudo son tan complejos que resultan incomprensibles. Habla con tu senor, y dentro de unos dias ire una tarde, por mar, a visitar al general en su villa de verano. Si alguien se entera de mi visita, creera que simplemente tengo curiosidad y no provocara ningun escandalo. Leon es un hombre muy honrado y yo le soy muy leal. Si se entera de mi excursion, supondra naturalmente que me han arrastrado mis companias, suposicion que yo no corregire. Ya han sucedido antes cosas asi.
Sonrio con aire significativo.
– Hare todo lo que pueda por vos, majestad -dijo Cailin.
La emperatriz rio.
– No me cabe duda de que lo haras, querida. Al fin y al cabo, la futura felicidad de ambas depende de tu exito, y yo soy un mal enemigo, te lo aseguro; pero hemos de regresar. Si permanezco demasiado rato ausente del banquete notaran mi ausencia. -Verina se acerco a la puerta y la abrio, diciendo: -Juan, acompana a la senora a su palco, y luego ocupa tu puesto como antes. Adios, Cailin Druso.
Cailin inclino la cabeza y salio de la habitacion. Mientras seguia al guardia por el tunel y la escalera, en su mente se arremolinaban los acontecimientos de los ultimos minutos. Al entrar en el palco fue acosada por una Casia ansiosa.
– ?Que queria? -le pregunto en un susurro, y Arcadio se inclino para oir la respuesta de Cailin.
– Tenia curiosidad -dijo con una sonrisa. -Su vida ha de ser muy aburrida para tener tanta curiosidad por conocer a la amante de Aspar.
– Oh -exclamo Casia decepcionada, pero Arcadio se dio cuenta de que Cailin no lo habia contado todo. Era evidente que iba a disfrutar de un verano muy interesante.
En la arena, media docena de luchadores divertia a la incansable multitud desfilando haciendo malabarismos con varias pelotas de colores. Iban seguidos por una procesion maravillosa de animales exoticos. Aspar regreso al palco y se sento junto a Cailin, rodeandola con un brazo. Casia miro a Arcadio con una leve sonrisa y el sonrio a su vez.
– ?Oooohhh! -chillo Cailin. -?Nunca habia visto bestias como esas! ?Que son? ?Y las que tienen rayas?
– Las grandes bestias grises con la nariz larga se llaman elefantes -respondio Aspar. -La historia cuenta que el gran general cartagines Anibal cruzo los Alpes a lomos de elefante y gano muchas batallas. Los gatos a rayas
