cerca observo que el muro que rodeaba Caddawic era muy resistente. Y los campos alrededor de la casa habian sido cosechados. Pero ?donde estaban los graneros? En el interior de aquellas malditas murallas, sospecho, y a salvo de el. Ragnar no era un hombre de gran intelecto, pero sabia que recuperar aquellas tierras no iba ser una empresa facil. Al levantar la vista vio a Wulf sobre el muro, observandole.
Ragnar sonrio y con voz atronadora dijo:
– ?Buenos dias, Wulf Puno de Hierro! No habras cerrado tus puertas por mi, ?verdad? Somos vecinos y deberiamos ser amigos.
– Los amigos no aparecen al amanecer con un grupo de hombres armados -replico Wulf. -Dime que quieres, Ragnar Lanza Potente.
– Solo es una visita de cortesia. ?No abriras las puertas para que pueda entrar, amigo?
– No somos amigos -repuso Wulf con frialdad. -Si deseas entrar en Caddawic puedes hacerlo, pero has de dejar a tu tropa fuera de mis muros. Somos una comunidad pacifica y no queremos problemas.
– Muy bien -accedio Ragnar, decidiendo que tenia que echar un vistazo en el interior de Caddawic si queria apoderarse de ella mas adelante. Desmonto y entrego las riendas a su ayudante.
– Mi senor -dijo el hombre, que se llamaba Haraldo, -no se fie.
– Descuida -le contradijo su amo. -Si estuvieramos en la posicion contraria, no me fiaria, pero Wulf Puno de Hierro es un hombre de palabra.
La puerta se abrio para que Ragnar entrara y luego bajaron las fuertes barras de hierro impidiendo la entrada a todo intruso. Ragnar observo que las puertas estaban forrados de hierro. Caddawic estaba bien defendida. El pozo se hallaba en el centro del patio, y habia varios graneros alejados de los muros.
– Esto es practicamente inexpugnable -dijo Wulf como respuesta a los pensamientos de Ragnar cuando se reunio con el. -?Has comido? Entra en la casa, Ragnar.
Las puertas de la casa tambien eran de solido roble y tenian tiras de hierro con largos clavos de hierro. Los dos hombres entraron en la casa. No era como la suya, sucia y llena de humo, observo Ragnar. El humo de los hoyos para el fuego salia directamente por varios agujeros practicados en el techo. Las esteras que cubrian el suelo estaban limpias y llenas de hierbas aromaticas que exhalaban su fragancia cuando eran aplastadas por los pies. Varios perros bien alimentados se acercaron a oliscarle y regresaron a su lugar junto al fuego. Los dos hombres se sentaron ante la mesa. Enseguida los siervos, callados y con aspecto de satisfaccion, empezaron a servirles, trayendo fuentes de comida y jarras de cerveza.
Los ojos de Ragnar se abrieron de par en par al ver la variedad de comida que le ofrecian. En su casa no le alimentaban de aquel modo. Habia un potaje denso y caliente, pan recien hecho, huevos duros, trucha a la parrilla, jamon, mantequilla dulce, queso duro y un bol lleno de manzanas y peras.
– ?Esperabas invitados? -pregunto a su anfitrion.
– No -respondio Wulf. -Mi esposa siempre sirve una buena mesa, ?la tuya no?
– No con tanta variedad -admitio Ragnar, y se sirvio generosamente de todo lo que se le ofrecia.
Mientras comian reino el silencio. Cuando terminaron y los criados despejaron la mesa, Wulf dijo:
– Si tenias intencion de retomar estas tierras, quitatelo de la cabeza. Me pertenecen.
– Solo mientras puedas retenerlas -dijo Ragnar sonriendo.
– Las retendre mas tiempo del que va a durar tu vida -fue la fria respuesta de Wulf. -Esta casa y las tierras al norte y al este son mias. Y lo seguiran siendo. Buscate las tierras del sur.
– ?Has conquistado las tierras de los dobunios? -pregunto Ragnar sorprendido.
– Me han jurado lealtad -dijo Wulf con una leve sonrisa. -Mientras tu pasabas los meses de verano conspirando y planeando, yo los he pasado haciendo cosas. Vete a casa y dile a Antonia Porcio que abandone sus codiciosos planes. Me cuesta imaginar por que la tomaste por esposa. Es una mujer malvada. Si no lo sabias, estas advertido. No me cabe duda de que quiere estas tierras para su hijo Quinto y hara lo que sea para lograr su objetivo. Incluso te destruira a ti si puede.
– Pareces conocer muy bien a mi esposa -dijo Ragnar con sequedad.
– Antonia me robo a mi hija y vendio a mi esposa como esclava, y despues me dijo que las dos habian muerto. Se ofrecio a mi, desnudandose en el atrio de su villa y ofreciendome sus senos. La encontre particularmente desagradable.
– A veces lo es -admitio Ragnar, -pero tambien es la mejor hembra que jamas he tenido. Te lo aseguro.
– Entonces te felicito por tu buena fortuna, pero aun asi te aconsejo que vayas con cuidado. No hay necesidad de que nos peleemos. Hay tierra mas que suficiente para todos. Quedate en el sur y habra paz entre nosotros.
Su invitado hizo un gesto de asentimiento y dijo:
– ?Donde esta tu esposa, Wulf? Espero que no este enferma.
– No, pero se esta ocupando de los preparativos para celebrar el dia del nacimiento de nuestra hija. Es la primera vez que podemos celebrarlo juntos. Como sabes, ni siquiera sabiamos que teniamos una hija hasta hace unos meses.
Ragnar enrojecio.
– Eso no fue culpa mia -se disculpo. -Yo crei a Antonia cuando me dijo que la nina era suya. Es rubia como ella. Ademas, ?por que no iba a creerla?
– No te hago responsable de ello -le tranquilizo Wulf.
– Bien, tengo que irme -dijo Ragnar poniendose en pie. La actitud de Wulf empezaba a irritarle. -Gracias por la comida. No te quepa duda de que tendre en cuenta tus palabras.
Cuando Ragnar abandono Caddawic, sus pensamientos eran un poco confusos. Wulf Puno de Hierro le habia dado un buen consejo. Las tierras del sur eran ricas, y las pobres almas que las cultivaban no podrian resistir la fuerza de su poderio. Aquellas tierras podrian ser suyas con pocas perdidas de vidas por su parte. No temia a la muerte ni a la batalla, pero en Britania habia algo que le hacia desear la paz mas que la guerra. No lo entendia pero tampoco le hacia infeliz.
Sin embargo, Antonia no lo vio de ese modo.
– ?Por que ibas a conformarte con menos de lo que puedes poseer? -le espeto con desden.
En favor de ella, penso, habia que decir que no tenia miedo de su ira. Se sabia a salvo mientras avanzaba su gestacion. El no pegaria a una mujer que llevaba a un hijo en su seno, aunque los dioses sabian que esa mujer en particular le mortificaba profundamente. Sus dos esposas sajonas tambien eran mujeres fuertes, pero poseian cierta dulzura. Antonia era amargamente dura de corazon y solo mostraba dulzura hacia su hijo. El muchacho, penso Ragnar, era una cobarde comadreja que se escondia siempre tras las faldas de su madre.
– ?Que quieres de mi? -pregunto el irritado. -?Por que voy a pelear con Wulf por sus tierras cuando las del sur son ricas y mas faciles de conquistar? ?Quiza esperas que Wulf me venza y asi recuperar el control de esas tierras para tu hijo? Quitate esas ideas de la cabeza, esposa. Pronto mi hermano y su familia se reuniran con nosotros. Si muero de muerte no natural, Gunnar vendra para vengarme y para quedarse con estas tierras para el y nuestros hijos.
Antonia se quedo atonita. Era la primera vez que le oia hablar de su hermano, pero acostumbrada como estaba al engano, oculto su sorpresa con una dulce sonrisa.
– No me habias dicho que tenias un hermano, Ragnar, ni que vendria a reunirse con nosotros. ?Tiene esposas e hijos? ?Cuando llegara? He de preparar una bienvenida adecuada.
La carcajada de Ragnar resono en su espacio para dormir.
– Por Odin, Antonia, eres habil, pero te conozco. No esperabas que yo tuviera familia, pero los sajones somos buenos criadores, como atestigua tu vientre -le dijo, dandole unas palmaditas en el estomago. -Tenias algo planeado pero ahora tramaras otro habil plan para sustituirlo. Muy bien, si esto te divierte, hazlo. Las mujeres encinta son dadas a estas cosas, y me parece inofensivo.
Bajo la cabeza y le beso un rollizo hombro. El vello del pecho le rozo los senos.
Antonia le acaricio la barba con aire pensativo. Le odiaba, pero era el hombre mas viril que jamas habia conocido.
– No seas necio, Ragnar -dijo por fin. -Toma las tierras del sur. A fin de cuentas, Wulf Puno de Hierro te ha dado un buen consejo. Incluso yo lo admito. Engana a tu enemigo y dale una falsa sensacion de seguridad, y cuando menos lo espere apropiate tambien de sus tierras. ?Por que conformarse con ser un propietario menor cuando podrias ser un rey?
Cuando pronuncio estas palabras, el nino que llevaba en su seno dio unas fuertes patadas y Ragnar sintio el
