casarla. Mejor que no se fije en un hombre, pues seguramente le escogeran otro.
– Rosamund no es tan importante como nosotras, Kate -dijo Meg.
– Ahi es donde te equivocas -respondio la princesa espanola-. Las tierras de Rosamund estan en una ubicacion estrategica. El hombre que le elijan seguramente sera el que mejor pueda defender esa porcion de Inglaterra. Ademas, Rosamund tiene riquezas en ovejas y ganado. Su persona, con las tierras y los bienes, no sera entregada a la ligera, ni a un caballero sin importancia y sin conexiones. Te equivocas al alentar a Rosamund a que mire a sir Owein. Si su corazon se compromete con el, que tormento para ella, y que desgracia para el hombre que finalmente le escojan por esposo.
– No puedo evitar ser romantica -respondio Margarita Tudor.
– Te estas casando con el rey de los escoceses para mantener la paz entre las dos tierras -dijo Kate-. No hay nada en el matrimonio mas que el deber, y tu tendrias que saberlo mejor que nadie.
– Primero el casamiento y despues el amor, dice mi abuela -sentencio Meg, con vivacidad-. ?Yo hare que Jacobo Estuardo se enamore de mi! ?Espera y veras, Kate!
– Por tu bien, espero que si -dijo la princesa de Aragon.
– ?Tu amabas a mi hermano Arturo?
– Tenia encanto, y era muy inteligente, pero todavia era joven, Meg. No se si no habria sido mejor sacerdote que esposo, pero ahora jamas lo sabremos. El pobre Arturo yace en su tumba. -Piadosamente, se persigno.
– Dicen que mi padre quiere casarte con mi hermano Enrique murmuro Meg-. Enrique mira a las mujeres bonitas como un gato a los pinzones. Papa queria que el fuera sacerdote, pero Enrique nunca sirvio para eso. Y, aunque ya mide mas de uno ochenta, creo que es demasiado joven para acostarse con una mujer, aunque no me extranaria que ya haya comenzado a intentarlo.
– ?Meg! -exclamo Kate, ruborizandose.
– Es muy atrevido y muy orgulloso -dijo Rosamund-, pero tambien es muy buen mozo, creo.
– ?Por favor! -dijo Meg, bajito, para que no la oyera su madre- Ni se te ocurra decirle a Hal que es buen mozo. Ya es bastante gallito Rosamund. ?Y su arrogancia no tiene limites! ?Ah, si hubieras crecido con el! ?Loado sea Dios que ya no compartimos el cuarto de los ninos! y ahora Maria tambien esta a salvo de el, porque papa lo mantiene cerca de el.
– ?Por que? -pregunto Rosamund.
– Porque ahora Enrique tiene que aprender a ser rey -intervino Kate.
– No, papa no le ensenara a ser rey -replico Meg-. Lo mantiene cerca porque tiene miedo de que se muera, y entonces papa no tendria ningun hijo varon para sucederlo. Papa no ama a Enrique. Adoraba a Arturo y deposito todo el amor que tenia en nuestro hermano mayor. Ese amor murio con Arturo. Creo que papa casi odia a Enrique por seguir vivo y ser tan saludable cuando Arturo esta muerto y nunca fue muy fuerte.
– Eres muy dura para juzgar a tu padre -rezongo Kate-. Es un hombre bueno y devoto; siempre ha sido muy bueno conmigo.
– Tu no te criaste con el -retruco Meg-. Si, puede ser bueno, y seguro que ama a nuestra madre, pero tambien puede ser muy cruel. Espero que nunca veas ese aspecto suyo, Kate. Recuerda que tu padre todavia no pago toda tu dote. Por el momento, mi padre considera que la alianza que hizo con tus padres para tu matrimonio sigue viable. Piensa casarte con Enrique cuando mi hermano sea mayor. Pero si tu padre no envia el dinero que debe, mi padre te hara a un lado y se volcara a Francia en busca de una esposa para mi hermano.
– Entonces me ire a casa -dijo Kate, pragmatica.
– Mi padre jamas te permitira irte hasta que no este absolutamente seguro de que no le seras de ninguna utilidad. Ademas, mi padre es famoso por su tacaneria. Jamas devolveria la parte de tu dote que ya han enviado. Creo que espera el resto para pagar mi dote al rey Jacobo, asi no tendra que recurrir a sus fondos personales - rio.
Se quedaron en Windsor, ese gran edificio de piedra, casi un mes. El rey y la Corte salian todos los dias a cazar, pero Rosamund se quedaba junto a la reina casi todo el tiempo. Isabel quedo encantada cuando supo que la joven pupila real sabia leer. De modo que Rosamund le leia un Libro de las Horas con pequenos poemas y plegarias escritas en latin. Maybel pasaba el tiempo convirtiendo los pocos trajes de su ama en prendas mas a la moda, con la ayuda de Tillie, que, como habia pasado toda su vida en la casa real, sabia mucho de la etiqueta del vestido para la Corte y siempre estaba al tanto de las modas.
Dejaron Windsor a principios de diciembre para regresar a Richmond, donde pasarian Navidad, que, como todo el mundo sabia, era la fiesta preferida de los reyes. Los Doce Dias de Navidad comenzaban la vispera de la misa de Navidad. Las costumbres eran muy similares a las de Friarsgate, salvo que a escala mucho mayor. El numero doce cumplia una funcion muy importante. Habia doce de todo. En la gran sala se colocaron doce grandes candelabros de pie de hierro recubiertos de oro, con doce graciles brazos, cada uno de los cuales tenia doce velas de cera de abejas. Se habian colocado estrategicamente en todo el recinto doce urnas de marmol enormes, cada una con doce ramilletes de acebo verde, cada ramillete con doce varitas de planta, atadas con cintas de plata y oro y llenas de pequenos frutos rojos. Los cuatro grandes hogares tenian lenos de Navidad de grandes dimensiones.
En la sala del rey se habia trazado una linea verde conocida como el umbral de Navidad. Meg explico que la fiesta no comenzaria hasta que el pajaro de la suerte no traspusiera el umbral, entrara en la sala y se pusiera a bailar. Esperaron, casi enfermos del entusiasmo. La Venerable Margarita le habia dicho a su hijo y a su esposa, en su tono firme, pero calmo, que si querian seguir de duelo por su hijo Arturo, la decision era de ellos, pero que era Navidad, y que ella queria que los jovenes se divirtieran. En especial porque su preferida, Margarita, no estaria con ellos otra Navidad.
De modo que la princesa se vistio con un elegante traje de terciopelo azul y tela de oro. Llevaba suelto su hermoso cabello, solo sostenido por una redecilla de oro y perlas. Kate habia optado por vestir un fino terciopelo purpura adornado con marta y llevaba sus espesos cabellos castanos en una trenza modesta bajo un delgado velo de oro Aunque ataviada con menos riqueza, Rosamund se sentia muy esplendida con su falda de terciopelo negro, el jubon de seda negra con bordado de oro que le habia regalado Meg y sus nuevas mangas de zangala blanca. Llevaba el cabello trenzado y, al igual que Meg, tenia una redecilla de malla de oro y pequenas perlas de agua dulce que le habia regalado la reina.
De pronto, resonaron las trompetas de la galeria de los juglares y un caballero alto entro de un salto en la sala. Estaba integramente vestido de verde y en todo el traje tenia cosidas campanitas de oro y plata que tintineaban con su danza. Traia una mascara maravillosa de plumas de oropel y azul que le cubria la nariz y los ojos. Entro bailando hasta la mesa principal, donde estaban sentados los reyes, las princesas, la condesa de Richmond y el arzobispo de Canterbury. Se toco la punta del sombrero en direccion al rey, luego giro y se puso a dar cabriolas por toda la sala, danzando un poquito aqui, un poquito alla, mientras sonaban caramillos, flautas y los timbales, un tambor doble. El publico arrojaba monedas al sombrero del pajaro de la suerte y este seguia bailando.
Rosamund saco un penique del bolsillo. Cuando el bailarin llego a su mesa, ella se estiro para dejar caer el penique en el sombrero del pajaro. La moneda acababa de desprenderse de sus dedos cuando los dedos del hombre se cerraron sobre su mano: la levanto de la silla y le estampo un fugaz beso en los labios antes de irse bailando, acompanado por la carcajada de todos los presentes. Con las mejillas inflamadas de la verguenza y la timidez, Rosamund volvio a sentarse enseguida. Se pregunto si Meg y Kate habian visto el ultrajante comportamiento del bailarin.
– No se preocupe, Rosamund -le dijo una voz conocida y sir Owein Meredith se sento junto a ella en el banco-. A veces, el pajaro de la suerte besa a alguna dama. Todo es parte de la diversion. Ah, veo que le dejo una de sus plumas. Es un honor que, por lo general, se reserva para las senoras de la mesa principal. Vamos, muchacha, guardela en el corpino. ?Le molesta que me siente con usted? -Le sonrio.
– No, me gusta. Estoy tan acostumbrada a estar con Meg y Kate que casi no conozco a nadie mas. Obviamente, no me invitan a la mesa principal.
– No -le respondio el. Y agrego-: ?Ah, mire! El pajaro esta por terminar su danza. Va otra vez a la mesa principal para importunar al rey, a pedirle una limosna. Las monedas que reciba son para los pobres.
El resplandeciente bailarin hizo agiles cabriolas ante la familia real. Con un floreo se toco el sombrero, primero, en direccion a la Venerable Margarita y simulo asombro cuando ella dono monedas de oro. Luego, hacia la reina, a quien le dio las gracias con mucho donaire, y despues, ante cada princesa. Al rey lo guardo para el final. Con alegres volteretas hizo una reverencia ante Enrique VII y, con un floreo, le ofrecio el sombrero
