– Es una locura -repitio Casia. -?Como regresareis a Britania? ?De donde sacareis el dinero? Las probabilidades de encontrar a vuestro hijo son minimas, Cailin. ?No has pensado en Aspar? Le destrozaras.

Cailin exhalo un profundo suspiro.

– ?Crees que no lo se? ?Que harias tu si te encontraras atrapada entre el amor de dos hombres? No puedo tenerles a los dos, o sea que tengo que decidirme por uno, por doloroso que sea.

Una esclava entro y les dijo:

– Flavio Aspar y el principe Basilico os esperan en el atrio, senoras.

– ?Basilico? ?Oh, por todos los dioses! -gimio Casia.

Cuando llegaron al atrio, encontraron a Justino Gabras con ellos, y tambien estaban Joviano y Wulf.

– ?Lo veis? -exclamo Justino. -?Que os habia dicho? Cuando se nace puta nada puede remediarlo. Me sorprendio verlas llegar anoche y quedarse luego para entretener a los gladiadores como solo ellas saben hacerlo.

– ?Con que facilidad mueves tu lengua viperina, Justino Gabras! -dijo Cailin con frialdad.

– ?Niegas que has pasado la noche en los brazos de este sajon, o que Casia la ha pasado con el Huno?

– ?Niegas que nos obligaste a hacerlo, despojandonos de nuestra ropa y haciendonos jugar al escondite en los jardines hasta que nos atraparon y fuimos entregadas como trofeos a los gladiadores?

– Yo no os traje aqui por la fuerza -replico Gabras. -Vinisteis por voluntad propia, pero cuando se descubre vuestra lujuriosa conducta decis que os han violado.

– ?Silencio! -bramo Flavio Aspar. Cailin contuvo el aliento pues nunca le habia visto tan enfadado. El la atraveso con la mirada. -?Viniste aqui por voluntad propia ayer?

– ?Fue culpa mia! -exclamo Casia. Se hallaba al borde de las lagrimas, lo que sorprendio a los hombres que la conocian.

El semblante de Aspar se suavizo un poco.

– Cuentame la verdad, carino -dijo volviendose hacia Cailin. -Tu nunca me has mentido.

– Ni lo hare ahora, mi senor -contesto ella con aplomo. -Ayer, en los juegos, me parecio reconocer a uno de los gladiadores. Confie mis dudas a Casia y ella penso que debiamos venir a Villa Maxima para que yo viese a ese hombre mas de cerca y determinar asi si realmente le conocia.

– Ella era reacia a venir -intervino Casia. -Estaba muy preocupada porque si alguien nos veia os perjudicaria.

– No necesito que me defiendas, Casia -advirtio Cailin a su amiga con serenidad. -Mi senor me conoce muy bien.

– Y cuando viste a este gladiador de cerca, Cailin Druso, ?era realmente el hombre que creias que era? - pregunto Aspar.

– Si, mi senor, me temo que si. El gladiador al que se conoce por el Sajon es mi esposo, Wulf Puno de Hierro -dijo Cailin, y mientras los dos hombres digerian aquella sorprendente revelacion, ella paso a explicar lo que les habia sucedido a ella y a Casia en manos de Justino Gabras.

Cuando hubo concluido su historia, Casia intervino rapidamente:

– El Huno no me ha poseido, principe. Al parecer aguanta muy mal el vino. Mi plan era emborracharle y golpearle en la cabeza, pero tras tomar tres copas del mejor vino chipriota de Joviano se echo a roncar como un oso tras un atracon.

Resultaba evidente que Basilico deseaba creer a Casia. El alivio se reflejo en su semblante cuando Wulf dijo:

– Probablemente dice la verdad, senor. Estos ultimos meses he vivido con el Huno y es cierto que no aguanta bien el vino.

– ?Y tu, Cailin Druso? -pregunto Aspar. -?Tambien emborrachaste al Sajon?

Cailin vio el dolor que asomaba a sus ojos, aunque hacia esfuerzos por ocultarlos, y juro en silencio que Gabras no obtendria esta victoria sobre Flavio Aspar.

– Wulf y yo hemos pasado la noche hablando, mi senor. Teniamos muchas cosas que contarnos, ?verdad, Wulf?

El Sajon comprendio lo que pretendia Cailin y se pregunto si Flavio Aspar se tragaria la mentira que el iba a confirmar.

– Cailin dice la verdad, mi senor. Teniamos que poner en claro muchas cosas.

– ?Mienten! -exclamo Justino Gabras. -?Es imposible que haya pasado la noche con ella y no le haya hecho el amor!

– ?Crees que soy un jovenzuelo, miserable reptil, que tiene que meter la espada en todo agujero que se le presenta? ?Llamarme mentiroso, Gabras, es buscarse la muerte!

Justino Gabras palidecio y dio un paso atras.

– Has obrado mal, Gabras -dijo el principe Basilico. -Ahora vete de aqui, y si llega a mis oidos una sola palabra de este escandalo, me ocupare personalmente de que tengas un fin de lo mas desagradable. No tienes verdaderos amigos en Bizancio, y si quieres ver nacer a tu hijo debes olvidar todo lo ocurrido aqui.

– ?No le castigaras? -pregunto Casia, aliviada de no ser el blanco de la irritacion de su amante. -?Mira todo lo que ha provocado!

Basilico se echo a reir.

– Esta casado con Flacila Estrabo y eso ya es suficiente castigo.

Cuando Justino Gabras se volvio para marcharse, Focas Maxima surgio de entre las sombras.

– Un momento, mi senor Gabras. Queda la cuestion de la factura. Creo que seria mejor zanjarla hoy. Esta manana os habeis creado poderosos enemigos y la duracion de vuestra vida ya no es segura.

Cogio del brazo a Justino y se marcho con el.

Joviano, mirando a las cinco personas que se hallaban en su atrio, se pregunto que iba a suceder a continuacion. No tuvo que esperar mucho.

Aspar cogio a Cailin de la mano.

– Cuentamelo todo -le dijo.

– He de regresar a Britania, mi senor -contesto ella yendo al grano, pero habia lagrimas en sus ojos.

– Con que facilidad me dejas, mi amor -repuso el con dolor y amargura.

– No -replico Cailin. -No me resulta facil abandonarte pues te amo, pero he reflexionado mucho lo que tengo que hacer. A los ojos de tu Iglesia ortodoxa no estoy casada y por tanto soy libre de casarme contigo, Aspar. Pero bajo las antiguas leyes matrimoniales de Britania soy la esposa de Wulf.

»En una ocasion la emperatriz me dijo que el amor en los que se hallan en el poder era una debilidad. No la crei, mi senor, pero ahora si que la creo. ?Y si el sajon no hubiera sido Wulf? ?Que habrias hecho al saber que me habian violado? ?Y si el incidente me hubiera vuelto loca? El propio Gabras tenia la intencion de poseerme, lo se. ?Como te habrias sentido al enterarte de que la mujer a la que amabas y tenias intencion de hacer tu esposa habia sido humillada de ese modo?

»Tu valor para el Imperio habria terminado, mi senor, si eso hubiera sucedido. Yo soy tu punto debil, Flavio Aspar. Tus enemigos pueden llegar hasta ti y hacerte dano a traves de mi, a traves de los hijos que te habria dado. Fui una necia al creer que podriamos llevar una vida apacible como la que llevaron mis padres en su pais. Tu eres importante para Bizancio, mi amor, y tu utilidad todavia no ha llegado a su fin. Ademas -le sonrio, -te gusta bastante ungir emperadores. Criar caballos y cultivar heno y cereales te habria aburrido.

»Debo abandonarte, mi amado senor, si quiero salvarte de tus enemigos. No hay otro modo, y en el fondo sabes que es cierto. Wulf y yo poseemos tierras en Britania que debemos reclamar, y un hijo perdido al que queremos encontrar. No puedo volver la espalda a eso, aunque me encuentro dividida entre los dos. Una vez dije que la Fortuna no era buena conmigo, pero lo ha sido demasiado, pues ?que otra mujer ha sido tan amada por dos hombres tan maravillosos? Es posible, creeme, que una mujer ame a dos hombres.

– Jamas habrias podido impedir que te amara, Cailin -dijo Aspar con tristeza, -pero si crees que debes abandonarme, no sere un obstaculo en tu camino. -Deseaba suplicarle que se quedara con el, decirle que ella no representaba ningun peligro para el; y que en caso contrario se arriesgaria si ello significaba tenerla a su lado. Pero dijo: -Llevate a Nellwyn contigo. Britania es su patria tambien, y yo no sabria que hacer con ella si la dejaras aqui. Constantemente me recordaria a ti.

– Si, me llevare a Nellwyn.

– Ordenare a Zeno que prepare tus cosas y las envie aqui con la muchacha. A menos que quieras volver a

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