ojos, y en la mejilla exhibia un moreton. Cailin miro a Antonia y dijo:
– Pagaras caro por esto. -Luego abrazo a la temblorosa nina y por fin la dejo en el suelo para poder mirarse a los ojos. -Soy tu madre, Aurora. He venido a llevarte lejos de aqui. No tengas miedo.
La nina se limito a mirar fijamente a Cailin con grandes ojos.
– ?Por que no habla? -pregunto Cailin.
– A veces lo hace -respondio Harimann, -pero siempre tiene miedo, pobrecilla. Nosotras hemos tratado de suavizar la demoniaca rabia de Antonia hacia Aurora, pero eso solo la enfurecia mas. Esta muy debil. Antonia le escatimaba el alimento. Nosotras procurabamos darle de comer a escondidas. Sin embargo, el hijo de Antonia nos delataba. Entonces ella pegaba a la nina. Ultimamente no queria aceptar la comida que le dabamos por miedo a ser castigada. El chiquillo tambien abusa de ella.
– Veo que Quinto se parece mucho a su padre -observo Cailin con desden. -Tienes motivos para estar orgullosa, Antonia. -Se volvio hacia Antonio Porcio. -?No pudisteis hacer nada para impedir esta ignominia, senor?
– Lo intente -respondio el anciano, -pero soy viejo, Cailin Druso, y mi estancia en esta casa depende de la buena voluntad de mi hija.
– Decidle a Ragnar Lanza Potente que las tierras son mias -le indico.
– Lo hare, Cailin -respondio el y se volvio hacia su yerno sajon. -Las tierras que reclama son de su familia y le pertenecen. Antonia no tiene ningun derecho a quedarselas. Ella me decia que las conservaba para Aurora, pero ahora se que no es cierto.
Ragnar asintio con la cabeza.
– Entonces, asunto zanjado -dijo.
– Asunto zanjado -repitio Wulf. Se inclino y cogio a la nina en brazos. -Soy tu padre, Aurora. ?Quieres decirme «padre», pequena?
La nina asintio; sus ojos eran enormes y azules.
El sonrio.
– Me gustaria oirlo, hija mia. -Ladeo la cabeza, como si escuchara con atencion.
– Padre -susurro la nina timidamente. Wulf le dio un beso en la mejilla. -Si, cielo, soy tu padre, y jamas permitire que nadie vuelva a hacerte dano. -Se dirigio a Cailin y a sus dos acompanantes y dijo: -Vamonos a casa.
– ?No os quedareis a pasar la noche? Tengo una hidromiel muy buena -ofrecio Ragnar con jovialidad. -Y en el fuego se esta asando un verraco.
– Gracias, pero no -respondio Wulf. -La ultima vez que abandone mi casa vinieron unos salvajes y la incendiaron. No quiero correr mas riesgos.
– Todavia queda la cuestion de nuestros esclavos -planteo Cailin.
– Tienes razon -dijo su esposo.
– Yo puedo separar los siervos de Druso Corinio de los de Antonia -se ofrecio el anciano Porcio.
– Entonces hacedlo -tercio su yerno- y ocupaos de que sean devueltos cuanto antes. No quiero que existan disputas entre Wulf Puno de Hierro y yo. Al fin y al cabo vamos a ser vecinos.
Cuando Wulf y Cailin hubieron partido, Antonia espeto furiosa a su esposo:
– Has sido un necio no matandoles, Ragnar. Wulf no es ningun cobarde y no dejara que le robes ni un metro de tierra. ?Tendras suerte si no se queda con las nuestras!
El le solto una fuerte bofetada que la hizo tambalear.
– Jamas vuelvas a mentirme, Antonia -le dijo. -La proxima vez te matare. En cuanto a Wulf Puno de Hierro, con el tiempo conseguire sus tierras y tambien a su esposa. Su belleza me hace arder la sangre.
Antonia se llevo la mano a la dolorida mandibula.
– Te odio -gimio. -?Algun dia te matare, Ragnar!
El solto una carcajada.
– No tienes valor para hacerlo, Antonia. Y si lo tuvieras, ?que seria de ti despues? ?Quien te protegera a ti y a estas tierras? Al proximo hombre podria no importarle que vivas o que mueras. No eres ninguna belleza. Tu rostro refleja tu amargura y cada dia eres menos atractiva.
– Lamentaras tus crueles palabras -le advirtio ella.
– Ten cuidado -respondio el- de que no os eche a la calle a ti, a tu lloroso retono y a tu viejo padre. No te necesito, Antonia. Te conservo porque me diviertes en la cama, pero al final incluso ese encanto tuyo puede desaparecer.
Ella le miro furiosa y salio de la casa. Cruzo el patio, se dirigio hacia las puertas y se detuvo. Vio a Wulf y a su grupo a lo lejos y les maldijo en voz baja. Lo pagarian. Todos lo pagarian.
– Alguien nos esta observando -dijo Cailin mientras cabalgaban.
Wulf se volvio un momento y dijo:
– Es Antonia.
– Nos odia -repuso Cailin. Beso la cabecita de Aurora, que iba sentada delante de ella sobre la yegua negra.
– No temo el veneno de Antonia -senalo el, -sino a Ragnar. No creo que se quede satisfecho hasta que nos haya vuelto a arrebatar las tierras. Es un hombre fiero, pero yo contendre su codicia.
– Esperara a que plantemos los campos y recolectemos el grano antes de atacarnos -intervino Rio de Vino. - Pero eso nos dara tiempo para reforzar nuestras defensas.
– ?Por que habria de esperar tanto? -pregunto Cailin.
– Porque si ataca despues de la cosecha podra destruir el grano y el heno, condenandonos asi a nosotros y los animales a morir de hambre el proximo invierno.
– ?Tan perverso es? -quiso saber Cailin.
– Todavia no lo sabemos, ovejita -dijo Wulf, -pero lo sabremos. Tambien cabe la posibilidad de que Ragnar se alie con otro guerrero.
– No lo creo -opino Rio de Vino. -Creo que para el sera una cuestion de orgullo derrotarte sin ayuda.
– Tal vez. -Wulf sonrio con malicia. -Tenemos una ventaja que nuestro amigo Ragnar desconoce: nuestras aldeas en la colina. En los proximos dias decidiremos si vamos a defenderlas, y luego pondremos en practica nuestros planes para repeler el ataque de Ragnar.
– Tendras que matarle, y tambien a Antonia -dijo Cailin con crudeza.
– ?Lo sabes con seguridad? ?Tu voz interior te lo dice?
Ella asintio.
– Asi es, mi senor.
– Entonces, asi se hara -convino el con tono sombrio, -pero esperaremos a que Ragnar de el primer paso. ?De acuerdo?
– ?Si, mi senor! -respondieron con entusiasmo sus hombres.
CAPITULO 16
Las aldeas nunca habian poseido nombre. En los tiempos pasados se conocian simplemente por el nombre de quien mandaba, lo que con frecuencia provocaba confusiones. Ahora Wulf decidio que cada aldea necesitaba un nombre que no cambiara con cada nuevo jefe. Los britanos ya no eran un pueblo nomada.
La antigua fortificacion de Berikos en la colina fue re-colonizada y llamada Branddun, colina de la almenara, pues como se hallaba en un punto elevado seria el lugar donde construir almenaras para encender fuego. La aldea de Epilo se convirtio en Braleah, que significaba pradera de la falda de la ladera, y en realidad tenia una muy bonita, como descubrieron la manana de su regreso. Las otras dos aldeas fueron denominadas Denetum, porque ahora pertenecia a los propietarios del valle, y Orrford, porque estaba situada junto a un arroyo cuyas aguas poco profundas resultaba un perfecto lugar de cruce para el ganado. La casa se llamaba Caddawic, que significaba propiedad del guerrero.
Wulf y los hombres de las aldeas establecieron un acuerdo. A cambio de reconocerle como jefe supremo, el les dirigiria y protegeria. Todas las tierras en el pasado reclamadas por los celtas dobunios ahora fueron cedidas a
