que esten a salvo hasta que regrese su madre. Solas, quien sabe que travesuras podrian hacer. Las ninas tienen mucha inventiva.

– ?De donde eres? -pregunto Cailin mientras contemplaban el agua. -De Atenas, creo que oi decir en una ocasion. ?Donde esta eso?

– Es una ciudad junto al mar Egeo, al sur de Constantinopla. Naci en un burdel que era propiedad de mi madre. Mi padre era oficial del gobierno destacado en esa ciudad. Recuerdo que no era muy apreciado por alli. Cuando murio, cerraron el negocio de mi madre. Yo solo tenia diez anos pero me vendieron como esclava. No se que les sucedio a mi madre y mi hermano pequeno. A mi me trajeron a Constantinopla y me compro Joviano para Villa Maxima. Tuve mucha suerte. Ya sabes lo bien que tratan a los ninos en Villa Maxima. Les ensenan a leer y escribir y a hacer sumas sencillas. Aprenden modales y a complacer a los hombres y mujeres que frecuentan el establecimiento. Cuando tuve trece anos mi virginidad fue subastada al mejor postor. Joviano y Focas nunca habian recibido, ni la han recibido despues, una oferta tan elevada por una virginidad -dijo con orgullo. -Como me habian ensenado muy bien a complacer a los hombres, y como al parecer poseo un talento innato para eso, me hice muy popular. Joviano me advirtio que seleccionara a quien daba placer, pues tenia el derecho de rechazar a cualquier hombre. Resulto un excelente consejo. Cuanto mas exigente parecia, mas desesperaban los hombres por poseerme y mas predispuestos a pagar el precio mas elevado. Consegui reunir algunos regalos magnificos de mis agradecidos amantes. -Sonrio. -Entonces llego Basilico, y al cabo de poco tiempo queria de el mas que una visita ocasional a mi cama. Le insinue si eso seria posible. Se ofrecio a regalarme una casa en un buen distrito, y asi compre mi libertad de Villa Maxima.

– ?Cuantos anos tienes? -le pregunto Cailin.

– Uno mas que tu.

Cailin se quedo sorprendida. Parecia mayor, pero no era de extranar.

– ?Cuanto tiempo mantendras al principe como amante? -pregunto. -Quiero decir… bueno… estas acostumbrada a tener varios amantes. ?No te aburre tener solo uno?

Casia se echo a reir. Si esa pregunta se la hubiera hecho otra persona se habria ofendido, pero sabia que Cailin, solo tenia curiosidad.

– Con un amante ya es suficiente -respondio. -En cuanto a tu otra pregunta, estare con Basilico mientras eso nos satisfaga a los dos. El y yo nunca nos casaremos como tu y Aspar. Yo no soy patricia.

– Ser patricia no me ha protegido del mal -replico Cailin con voz suave. -Aunque en otro tiempo me quejaba de que la fortuna no me sonreia, me equivocaba. Perdi a mi esposo y mi hijo, pero he encontrado a Aspar. ?Oh, Casia! ?El quiere tener hijos, a su edad! Casia se estremecio ligeramente. -Mejor tu, querida amiga, que yo. No soy muy maternal. Afortunadamente mi principe esta satisfecho con los esfuerzos de su esposa para producir vastagos… cuando son suyos.

Se alejaron de la playa y fueron a sentarse junto al estanque del atrio, donde tomaron vino dulce y disfrutaron de los pasteles de miel que la esposa de Zeno, Ana, habia preparado para ellas.

– La ciudad -dijo Casia- rebosa de excitacion por los juegos que Justino Gabras organiza en el Hipodromo dentro de unos dias. Ha hecho venir gladiadores para celebrar combates a muerte. ?Apenas puedo esperar!

– Arcadio me lo conto -respondio Cailin. -Me alegro de no tener que verlo. ?Me parece algo terrible!

– No lo es -dijo Casia. -Te acostumbrarias a ello. Es magnifico ver a los buenos gladiadores, pero en la actualidad escasean. La Iglesia no los aprueba, pero apuesto a que el patriarca y sus secuaces estaran alli, en su palco, con la misma sed de sangre que todos los demas. -Rio. -?Son tan hipocritas! Lamento que no acudas. Tendre que sentarme en las gradas, pero no me perderia esos juegos por nada del mundo.

«Peleara el Sajon. Dicen que nunca ha perdido un combate. Al parecer no teme a la muerte, y sus otros apetitos son igualmente insaciables, segun me han dicho.

Casia se quedo en Villa Mare tres dias. El dia antes de marcharse, llego Arcadio con una carreta en la que traia el pedestal para la joven Venus y varios fornidos ayudantes que trasladarian la estatua del estudio a su sitio en el jardin. Las dos mujeres contemplaron, fascinadas, como acarreaban la obra de arte, haciendo esfuerzos por no reir al ver al escultor ir de un lado a otro dando ordenes airadas a los trabajadores. Por fin la joven Venus estuvo colocada sobre su base de marmol rosa y blanco, de cara al mar. Arcadio exhalo un suspiro de alivio.

– Bueno -dijo, -?que os parece? Casia estaba visiblemente impresionada y asi lo expreso. Cailin se limito a besar al escultor en la mejilla, lo que le hizo sonrojar de placer.

– Es maravillosa -coincidio con ellas. -Quedaos con nosotras esta noche -invito Cailin. -Si -dijo Casia. -Puedes volver a la ciudad por la manana en mi litera, conmigo. Sera un viaje mas agradable que volver en la carreta con tus obreros, que huelen a cebolla y sudor.

Arcadio sintio un escalofrio al oir esta descripcion tan grafica y exacta.

– Me quedare -dijo, y dio ordenes a su capataz de que se llevara a los hombres y regresara a Constantinopla. Luego volvio con las mujeres y dijo: -Los gladiadores llegaron ayer. Desfilaron por la ciudad con toda pompa, como si eso fuera necesario para estimular el interes por los juegos. El pueblo ya hervia de excitacion. No puedo deciros cuantas mujeres se desmayaron al ver al campeon. Francamente, es la pieza masculina mas magnifica que jamas he visto. Seria una lastima que le mataran, pero hasta ahora nadie lo ha conseguido.

Casia y Arcadio, gente de ciudad hasta la medula, conversaron animadamente toda la velada, llenando los oidos de Cailin con toda clase de cotilleos. Aunque era divertido, Cailin se sintio aliviada cuando por fin pudo acostarse. Por la manana despidio a sus invitados. Se pregunto si tendria que involucrarse en los asuntos de la corte una vez ella y Aspar estuvieran casados. Tal vez Arcadio se equivocaba.

Por la tarde, nado en el calido y tranquilo mar y se tumbo desnuda en la playa, secandose al sol otonal. La paz que reinaba era maravillosa y Cailin disfruto de ella. Se quedo dormida y cuando desperto se sentia llena de renovadas energias y deseando que Aspar estuviera en casa de nuevo.

CAPITULO 13

Aspar regreso a Villa Mare a ultima hora de la noche siguiente y se llevo a Cailin a la cama de inmediato. Al amanecer, cuando hubieron saciado su deseo, se relajaron y el le conto el resultado de su mision.

– Llegue a Constantinopla ayer por la tarde -le dijo- e inmediatamente me presente ante Leon. Las dificultades en Adrianopolis han sido superadas. En esa ciudad vuelve a reinar la paz, aunque no se por cuanto tiempo. Tengo poca paciencia con los que discuten sobre el credo y el clan. ?Que tontos son!

– Son la mayoria -senalo Cailin, -pero estoy de acuerdo contigo, mi amor. La gente cree que la vida es un rompecabezas profundo y dificil, pero no lo es. Nos une un hilo: nuestra humanidad. Si dejaramos a un lado nuestras diferencias y tejieramos nuestro destino con ese hilo, no existirian mas enfrentamientos.

– Eres demasiado joven para ser tan sensata -bromeo el, besandola levemente. -?Te gustaria saber cual es mi recompensa por este reciente servicio a Bizancio?

Sonrio y la miro con un destello malicioso en los ojos.

El corazon de Cailin se desboco. Pero no se atrevio a formular la pregunta y se limito a asentir.

– El uno de noviembre te bautizara el propio patriarca, en la capilla privada del palacio imperial -anuncio Aspar. -Luego nos casara. Leon y Verina seran nuestros testigos formales. Tendras que adoptar un nombre bizantino, por supuesto.

Cailin ahogo un grito. Asi pues, era cierto.

– Ana Maria -logro decir. -Ana en recuerdo de tu buena esposa, la madre de tus hijos, y Maria por la madre de Jesus.

– Has elegido bien -dijo el. -Todo el mundo lo aprobara, pero yo no dejare de llamarte Cailin, mi amor. Para el mundo seras Ana Maria, la esposa de Flavio Aspar, pero yo me enamore de Cailin y seguire amandola toda la vida.

– Me cuesta creer que el emperador y el patriarca al fin hayan dado su consentimiento -dijo Cailin con lagrimas en los ojos.

– Ninguno de los dos es tonto, mi amor -senalo Aspar. -Tu presentacion a la sociedad bizantina no fue lo que se dice convencional -sonrio, -y sin embargo Leon y la Iglesia saben que tu conducta desde que te compre y libere ha sido mucho mas circunspecta que la de la mayoria de mujeres de la corte, en especial a la luz del actual escandalo que rodea a la esposa de Basilico, Eudoxia. En cuanto a mi, he dado la vida por Bizancio, y si en mis

Вы читаете En Manos del Destino
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату