– Iremos a Richmond primero. Sospecho que, como es el lugar preferido del rey, estara cazando alli. Si no, sabran decirnos cual es su paradero. Otra dia viajando, Rosamund.

Pero el rey si estaba en Richmond. Cuando se acercaban al palacio por el parque vieron su estandarte y el pendon rojo de Pendragon que flameaba desde las torres al viento de la tarde. Mas alla se veia el rio Tamesis que resplandecia a la luz del sol.

– ?Detengase! ?Por favor, detengase! -le rogo Rosamund a su escolta. Ella freno el caballo y se quedo mirando con los ojos muy abiertos. Al fin, despues de unos minutos, dijo-: Es muy grande. Yo no puedo vivir en un lugar tan grande. ?Como voy a hacer para no perderme alli adentro? -El vio que ella estaba al borde de las lagrimas.

Owein desmonto y bajo a Rosamund de su yegua.

– Caminemos un rato juntos. Maybel, venga usted tambien. -Apeo a Maybel del caballo y la deposito delicadamente en el suelo.

Maybel se sacudio la pollera y se restrego el trasero.

– Ah, senor, esto es mucho mejor.

Sus companeros rieron. Owein tomo a Rosamund de la mano y caminaron juntos, llevando los caballos y seguidos por Maybel.

– Hace casi un mes que viajamos -comenzo a decir-. Me doy cuenta de que, como nunca se habia alejado mucho de su amado Friarsgate, todo lo que vio ha sido muy nuevo y, tal vez, hasta un poco atemorizador. Ciudades, abadias y ahora un palacio. Es un palacio grande, pero, en breve, podra andar por el a su gusto.

– ?Todas las casas del rey son tan grandes? -le pregunto Rosamund.

– Algunas lo son mas aun y hay otras mas pequenas. Richmond fue construido sobre las ruinas de un palacio llamado Sheen. Se quemo la noche de Santo Tomas hace tres anos. El rey y su familia estaban viviendo en el; habian venido a pasar la Navidad. Todos pudieron escapar de las llamas. Pero el rey queria tanto este lugar que hizo construir un hermoso palacio aqui. Tiene todas las comodidades modernas, y debo reconocer que es una de las residencias reales mas lindas, aunque yo tengo un carino especial por Greenwich y Windsor. Aqui tendra una cama para usted sola, Rosamund. Cuando la reina llega a Richmond, hay camas para todas sus damas. Nunca la dejaran cuando vengan a este palacio, como suele suceder cuando viajan de una residencia a otra.

– Pero ?que hare aqui? No me gusta estar sin hacer nada -dijo Rosamund. Miro el gran palacio con nerviosismo. ?Ah, Hugh!, penso, ?por que me hiciste esto? ?No podria haberme quedado en casa, con otro tipo de proteccion contra el tio Henry?

– Cumplira con la tarea que le asigne la reina, Rosamund. Una reina tiene muchas necesidades. Por eso tiene tantas damas.

Rosamund guardo silencio y contemplo el conjunto de edificios que habia frente a ella. El palacio miraba al rio hacia el sur. Ellos se acercaban a traves del prado desde el norte. Richmond se extendia por el este hasta Friar's Lane; mas alla se veia el convento de los Padres Observantes que habia fundado el rey dos anos antes. El palacio era de ladrillo, con torres en las cuatro esquinas y otras mas dispuestas en diversos angulos por toda la estructura y entre los edificios. Las puertas eran de raiz de fresno tachonadas con clavos de hierro; por las noches se cerraban con pesadas barras de hierro. Owein le dijo que la puerta de la izquierda llevaba al patio de la bodega, con sus canchas de tenis, mas alla de las cuales se extendia el jardin privado. Este jardin estaba rodeado de muros de ladrillo de cuatro metros de altura y estaba lleno de arboles frutales, rosales y otros arbustos floridos. Habia un zoologico de animales tallados en piedra, leones, dragones. Detras del jardin privado habia un huerto de buen tamano que contenia un palomar y una galeria que llevaba a los aposentos privados.

La puerta principal de Richmond, sobre la derecha, llevaba al gran patio. Los tres volvieron a montar sus caballos y lo atravesaron. Encima del umbral habia una gran placa de piedra en la que estaban talladas las armas del rey, el Pendragon rojo de los Tudor y el galgo de la familia de York de la reina. Desmontaron y las dos mujeres siguieron a sir Owein a traves del patio empedrado. Un criado de librea habia aparecido como por arte de magia y llevo sus pertenencias, seguido casi a la carrera por los tres.

– Los edificios que hay alrededor de este patio son para los caballeros del rey y el guardarropa -dijo Owein cuando iban hacia otro patio por un corredor con torrecillas-. Este es el patio del medio -explico.

Las dos mujeres quedaron boquiabiertas. En el centro del patio habia una gran fuente tallada con leones, dragones, grifos y otros animales magicos. Habia rosas rojas y blancas plantadas alrededor de las fuentes, por las que corria un agua cristalina. Los arbustos, en sus ubicaciones protegidas, seguian florecidos.

– Alli vive lord Chamberlain -dijo Owein, senalando hacia su izquierda-, y esta el pabellon del principe. Detras de estos edificios se encuentra la capilla real. Y aqui, a la derecha, el pabellon de la reina -dijo senalando un edificio de ladrillo de dos pisos de altura.

Rosamund y Maybel siguieron a sir Owein dentro del edificio. De inmediato, aparecio un criado con la librea de la reina.

– Esta es lady Rosamund de Friarsgate, en Cumbria. Es pupila del rey -dijo el caballero-. Recibi instrucciones de ir a buscarla a su casa y traerla a la casa de la reina. Soy sir Owein Meredith, al servicio del rey.

– Vengan conmigo -dijo el criado, que dio media vuelta y echo a andar sin mirar atras.

Lo siguieron por una escalera, luego por una sala, hasta una puerta que abrio de golpe. La recamara estaba llena de mujeres de distintas edades. En una gran silla tapizada y con los pies sobre un taburete de terciopelo, habia una dama de expresion dulce que, al ver a sus visitantes, les indico que se acercaran.

– Sir Owein, ?no es asi? -pregunto, con voz muy amable.

El hombre del rey se arrodillo y beso la mano de la reina.

– Que honor que me recuerde, Su Alteza. -A una indicacion de ella, se incorporo y quedo de frente a Isabel de York.

– ?Y quien es esa linda nina que tiene ahi? -pregunto la reina. Sus ojos azules estaban llenos de curiosidad.

– Es lady Rosamund Bolton, viuda de sir Hugh Cabot y heredera de Friarsgate, en Cumbria. Su fallecido marido la puso bajo la custodia del rey, como recordara. Se me envio a buscarla hace unos meses y se me dijo que estaria a su cargo. Acabamos de llegar, Su Alteza.

– Gracias, sir Owein. Puede decirle a mi esposo que ha regresado y que ha cumplido adecuadamente su cometido. Se alegrara de verlo de vuelta. Nadie lo desafia en el ajedrez como usted. -Sonrio y de inmediato su rostro se convirtio en un objeto de belleza. Extendio otra vez la mano al caballero.

El se la beso y se dirigio a Rosamund.

– La dejare ahora, milady. Tal vez volvamos a vernos. -Le hizo una inclinacion y, luego de dirigirle un guino afectuoso a Maybel, las dejo.

Rosamund quiso gritarle que no se fuera. Maybel y ella parecian haber quedado solas en el recinto entre la reina y las otras mujeres. Hasta que, de pronto, la reina poso su mirada en la muchacha y hablo.

– Imagino que ha sido un viaje largo.

– Si, senora, asi es -respondio Rosamund, haciendo una reverencia.

– Y tambien me imagino que estaras aterrada por todo esto -dijo la reina con su voz tierna.

– Si, senora -respondio Rosamund, al borde de las lagrimas.

– Recuerdo lo aterrador que fue para mi la primera vez que me mandaron lejos de mi hogar. Pero pronto te sentiras como en casa con nosotras, mi nina. Al menos, hablamos el mismo idioma. La viuda de mi finado hijo no habla muy bien nuestra lengua, ni ninguna que no sea la propia. Es una princesa espanola. Alli esta, del otro lado de la sala, rodeada por esos cuervos negros que trajo de Espana. Pero es una buena muchacha. Ahora bien, ?que haremos contigo, Rosamund Bolton de Friarsgate?

– No lo se, Su Alteza -dijo Rosamund, con voz temblorosa.

– Bien, primero debes contarme por que tu esposo te puso a nuestro cuidado -pregunto con ternura la reina-. ?Y quien es tu companera?

– Es Maybel, Su Alteza. Es mi nodriza y ella me crio. Dejo a su esposo para venir conmigo. Solo despues de su muerte me entere de que Hugh, que Dios lo tenga en la gloria, me dejaba al cuidado del rey. Lo hizo para impedir que mi tio Henry me casara con su hijo de cinco anos y me robara Friarsgate. El tio Henry ha ambicionado Friarsgate desde que mis padres y mi hermano murieron cuando yo tenia tres anos. Me caso con su hijo mayor, pero John murio de fiebre. Despues, organizo mi matrimonio con Hugh Cabot, porque yo todavia era una nina y Hugh era un anciano. Lo hizo para mantenerme a salvo para su siguiente hijo, que todavia ni habia nacido. Pero Hugh era un buen hombre. Vio las intenciones de mi tio. Como esposo mio, tenia derecho a decidir mi futuro antes

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