Como respuesta, el la beso en los labios lenta y ardorosamente. Ella le correspondio moviendo la lengua picaramente dentro de su boca mientras el deslizaba una mano bajo su tunica para acariciarle un seno. El pezon se endurecio de inmediato y Cailin gimio suavemente.
Aspar aparto los labios y sonrio con malicia a Cailin -Ire en cuanto pueda, amor mio -prometio, retirando la mano no sin antes darle un leve pellizco en el pezon.
Ella contuvo el aliento y lo dejo escapar lentamente, y le dijo:
– Esperare, mi senor, y estare preparada para cumplir tus ordenes.
CAPITULO 12
– ?Has visto como la miraba? -pregunto Flacila Estrabo a su esposo, Justino Gabras. -?La ama! ?Realmente la ama! -Su rostro reflejaba el enfado que sentia.
– ?Y a ti que te importa? -replico el. -Tu nunca le amaste. No deberia importarte que la ame.
– ?No se trata de eso! ?No seas estupido, Justino! ?No ves lo embarazosa que resulta su descarada pasion? ?A mi no me dio su amor, pero se lo ha dado a esa zorrita! Sere el hazmerreir de todos mis conocidos. ?Como se atreve a llevar a esa mujerzuela a los juegos y a sentarse con ella en su palco para que todos les vean? Aunque nadie supiera quien es ella, practicamente todo Constantinopla conoce a Casia, especialmente ahora que es amante del principe Basilico. ?Muy propio de Aspar rodearse de artesanos, actores y prostitutas!
– No estas particularmente atractiva cuando te enfadas, mi querida esposa -bromeo Justino Gabras. -Te salen manchas en la piel. Seria mejor que controlaras tu genio, sobre todo cuando estamos en publico. -Se inclino por delante de la joven esclava que se hallaba entre los dos, acerco el rostro de Flacila y la beso. -No quiero hablar mas de este asunto, mi amor, y si vuelves a mencionar a tu ex esposo desataras mi peor ira. Y ya sabes lo que ocurre cuando exploto. -Paso una mano por el cuerpo de la esclava. -Concentremonos en diversiones mas agradables, como nuestra pequena y encantadora Leah. ?No es encantadora, querida?, y esta tan ansiosa por recibir nuestras tiernas atenciones… ?Verdad que si, Leah?
– Oh, si, mi senor -respondio la muchacha, arqueandose hacia el. -Anhelo vuestras caricias.
Justino Gabras sonrio perezosamente a aquella bonita y sumisa criatura. Entonces, al ver que su esposa aun no estaba satisfecha, dijo con aspereza:
– Tendras tu venganza, Flacila. ?Que prefieres? ?Un golpe rapido que permita a Aspar devolvernoslo? ?O esperar el momento oportuno y entonces destruirles a los dos? Quiero que te sientas satisfecha, querida. Elige ahora y zanjemos este asunto que ya empieza a aburrirme.
– ?Sufrira? Quiero que sufra por haberme rechazado.
– Si esperas el momento oportuno y me dejas planearlo debidamente, si, sufrira. La vida de Aspar se convertira en un infierno, te lo prometo, pero has de tener paciencia, Flacila.
– Bien -accedio ella. -Esperare el momento propicio, Justino. Aunque estoy impaciente por destruir a Aspar, tu habilidad para el mal es infinita. Confio en ese dominio de la perversidad que posees. Ahora, dime, ?quien de los dos poseera a Leah primero? -Flacila miro a la muchacha y sonrio. -Realmente es encantadora, mi senor. No es virgen, ?verdad?
– No, no lo es. Me agradaria que la tomaras tu primero, Flacila. Me gusta verte con otra mujer. Lo hacemos muy bien, debo admitirlo, y eres mas tierna con una de tu propio sexo que con los hombres jovenes que tanto te gustan y a los que sin embargo maltratas.
Ella sonrio con picardia.
– Los hombres -dijo- tienen que ser castigados por las mujeres, pero las mujeres deben ser mimadas por sus amantes de ambos sexos. Una mujer mimada se entrega mas que una maltratada, Justino.
– Entonces Aspar debe de mimar mucho a esa Cailin -respondio el con crueldad. -El la miraba con ojos de amor, y su mirada le era correspondida por esa adorable y bella jovencita. Si la ama como tu crees, te aseguro que ella tambien le ama.
– Y saber eso -dijo ella, extranamente tranquila- hara que nuestra venganza sea mucho mas dulce, Justino, mi amor, ?no es cierto?
El se echo a reir.
– Eres tan perversa como yo, Flacila. Me pregunto que pensaria de ti tu amiga la emperatriz si conociera tu verdadero caracter. ?Se extranaria? Algun dia la tendre en mi cama, ?lo juro! Esta a punto para la rebelion, ya lo sabes. Leon practicamente la tiene olvidada y pasa todo el tiempo que deberia estar follando con ella rezando de rodillas por un heredero, o eso al menos dicen los rumores de la corte.
A la tarde siguiente, un pequeno grupo formado por el hermano de Verina, esta y dos doncellas de confianza zarpo en el yate imperial para una breve excursion por las costas occidentales de la ciudad y disfrutar del incipiente verano. Era una tarde perfecta para ello, y el suyo no era el unico barco de vela que surcaba las aguas azul-verdosas del Propontis aquella tarde. Habia suficiente brisa para impulsar suavemente la nave. El sol brillaba calidamente en un cielo despejado. Basilico habia navegado en este pequeno mar interior desde que era nino y conocia bien la costa y sus corrientes. Su habilidad le ahorraba llevar un capitan que mas tarde podria ser sobornado para obtener informacion. Las dos mujeres que acompanaban a la emperatriz habrian muerto por ella. Su lealtad era tanta, que podia confiarse en que no hablarian ni bajo torturas.
Cailin ignoraba cuando acudiria la emperatriz a Villa Mare, pero sabia que solo tardaria unos dias en aparecer. No le gustaba guardar secretos a Aspar y por eso le hablo a la manana siguiente de su visita al Hipodromo. El la escucho con atencion, y mientras ella le contaba la reunion secreta que habia mantenido con Verina y su resultado, su rostro se puso serio.
– Sea lo que sea lo que desea de mi -dijo, -debe de ser muy importante para ella.
– Esta de acuerdo en apadrinar nuestra boda si se lo concedes -dijo Cailin. -Aun asi, me temo que podria inducirte a hacer algo indeseable.
– No puedo hacer nada que pueda calificarse de traicion -respondio el. -Mi honor siempre ha sido mi mayor defensa, amor mio. Aunque te quiero mucho y te deseo como esposa, no comprometere mi honor, Cailin. Lo entiendes, ?verdad?
– No podria amarte, Flavio Aspar, si no fueras un hombre de honor -le aseguro ella. -Recuerda que me educaron en la tradicion del antiguo Imperio romano. El honor aun era lo mas importante cuando mi antepasado llego a Britania con Claudio, y asi ha sido en el transcurso de los siglos, mi senor. No te pediria nada deshonroso. Aun asi, escuchar lo que la emperatriz tenga que decir no puede causarnos ningun dano.
– La escuchare -prometio el. -Si Verina quiere emprender alguna accion reprobable, quiza pueda disuadirla de ello.
Sin embargo, la mision de la emperatriz no era reprobable. Su origen se hallaba mas bien en sus temores, como explico a Aspar en la intimidad del jardin mientras Cailin y las criadas permanecian en el atrio, con Basilico para distraerlas. Verina estaba palida y era evidente que no habia dormido bien. Se movia inquieta entre las flores, tironeandose la tunica con nerviosismo. Aspar la seguia y la alento a hablar.
– Cailin me ha mencionado vuestro encuentro el dia de los juegos -dijo el. -No disimuleis conmigo, senora. ?Que quereis de mi?
– Necesito saber si, en caso de que se produjera una crisis, tu apoyarias mi posicion -declaro la emperatriz con voz suave.
– Os sere franco, senora. ?Estais hablando de traicion?
Verina palidecio aun mas.
– ?No! -exclamo. -No me he explicado bien. La situacion me resulta turbadora. Oh, ?como lo diria?
– Claramente -dijo el. -Todo lo que me digais quedara entre nosotros, senora. Os lo garantizo. Si no se trata de traicion, no teneis nada que temer de mi. ?Que os preocupa tanto que buscais mi ayuda en secreto?
– Se trata de algunos de los sacerdotes que rodean a mi esposo -dijo Verina. -Le incitan a creer que yo soy la responsable del hecho de que no tengamos un hijo. ?Yo quiero un hijo! Pero ?como puedo tenerlo si Leon no visita mi cama? Nunca ha sido un hombre excesivamente apasionado, y en los ultimos anos ha dejado por completo de visitar mi cama.
»Los sacerdotes se han convertido en sus mejores confidentes. Le exhortan a rezar mas y a dar limosnas para que Dios nos de un hijo, pero si mi esposo no une su cuerpo al mio, no habra hijo. Incluso lleve a Casia, la
