una mujer que conocia y disfrutaba con la pasion.

Cuando los jinetes se detuvieron ante Wulf y Cailin, su jefe dijo con voz dura y profunda:

– Estas invadiendo una propiedad que no te pertenece.

– ?Tu eres el salvaje que intento quemar mi casa? -pregunto Wulf con frialdad. -Si lo eres, me debes una compensacion y la quiero ahora.

No era la respuesta que Ragnar esperaba. Miro furioso a su antagonista y espeto con fiereza:

– ?Quien eres?

– Soy Wulf Puno de Hierro y esta es mi mujer, Cailin Druso. ?Quien eres tu y que haces en mis tierras?

– Soy Ragnar Lanza Potente y estas tierras son mias -replico. -Las protejo para una de mis esposas, Antonia Porcio.

– Estas tierras no pertenecen a Antonia Porcio -respondio Wulf- y nunca le han pertenecido. Son propiedad de la familia Druso Corinio, que las recibio en herencia. Mi esposa Cailin es el unico miembro superviviente de esa familia. Estas tierras son suyas. Yo las protejo por ella. Hemos estado en Bizancio y al regresar encontramos mi casa medio destruida, mis pertenencias robadas o destrozadas y mis esclavos desaparecidos. Supongo que todo esto ha sido obra tuya, ?o me equivoco? -concluyo Wulf, mirando con dureza al hombre.

– ?Esperas que te crea? -replico Ragnar. -No soy tonto. ?Por que iba a creerte?

– ?Todavia vive el viejo Antonio Porcio? -pregunto Wulf.

– Si, vive en mi casa -respondio Ragnar.

– ?Y todavia esta en sus cabales?

– Si. ?Por que lo preguntas?

– Porque el puede dar fe de la verdad de mis palabras. Ire contigo ahora. Comprobaras que digo la verdad.

– Esta bien. Quiero que aclaremos este asunto cuanto antes -respondio con aspereza.

Ragnar examino los trabajos de restauracion de la casa. Lo que vio le causo una gran impresion. Sabia que aquel Wulf Puno de Hierro no habria invertido su tiempo y esfuerzo para nada. No parecia la clase de hombre que corria riesgos innecesarios, y el hecho de que conociera a Antonio Porcio por su nombre hacia intuir a Ragnar que decia la verdad. ?Por que Antonia le habia mentido?

Wulf y Cailin reaparecieron a caballo, rodeados por una docena de hombres armados.

– Estos hombres nos escoltaran -dijo Wulf con el semblante serio. -No se que puedo encontrar.

Ragnar hizo un gesto de afirmacion.

– No me ofendes, pero tienes mi palabra de que no recibiras ningun dano de mi parte en el dia de hoy. Soy un hombre honorable. ?Vamonos!

Hizo dar media vuelta a su caballo y se alejo con el pequeno grupo de secuaces detras. Mientras cabalgaban, Ragnar se pregunto en que otras cosas le habia mentido Antonia. El ano anterior habia cruzado como un tornado aquellas tierras. Como la habia encontrado desprotegida, habia reclamado a la mujer y sus propiedades para el. Tenia otras dos esposas. Harimann y Perahta, sajonas ambas. Eran esposas abnegadas. Cada una le habia dado un nino y una nina. Antonia tambien tenia dos hijos, un nino y una nina. No queria convertirse en su esposa, pero el la habia violado delante de su padre y criados en el atrio de su casa, con lo que le fue imposible seguir negandose.

Antonia era una mujer extrana, y se daba aires, pero aparte de sus tierras no tenia ningun valor salvo una cosa: nunca habia conocido el una companera de cama mas avida y apasionada. Mientras Harimann y Perahta eran complacientes, Antonia era vehemente y poseia los instintos de una habil prostituta. La toleraba solo por eso. Ahora, sin embargo, empezo a preguntarse si habia hecho un mal negocio. ?Sus habilidades en la cama merecian los quebraderos de cabeza que estaba a punto de causarle?

En el lugar donde antes se habia erguido la villa de Antonia con toda su gloria ahora solo habia ruinas. Cerca, habian construido una nueva casa, rodeada por una valla de piedra. Entraron por unas puertas hechas con las viejas puertas de bronce de la villa.

– Tus hombres son bienvenidos en mi casa -dijo Ragnar.

– Me has asegurado que estaremos a salvo -repuso Wulf. -Les dejare fuera salvo a tres como muestra de mi buena fe. Corio y Rio de Vino, venid conmigo.

– ?Si, mi senor! -respondieron los dos hombres al unisono.

Eso impresiono a Ragnar. Los hombres de Wulf evidentemente eran muy leales, y no solo habia sajones sino tambien celtas.

Entraron en un gran vestibulo. Habia varios hoyos para el fuego pero la ventilacion era escasa y el humo llenaba la estancia. Dos mujeres corpulentas y bonitas, con largas trenzas rubias y ninos pequenos a sus pies, estaban sentadas tejiendo y charlando.

– ?Antonia! ?Ven aqui! -llamo Ragnar con fuerte voz.

– Enseguida, mi senor -contesto ella, y se acerco con una falsa sonrisa de bienvenida. Le odiaba y odiaba todo lo que el representaba.

– ?Conoces a esta gente, Antonia? -pregunto el sin prolegomenos.

Antonia miro a Cailin y luego a Wulf. Se llevo la mano al pecho y palidecio. El corazon empezo a palpitarle desbocadamente. Le costaba respirar y jadeaba como un pez fuera del agua. Jamas habia sentido tanto miedo como en ese momento, pues ante ella se encontraba su peor pesadilla. ?Como habian sobrevivido? No importaba. Habian sobrevivido a su venganza y ahora, evidentemente, venian a cobrar la suya. Retrocedio un paso soltando un agudo chillido.

– ?Bruja malvada! -exclamo Cailin, sorprendiendo a los hombres al dar un salto hacia Antonia. -No esperabas volver a verme en esta vida, ?verdad? Pero aqui estoy, Antonia, ?sana y salva! ?Ahora dime donde esta mi hijo! ?Quiero a mi hijo! ?Se que lo tienes tu!

– No se de que estas hablando… -gimio Antonia.

– Mientes -dijo Wulf con los ojos centelleantes de ira. -Mientes como mentiste cuando me dijiste que Cailin habia muerto en el parto de un hijo que la habia desgarrado y que tambien habia muerto. Y mentiste cuando dijiste que habias incinerado sus restos. Encontre a mi esposa en Bizancio por azar cuando se disponia a casarse con otro hombre. ?Maldita seas, Antonia! ?Deseo matarte ahora mismo! ?Sabes cuanta desdicha nos has causado? Y una vez mas intentaste robarnos nuestras tierras, pero no lo conseguiras, como tampoco lo conseguiste en el pasado.

– ?Te hizo dano, Wulf? -pregunto de pronto Antonia echando fuego por los ojos. -?Saber que Cailin habia muerto te causo un dolor insoportable? Me alegro de que asi fuera. ?Me alegro mucho! Ahora conoces el dolor que me causaste a mi cuando mataste a mi amado Quinto. Queria que sufrieras. Y queria que Cailin tambien sufriera. Si no hubiera regresado de su tumba aquella primera vez, tu no habrias matado a mi esposo y yo no habria perdido a mi segundo hijo. Toda mi desdicha os la debo a vosotros dos, y ahora estais aqui de nuevo para perjudicarme. ?Malditos seais! ?Os odio a los dos!

– ?Devuelveme a mi hijo, zorra! -espeto Cailin furiosa.

– ?Que hijo? -pregunto Antonia con cinismo. -No tienes ningun hijo, Cailin. El nino murio al nacer.

– No te creo. Yo oi llorar a mi hijo antes de que tus hierbas me dejaran inconsciente. ?Devuelvemelo!

– Haz lo que pide, Antonia. Dale la nina.

Antonio Porcio habia entrado en el recinto y se acerco a ella. Parecia haber envejecido mucho, su paso era lento y tenia el pelo blanco como la nieve, pero fueron sus ojos tristes lo que conmovio a Cailin. El anciano cogio la mano de Cailin.

– Me dijo que habias muerto y que Wulf no queria al bebe -dijo. -Afirmo que lo criaria por bondad, pero ahora veo que no hay bondad en el corazon de mi hija. Es negro a causa de la amargura y el odio. La nina tiene el color de la piel de tu esposo, pero las facciones son tuyas. Cada dia se parece mas a ti, y ultimamente Antonia ha empezado a odiarla por ello.

– ?Una nina? -susurro Cailin, y de pronto exclamo, dirigiendose a su esposo: -?Esto es lo que dijo ella, Wulf! Ahora lo recuerdo. Lo ultimo que oi antes de quedar inconsciente el dia en que nacio tu hija fue a Antonia decir: «Siempre he querido tener una hija.» ?Tenemos una hija, Wulf! Damela, vibora. ?Entregame a mi hija!

Harimann, la primera esposa de Ragnar, se acerco con una nina pequena de la mano.

– Esta es vuestra hija, senora. Se llama Aurora. Es una nina buena, aunque Antonia le pega.

Cailin se arrodillo y cogio a la ninita en sus brazos. Faltaban varios meses para su tercer cumpleanos, pero era alta. Llevaba la tunica hecha jirones y el pelo rubio sucio y enredado. Tenia una expresion asustada en los

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