– ?Donde estoy? -susurro tan bajo que Cailin tuvo que inclinarse para oirla.

– Estas en Caddawic, la propiedad de Wulf Puno de Hierro. ?Quien eres? ?De donde vienes y quien te ha maltratado con tanta crueldad? -Cambio de postura, pues le faltaba un mes para dar a luz y estaba incomoda.

La muchacha parecio vacilar y las lagrimas le resbalaron por su bonito rostro.

– ?Como te llamas? -insistio Cailin.

La muchacha parecio pensar un momento y luego dijo:

– Aelfa… ?Me llamo Aelfa! ?Lo recuerdo! ?Me llamo Aelfa!

– ?De donde vienes?

La muchacha parecio vacilar tambien y al cabo dijo:

– No lo se, senora… -Mas lagrimas resbalaron por sus mejillas.

– Pobre nina -dijo Wulf. -La paliza que le han dado sin duda le ha hecho perder la memoria. Con el tiempo ira recordando.

– La llevare a la casa -dijo Corio, que el dia anterior habia llegado de Braleah.

Con cuidado levanto a la chica en brazos y cuando esta apoyo la cabeza en su pecho, una extrana expresion cruzo el rostro del joven. Ninguna mujer habia conquistado aun el corazon de Corio.

Entraron a la muchacha en la casa, donde Cailin la examino con atencion. Aparte de las magulladuras parecia estar bien, salvo por la perdida de memoria. Cailin hizo entrar la tina y bano ella misma a la muchacha. El pelo de Aelfa era suave, de un color dorado palido, casi plateado. La vistio con una tunica y una camisa de su medida. Cuando la llevaron a la mesa, todos comprobaron que Aelfa no era una muchacha simplemente bonita, sino una belleza. Corio se quedo embelesado viendola comer.

– Esta embrujado -susurro Cailin a su esposo.

– Como lo estaria yo si no te hubiera conocido a ti, ovejita -respondio el.

Esta respuesta desconcerto a Cailin. No se creia capaz de sentir celos, pero los sintio. Miro de reojo a la chica. «Yo soy tan adorable como ella cuando no tengo aspecto de marrana a punto de tener cerditos -penso. -No se por que los hombres se vuelven locos cuando ven a una hembra guapa e indefensa.»

Cuando Aelfa hubo terminado de comer, Wulf le pregunto:

– ?Has recordado algo mas que pueda ayudarnos a averiguar de donde eres? Seguro que tu familia esta preocupada.

– Quiza es una esclava fugada -sugirio Cailin.

– No lleva collar -replico Wulf. -?Le viste alguna marca de propiedad en el cuerpo?

Cailin nego con la cabeza.

– No consigo recordar nada de mi misma -dijo Aelfa con una voz dulce y melodiosa. -?Oh, tengo miedo! ?Por que no puedo recordar?

– Ya lo haras -le dijo Cailin, viendo que Aelfa se disponia a echarse a llorar de nuevo. Los hombres ya estaban bastante embobados sin necesidad de lagrimas. -?No tenias trabajo en los campos? -pregunto Cailin a su esposo. -No te preocupes por Aelfa. Se quedara conmigo y estara a salvo. Corio, ?tu padre no querra que le ayudes en casa? Nos alegra que hayas venido a visitarnos, pero vete y no vuelvas hasta Beltane.

– ?Todas las mujeres son tan impacientes cuando estan a punto de parir? -pregunto Corio a Wulf cuando salian de la casa. -Nunca habia visto a Cailin perder los estribos. -Luego se despidio de su primo y dijo: -?No te parece que Aelfa es la criatura mas exquisita del mundo? Me parece que me he enamorado de ella. ?Es posible, Wulf?

Wulf se echo a reir.

– Si, lo es -admitio. -Si me entero de algo te mandare recado.

Pero Aelfa seguia sin recordar nada de su vida, aparte de su nombre. Wulf creia que todo apuntaba a que era de noble cuna, y queria alojarla en la buhardilla, no abajo. Cailin, extranamente poco caritativa, se nego.

– La buhardilla solo es para el amo y su familia -dijo con aspereza. -Aelfa no es de la familia. Estara bien abajo. Ademas, alojarla con nosotros provocaria rumores desagradables.

?Para quien?, quiso preguntarle el, pero la expresion de Cailin era tan severa que se abstuvo. Debia tener en cuenta que el nacimiento del nino estaba proximo y Cailin estaba ansiosa de que naciera.

– Tu eres el ama de esta casa -la tranquilizo, y le sorprendio ver que Cailin le miraba furiosa. Nunca la habia visto de aquel modo. Cuando estaba embarazada de Aurora no se enfadaba con tanta facilidad.

– La muchacha tiene que quedarse -dijo Cailin. -Va contra las leyes de la hospitalidad echarla de Caddawic debido a las misteriosas circunstancias de su llegada. No obstante, no es de la familia y no permitire que se la trate como a tal, y menos que eso sea malinterpretado.

El se vio obligado a ceder y Aelfa se instalo en la rutina de sus vidas. Era cortes y agradable con todos, pero a Cailin le parecia que lo era mas con los hombres. No sabia que le hacia recelar de Aelfa, pero su voz interior era fuerte. Mucho tiempo atras habia aprendido a no acallarla, ni siquiera cuando no comprendia lo que le advertia. Cailin sabia por sus experiencias pasadas que todo le seria revelado en su momento. Hasta entonces permaneceria alerta y en guardia. Su familia y todo lo que ella amaba volvia a estar amenazado. ?Nunca podrian disfrutar de autentica paz?, desespero en silencio.

Al otro lado de la casa, Aelfa estaba sentada en el suelo con Nellwyn, riendo mientras jugaban con Aurora. Formaban un cuadro encantador, aunque eso fuera precisamente lo que Aelfa pretendia, penso Cailin con ceno, preguntandose por que los otros no podian ver en la muchacha a la conspiradora que era. A su debido tiempo, aquella vocecita la aconsejaria sabiamente. A su debido tiempo.

CAPITULO 17

Jamas habria una celebracion de Beltane sin que Cailin recordara la tragedia sobrevenida a su familia. La alegria del festival siempre estaria tenida de tristeza. Cuando ella y Wulf regresaron a Britania el ano anterior, la fiesta habia quedado aplazada para ellos debido a que estaban demasiado ocupados reconstruyendo sus vidas. Este ano, sin embargo, era diferente. Los campos ya exhibian el verdor de la nueva cosecha. Habia un aire de nueva esperanza que ella no recordaba haber sentido en toda su vida.

El tiempo era perfecto, y a pesar del inminente nacimiento de su hijo, Cailin se levanto temprano para recoger ramas floridas para decorar la casa. Se llevo a Aurora y, a su regreso, observo a Nellwyn y a Aelfa holgazanear cerca de las puertas de la casa y coquetear con los hombres que estaban de guardia. Llamo con aspereza a Nellwyn para que se llevara a Aurora y regano a Aelfa por su ociosidad. Luego entro presurosa en la casa y oyo risas a sus espaldas; penso que probablemente habian sido provocadas por alguna groseria dicha por Aelfa.

Cailin no comprendia por que la muchacha no habia recuperado la memoria. No estaba tan malherida cuando la encontraron. En realidad, ni la cabeza ni la cara habian recibido ningun golpe. La habian tratado con gran bondad durante las semanas que llevaba viviendo con ellos. Cailin sospechaba que la joven sabia muy bien quien era su gente y de donde procedia, pero no queria revelarlo por miedo a que la echaran de su comodo lugar en Caddawic, pues obviamente esta era mejor que todas las demas moradas. Cailin se dio cuenta de que no queria que Aelfa permaneciera mucho tiempo en Caddawic. Si la chica no podia o no queria recordar, habria que encontrarle un marido en una de las aldeas antes de que el verano terminara. Cailin estaba dispuesta a entregarle la dote, pero Aelfa tenia que marcharse.

– ?Mama! ?Mama! ?Fuego!

Aurora, acurrucada en brazos de su madre, senalo con sus deditos las hogueras de Beltane que elevaban sus llamas al otro lado de las colinas.

– Si, Aurora, ya lo veo -respondio Cailin.

– Que bonito. ?Mira a papa!

Cailin sonrio mientras Wulf saltaba el fuego, riendo, y luego otros hombres y mujeres le siguieron.

– ?Salta, mama! -pidio Aurora.

– No, preciosa, este ano no -sonrio Cailin. -Estoy demasiado gorda. El ano que viene -prometio.

Aelfa salto las llamas y Cailin tuvo que admitir, aunque de mala gana, que era hermosa. Los hombres se arremolinaban alrededor como abejas en un bote de miel. Corio habia venido de la aldea Braleah solo para verla, pero Aelfa no parecia atraida hacia el, para decepcion del joven. Los dos favoritos de Aelfa eran soldados, Alberto

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