Villa Mare y supervisar tu misma esa tarea, mi amor.
– No puedo llevarme nada, mi senor -dijo Cailin. -Dadas las circunstancias, no estaria bien.
– No seas tonta -le espeto la practica Casia. -?Necesitas ropa! Ire yo a Villa Mare y lo preparare todo. Es cierto que no necesitas tus vestidos mas elegantes, pero deberias llevarte una capa gruesa, algunas estolas sencillas, camisas y sandalias, pues tendras que andar mucho antes de llegar a tu Britania.
Joviano, que habia permanecido callado, hablo.
– Focas y yo tenemos un pequeno barco mercante que partira para Marsella con la marea de la tarde. No es lujoso, pero os llevara a Galia en pocas semanas. Puedo conseguiros un sitio, si lo deseais.
– Es una excelente idea -dijo Aspar. «Sera mejor que esto termine cuanto antes», penso. -No olvides recoger las joyas, Casia.
– ?No! -exclamo Cailin. -No puedo llevarmelas.
– Seria peligroso llevar objetos de valor -observo Wulf.
– Las necesitaras para empezar de nuevo en Britania, Wulf Puno de Hierro -dijo Aspar dirigiendose a el por primera vez. -El dinero no compra la felicidad, pero sirve para comprar otras muchas cosas, incluidos ganado y lealtad. Cailin y Nellwyn pueden coser las joyas en tus capas. Me ocupare de que tambien dispongas de una bolsa de monedas.
– Mi senor… -Wulf no sabia que decir.
– Te ordeno que cuides de ella, Sajon -dijo Flavio Aspar con aspereza. -?Me entiendes? ?Jamas le faltara nada!
Wulf asintio y se pregunto si, de haber elegido Cailin a Aspar, el habria sido tan amable. No estaba seguro.
Joviano se marcho para ocuparse de encontrarles sitio en el buque, el cual disponia de una pequena cabina de madera en la cubierta, que el capitan y su segundo de a bordo compartian a menos que hubiera algun pasajero que pagara. Cuando eso sucedia, el capitan y su segundo dormian en hamacas en cubierta. El barco nunca viajaba lejos de la costa durante demasiado tiempo, pues no era lo bastante grande para llevar las provisiones necesarias.
Joviano hizo subir seis barriles de agua fresca a bordo especialmente para los tres pasajeros. Tambien se ocupo de que hubiera una cabra que diera leche, una jaula de gallinas, varias cajas de pan, cuatro quesos y fruta. El buque iba a llevar rollos de tela de Constantinopla hasta Galia. Tambien habia algunos lujos escondidos entre la tela para que escaparan a los ojos del agente de aduanas, aunque este estaba bien sobornado para hacer la vista gorda.
Casia fue a despedirla al barco y le entrego el atado de cosas que le habia preparado, que incluia ropa, un peine, unas botas, las joyas y otros objetos. Nellwyn estaba atonita ante el giro de los acontecimientos, y entusiasmada por regresar a Britania.
Las posesiones de Wulf eran pocas y pronto habian sido recogidas. Los otros gladiadores aun dormian y probablemente no echarian en falta al Sajon hasta el dia siguiente, cuando no apareciera para celebrar su combate.
– El pueblo tendra una gran decepcion cuando descubra que el gran campeon invencible ha desaparecido - observo Joviano. -Intentaremos que hagan responsable de ello a Gabras. Puede que se vuelvan contra el y quiza incluso le incendien el palacio. Ah, las posibilidades son ilimitadas. Querida Casia, no creo que manana vayamos a los juegos.
– Yo solo habria ido para ver al Sajon -dijo Casia con una leve sonrisa. Luego se volvio hacia Cailin y la abrazo: -Echare de menos tu amistad y dulzura. Que los dioses te protejan, querida amiga. Cuando los vientos invernales maldigan esta ciudad, pensare en tu regreso a tu amada Britania. Todavia la imagino una tierra salvaje, ?y a ti te considero una desquiciada por ir alla! -Sorbio por la nariz.
– Y yo echare de menos tus modales irreverentes y tu franqueza -dijo Cailin. -Pero en invierno no estare de regreso en Britania. Quiza en primavera. Adios, querida Casia. Que los dioses te sean favorables.
Se volvio hacia Aspar, que permanecia en silencio, y le cogio la mano, se la llevo a los labios y la beso.
– Si lamentas un solo momento de los que hemos vivido jamas te perdonare, Flavio Aspar. Nuestro amor es real y es verdadero; pero el destino ha querido que vayamos en direcciones distintas. Jamas te olvidare, mi amado senor.
– Tu recuerdo sera imborrable -respondio el. -Jamas te olvidare, Cailin Druso. Tu me ensenaste a amar y no estoy seguro de que pueda perdonartelo. Quiza sea mejor no saber amar que dolerse por la perdida del amor. Que Dios te acompane, mi preciado amor -concluyo, y la beso tiernamente en los labios provocando las lagrimas de Cailin.
– Maldito seas, Aspar -susurro.
– Naci bajo el signo del escorpion, mi amor. Muerdo cuando estoy dolido. Ahora vete antes de que me arrepienta de ser tan noble.
El barco zarpo del puerto del Bosforo, dio la vuelta al extremo de la ciudad y paso por delante del palacio imperial. El dia era claro y el agua relucia a su paso por la Torre de Marmol que senalaba el fin de las murallas de la ciudad. La embarcacion surcaba las olas, empujada por una fresca brisa.
Wulf paso un brazo por los hombros de Cailin y la atrajo hacia si.
– Espero que ninguno de los dos lo lamente.
– No lo creo -dijo ella, y cuando la nave paso por delante de Villa Mare, lanzo un silencioso adios a Flavio Aspar.
Su amado senor sobreviviria, penso, y volvio su rostro a la proa del barco. El viento le arrojaba los rizos a la cara. Por primera vez en mucho tiempo sabia quien era. Era Cailin Druso, una britana, descendiente de un tribuno romano y una multitud de antepasados celtas, y se dirigia a casa. ?A Britania!
CAPITULO 15
Tardaron cuarenta dias en llegar de Bizancio a la ciudad de Marsella, en Galia. El barco salio por el Helesponto y cruzo el mar de Tracia pasando por delante del monte Athos y entro en el mar Egeo, avanzando por la costa griega mas alla de Delos y las Cicladas. Cuando llegaron a Mitanni, el capitan se acerco a Cailin y Wulf y les dijo:
– El amo Joviano me ha instruido que siga vuestras instrucciones. Puedo navegar al norte a lo largo de la costa griega y luego cruzar hasta Italia en el estrecho que las separa, o navegar en linea recta por el mar Jonico hasta Sicilia y ahorrarnos la mitad de tiempo. El tiempo es bueno y seguira asi, pero estariamos varios dias sin avistar tierra. A veces se desatan tormentas de improviso; pero aun asi yo os llevaria a salvo a Marsella. -Sonrio y explico: -Obtengo un porcentaje de los beneficios de la carga.
– Navega en linea recta hacia Sicilia -indico Wulf. -Queremos llegar a Britania antes de la primavera.
Durante casi siete dias no vieron tierra, pero por fin la punta de la bota de Italia y Sicilia, con sus accidentadas montanas, aparecio en el horizonte a izquierda y derecha. El barco cruzo el estrecho de Messina en aguas del mar Tirreno. Se detuvieron varias veces para repostar agua, pero el capitan preferia anclar en trechos desiertos de la costa para no tener que pagar tasas portuarias.
– Los aduaneros son verdaderos ladrones. Siempre afirman que han encontrado contrabando en el barco, en especial si estas de paso. Entonces te confiscan la carga. ?Menudos bribones! -exclamo indignado.
Recorrieron la costa de Italia por Temesa, Napoles, Ostia, Pisa y Genova. Al fin se acercaban a su destino y Cailin sintio un gran alivio. Queria darse un bano y suponia que en Marsella habria banos publicos.
El primer dia a bordo habia repasado la ropa que Casia habia preparado para ella, y para su sorpresa encontro dos bolsitas de monedas. Una contenia veinte solidi de oro y la otra estaba llena de folies de cobre. Se las enseno a Wulf y el asintio en silencio.
– Hay una tabla suelta bajo mi jergon -le dijo ella en voz baja. -Lo escondere debajo, pero siempre tendra que haber alguien en la cabina para que no nos lo roben. Esto y mis joyas es todo lo que tenemos para proseguir el camino cuando lleguemos, y cuando estemos en Britania necesitaremos lo que quede para volver a empezar.
