golpecitos al suelo en gesto de impaciencia.
– Quitate la ropa -dijo ella, y luego ordeno a los criados que colocaran un biombo alrededor de la banera. A medida que el se quitaba las prendas ella las iba colocando en un monton. Cuando estuvo completamente desnudo, Cailin se las paso por encima del biombo a la mujer encargada de la colada de la casa.
A una orden de Cailin, Wulf se metio docilmente en la banera. Pero se sorprendio al ver que ella tambien se quitaba la ropa y se metia.
– Veo que estas dispuesta a hacer que mi bano resulte una experiencia agradable -dijo el con picardia.
– Estoy dispuesta a hacer que tu bano sea muy completo -replico ella con seriedad. -No sera facil. Lo mejor es un bano romano, pero mejor esto que nada. -Cogio su rascador y empezo a limpiar la suciedad del cuello, los hombros y el pecho sudorosos de Wulf. El agua de la banera apenas ocultaba sus pechos, pero el cuerpo de Wulf quedaba expuesto de cintura para arriba.
El alargo el brazo, cogio con sus grandes manos los redondeados senos de Cailin y empezo a juguetear con ellos mientras ella realizaba su tarea.
– Tenemos que banarnos cada dia -murmuro el, inclinandose para besarle el lobulo de la oreja.
Ella solto una risita.
– Comportate, Wulf Puno de Hierro. ?Como puedo banarte bien si me distraes?
– ?De veras te distraigo, ovejita? -repuso el, acariciandole la oreja con la lengua. Metio una mano bajo el agua y le dio un leve pellizco en la nalga derecha.
Ella le miro con un destello en los ojos violaceos.
– Me estas distrayendo mucho, mi senor -dijo, -y no debes hacerlo si quieres que termine de banarte. Recuerda que si no termino nunca llegaremos a la buhardilla, donde nos espera nuestro espacio para dormir recien preparado, asi como comida y vino en abundancia. Cuando estemos en la intimidad de esa camara, y hayamos retirado la escalera para subir, nadie podra llegar hasta nosotros. -Se apreto contra el con aire sugerente. -?No deseas estar a solas conmigo Wulf, esposo mio? -Le paso la lengua por los labios y le dio un beso rapido.
Los ojos azules de Wulf la miraron con pasion.
– Termina tu tarea, ovejita -dijo. -Hace tiempo que Aurora necesita un hermano, y si no terminas pronto empezaremos el trabajo aqui mismo, en esta tina.
Cailin sonrio seductoramente y sin mas empezo a frotarle la piel con jabon. Le bano y luego le mando salir de la banera y secarse mientras ella se lavaba. Wulf tenia preparada una tunica limpia que apenas le cubria los muslos. Cailin salio de la tina, se seco bajo la mirada ardiente de su esposo y se puso una larga camisa.
– Hemos de tener un lugar especial donde banarnos -dijo ella. -Es muy engorroso que los criados esten trasladando constantemente esta tina tan grande. ?Te gusta, mi senor? La encargue yo misma.
– Si, me gusta. Es agradable lavarse con agua caliente. Hay ciertas cosas de nuestra antigua civilizacion que me gustan. Haremos construir una casa para banos al lado de la casa principal, donde la tina puede estar fija, y habra un fuego para calentar el agua. -Le cogio las manos. -Vamos, me gustaria ver la buhardilla.
La casa parecia extranamente desierta cuando se dirigieron a la escalera. Wulf subio detras de Cailin y, una vez estuvo en la buhardilla, se inclino y retiro la escalera. Luego cerro la trampilla y dejo la escalera encima de ella. Cuando se dio la vuelta, inspecciono la estancia con la vista. Las ultimas luces del atardecer penetraban por las dos estrechas ventanas y vio las estrellas que empezaban a despuntar en el firmamento.
– ?Tienes hambre? -le pregunto Cailin. Habia comida en la mesa. -Has trabajado duro.
– Mas tarde -respondio el. -Se conservara. -Se quito la tunica y le indico con un gesto que hiciera lo mismo.
Cailin se desnudo y observo con voz suave:
– Tienes hambre de otra cosa.
– He esperado mucho -dijo el, -pero al verte asi ahora, ovejita, me doy cuenta de que no puedo esperar ni un instante. Me temo que no estoy para delicadezas.
Cailin vio que casi temblaba y que su organo masculino estaba erecto y ansioso. Le acaricio con suavidad y el se estremecio.
– Te ensenare un placer que aprendi en Bizancio -le dijo ella. -En cierto modo, es similar a algo que hicimos cuando esperaba a Aurora.
Le sorprendio descubrir que ella le deseaba tanto como el a ella, a pesar de no haber realizado ningun juego preparatorio. Cogio la mano de su esposo y le condujo al espacio para dormir, pero en lugar de entrar en el, Cailin se arrodillo sobre el lecho y le dijo:
– Encuentra mi conducto de mujer, mi amor. Penetrame de este modo y experimentaras un gran placer.
Ella le noto buscar concienzudamente y sintio la punta de su miembro, humeda y palpitante. Las grandes manos de Wulf le agarraron la cadera con firmeza y la penetro, gimiendo con placer al darse cuenta de que habia penetrado en ella mas que nunca. Por un momento se limito a disfrutar de la sensacion de calor y dureza. Luego, incapaz de evitarlo, empezo a contraer y soltar las nalgas, embistiendo con creciente impetu a Cailin, notando que su conducto femenino se expandia para ajustarse a su miembro sudoroso y palpitante. Hundio los dedos en la suave piel de Cailin y apreto con fuerza para obtener mas de ella.
Arrodillada, Cailin arqueo el cuerpo, elevando las caderas de modo que el pudiera penetrarla aun mas. Cuando lo hizo ahogo un grito, pues habia olvidado lo bien dotado que estaba Wulf, pero al punto las ritmicas embestidas del ardiente miembro empezaron a excitarla con frenesi. Gimio cuando el le lleno el conducto, asombrada del torrido calor que Wulf emitia. El fuego que este le provocaba le hizo exhalar un leve grito. La simultanea culminacion de su pasion exploto casi con tanta rapidez como habia comenzado. El se desplomo sobre ella, gimiendo de alivio.
Cailin casi se asfixiaba en el lecho de plumas bajo el peso de Wulf, pero logro apartarse. Se puso de espaldas y se quedo inmovil para que el corazon calmase sus freneticos latidos. Por fin dijo con suavidad:
– Casi habia olvidado la maravilla de amante que eres. Has restaurado mi memoria admirablemente.
El levanto la cabeza y dijo:
– Seguro que no volveras a olvidarlo, ovejita.
Ella se inclino y le dio un leve tiron a un mechon de pelo.
– No lo olvidare -prometio con fingida seriedad, -pero a cambio tienes que prometerme que nunca dejaras que vuelvan a raptarme.
Se aparto a un lado y le indico a Wulf que se tendiera junto a ella, acogiendole en sus brazos con la cabeza sobre su pecho.
– Jamas te dejare marchar, Cailin -musito el. -?Jamas!
Volvieron a hacer el amor, esta vez de un modo mas suave. Ella le cogio el rostro en las manos y le beso apasionadamente cuando llegaron a la cuspide del placer. Luego, agotados, se quedaron dormidos.
Despertaron en plena noche sintiendose famelicos. Cailin habia subido cordero asado, pan, queso, manzanas y vino. Compartieron el festin y volvieron al espacio para dormir, donde se besaron, se acariciaron y se amaron un poco mas.
La felicidad que habian recuperado al reencontrarse pronto se transmitio a todos los habitantes de la casa.
Aurora, que antes era tan reservada y parecia siempre asustada, ahora era una nina feliz que reia y era adorada por sus padres. Sus desagradables recuerdos se estaban borrando de su mente, gracias a su tierna edad, y su tercer cumpleanos fue celebrado con un gran festejo y mucha animacion. Aurora no era esperada hasta finales de agosto, pero habia elegido nacer el diecinueve de ese mes.
El dia de su tercer cumpleanos amanecio claro y calido. La cosecha de grano estaba almacenada en los graneros en el interior del recinto amurallado. Los trabajadores se preparaban para recoger manzanas para elaborar sidra.
De pronto el vigia grito:
– ?Jinetes en la colina!
Inmediatamente, las puertas de Caddawic se cerraron y atrancaron. Los jinetes descendieron por la colina lentamente mientras en la casa llamaban a Wulf para que bajara y acudiera enseguida a un buen punto de observacion del muro.
Los ojos azul oscuro de Ragnar Lanza Potente se entrecerraron de irritacion cuando vio las defensas recien construidas en torno a la casa. Demasiado tarde, comprendio su error al retirar a su espia. Cuando se hallo mas
