como el. Mataron a todo el que se puso en su camino, saqueando e incendiando todo lo que encontraban a su paso. Supongo que asi es como se incendio vuestra casa. Llego a la villa de Antonia. Traia dos esposas consigo, pero tambien hizo esposa suya a Antonia, aunque solo los dioses saben por que. Antonia vive con las otras mujeres, su padre y los muchos hijos que siempre parecen rodearla.
»Este sajon esta consolidando su dominio en las tierras circundantes, exigiendo lealtad y fuertes tributos. Todavia no ha encontrado nuestra aldea en este valle, pero suponemos que pronto lo hara. Nos veremos obligados a aceptarle como jefe supremo si queremos sobrevivir. No hay alternativa.
– Si que la hay -dijo Wulf. -Podeis aceptarme a mi como jefe supremo, Epilo. Nuala dice que la plaga ataco a los muy ancianos y los muy jovenes. Eso significa que la mayoria de hombres a los que entrene hace anos aun estan vivos. Si se ponen a mis ordenes, podremos vencer la amenaza de Ragnar Lanza Potente. Podreis vivir en paz bajo mi proteccion. Somos parientes, Epilo, y no abusare de aquellos a quienes jure defender.
»Los tiempos en que ahora vivimos son diferentes de los que conocimos en otra epoca. Vuestra aldea y las otras aldeas proximas necesitan un hombre fuerte que las proteja. Podeis elegir entre yo o Ragnar Lanza Potente.
– Te elegiriamos a ti, por supuesto -dijo Epilo. -Sabemos que eres un hombre justo y honrado que no nos tratara mal a nosotros ni a nuestras familias. ?Como podemos ayudarte?
– Primero he de hablar con los hombres. Deben familiarizarse pronto con las habilidades de la lucha. Quiza incluso haya algunos hombres nuevos en la aldea que quieran unirse a nosotros.
– Yo lo hare -se ofrecio Rio de Vino. -Soy herrero y puedo hacer y reparar armas para vosotros. Hare lo que sea para poner la aldea a salvo de Ragnar Lanza Potente.
– ?Bien! -exclamo Wulf, sonriendo al joven. -Ve a hablar con los otros sajones que viven en esta aldea. Diles que no se trata de sajones contra celtas, sino de lo que esta bien contra lo que esta mal.
Rio de Vino asintio.
– Aqui no existen fricciones entre sajones y celtas -dijo, y todos estuvieron de acuerdo. -Simplemente somos gente que tratamos de vivir juntos y en paz.
– Necesitare reparar el tejado de mi casa y no puedo hacerlo solo -dijo Wulf, -y he de construir un muro de proteccion alrededor.
– Nosotros te ayudaremos -ofrecio Epilo. -Enviare a buscar ayuda en las otras aldeas de la zona. Es poco probable que Ragnar Lanza Potente sepa que estamos reparando la casa. Raras veces va alli, pues es muy supersticioso y cree que la casa esta habitada por los fantasmas de la familia de Cailin. Supongo que Antonia le conto la historia de las tierras y el saco sus propias conclusiones.
– Si Antonia le conto esa historia, lo hizo adrede y con un fin-intervino Cailin. -Me pregunto cual es.
Pernoctaron en la aldea de Epilo. Cuando se hizo de dia, les sorprendio ver al menos un centenar de hombres jovenes, a algunos de los cuales reconocieron, recien llegados. Wulf nombro a Corio y Rio de Vino sus segundos en el mando. Los que ya habian recibido entrenamiento en las artes de la guerra entrenaron a los jovenes. Otro grupo de veinte hombres fue a caballo con Wulf, Cailin y Nellwyn a su casa. Llevaron suficiente paja para el tejado y pusieron manos a la obra casi de inmediato. Epilo habia enviado un cargamento de provisiones. Cailin y Nellwyn preparaban comidas sencillas que satisfacian a los trabajadores antes de quedarse dormidos cada noche en el suelo de la casa. Cuando no estaban ocupadas ante el fuego, Cailin y su esclava limpiaban el polvo y los escombros de la casa, junto con una joven zorra que habia decidido instalar alli su madriguera, y numerosos ratones de campo. El mobiliario que podia repararse era separado.
Cada manana se ponian a trabajar a la salida del sol, hasta que varios dias despues la casa volvio a tener techumbre. Rio de Vino llego con Nuala y se ocupo de reparar los muebles.
Un dia, Cailin se sento en un banco fuera de la casa con su prima.
– A tu padre le gusta tu nuevo esposo; parece un buen hombre -observo.
– No es Bodvoc -admitio Nuala, -pero nunca habra otro como el. Rio de Vino me ama ciegamente y es muy bueno. Si bien la vida ya no resulta excitante para mi, al menos no soy desdichada. ?Recuerdas la vieja pitonisa que en la feria de Beltane, hace anos, me dijo que tendria dos maridos y muchos hijos? Bueno, tenia razon. Bodvoc y yo engendramos dos ninos antes de que el muriera. -Se llevo la mano al vientre en gesto protector. -Rio de Vino y yo nos casamos el pasado diciembre, en el solsticio. Y ya espero nuestro primer hijo.
– Eres afortunada -dijo Cailin. -Yo ignoro que le ocurrio al hijo que tuve con Wulf antes de que me raptaran. Ni siquiera se si fue nino o nina.
– Tendras otros -la animo Nuala.
– Sera dificil si Wulf y yo no podemos tener un poco de intimidad -repuso Cailin con una sonrisa ironica. - Nuestro reencuentro fue rapido y enseguida abandonamos Bizancio. Navegamos durante cuarenta dias en un pequeno barco mercante, sin ninguna posibilidad de estar a solas. Luego viajamos por toda Galia con un grupo de mercaderes y Nellwyn a nuestro lado constantemente. Una vez en Britania, viajamos siempre juntos hasta llegar a casa. Hemos estado tan ocupados reparando los danos causados por ese maldito Ragnar… Simplemente no tenemos tiempo, Nuala. Se que lo tendremos, pero ?cuando? En cuanto al nino perdido, si esta vivo queremos recuperarlo. Es sangre de nuestra sangre y tiene una herencia de la que sentirse orgulloso.
– Comprendo como te sientes -observo Nuala. -Si el pequeno Comio y Morna me fueran arrebatados, haria lo imposible por recuperarlos.
– Mira, en la ladera de esta colina hay un jinete -dijo Cailin de pronto a su prima. -?Sabes quien es?
Nuala aguzo la vista y contesto:
– No lo se, pero podria ser uno de los hombres de Ragnar. Si, creo que podria serlo, pues se ha dado la vuelta y se va. Sera mejor que se lo digamos a tu esposo.
Wulf y los otros hombres estaban colocando puertas de roble nuevas en la casa cuando Cailin y Nuala le hablaron del jinete que habian visto en la colina.
– Todavia no hemos tenido tiempo de construir la valla, pero al menos podemos cerrar la puerta -dijo Wulf. Se volvio hacia Rio de Vino. -?Que opinas? ?Regresara con un grupo armado?
– Probablemente era un cazador que pasaba por alli por casualidad -respondio Rio de Vino. -En todo caso creo que somos suficientes para hacerles frente, mi senor. Advertire a los hombres que esten en guardia hasta que veamos que ocurre. Nuala, entra en casa. No me agradara que estes fuera si se produce un ataque.
– Te ha llamado «mi senor» -observo Cailin en voz baja a su esposo, despues de que Nuala obedeciera a Rio de Vino.
– Varios hombres empiezan a hacerlo -dijo Wulf. -Es normal. Soy su jefe, ovejita. Tengo intencion de ser el jefe supremo de estas tierras y de todas al norte y el este del territorio que en otro tiempo fue dobunio, si puedo retenerlas. Tengo derecho a ello. El primer problema que he de solucionar es Ragnar Lanza Potente. Si quiere puede quedarse con el territorio del sur y el oeste pero estas tierras son nuestras y peleare por ellas.
– Yo estare a tu lado, mi senor esposo -dijo Cailin.
El la rodeo con un brazo.
– Sobreviviremos a esto, y dejaremos un valioso legado a nuestros hijos. Nadie volvera a quitarnos nuestras tierras.
– Y conseguiremos que Antonia Porcio nos cuente que le ocurrio a nuestro hijo. No pari un hijo tan grande como para quedar desgarrada. Hay algo que no consigo recordar referente a estos ultimos momentos, Wulf. Recuerdo claramente haber oido el llanto de un nino sano, pero hay algo mas… ?Se que nuestro hijo esta vivo!
– Si lo esta, le encontraremos -prometio Wulf.
En lo alto de la colina aparecio una docena de hombres a caballo que iniciaron el descenso. Al frente iba un corpulento nombre con casco y una larga lanza.
– Estare a tu lado -dijo Cailin, previendo la objecion de su marido. -Jamas he temido a ningun hombre, y menos de nuestras propias tierras.
El guardo silencio, pero se sintio orgulloso de tenerla por esposa. Era una mujer fuerte que habia sobrevivido a la esclavitud y sin duda concebirian hijos fuertes y sanos.
Los jinetes descendian la colina sin descanso. Ragnar Lanza Potente observo a la silenciosa pareja mientras se aproximaba. El hombre era un guerrero, estaba seguro, no era un granjero sajon al que pudiese intimidar facilmente. La mujer era hermosa, pero tampoco era una mujer sajona. Una britana, probablemente, y una mujer orgullosa a la que costaria someter. Ella permanecio al lado del hombre sin demostrar ningun temor, casi en actitud desafiante. Tenia un cuerpo del que le gustaria disfrutar, penso, y la expresion de su cara indicaba que era
