– ?Y mi hija ha razonado esto ella sola? Ha aprendido bien sus lecciones. Espero que Jacobo Estuardo se de cuenta del tesoro que le mandamos. ?Su sugerencia cuenta con tu aprobacion, madre? -El rey vacio la copa de vino.
– Si. Mi nieta ha encontrado una buena solucion. Lady Rosamund Bolton no sera desdichada con sir Owein Meredith de esposo, aunque eso no interese. Este compromiso y tu matrimonio serviran tanto a nuestros propositos como a las partes involucradas, hijo.
– Entonces, tienes mi permiso para comprometer a esa muchacha con sir Owein, madre. Hare preparar los papeles.
– Hazlo, para que sir, Owein y su prometida puedan viajar con la comitiva de la reina de los escoceses hasta Friarsgate -sugirio la condesa-. Que el ultimo recuerdo de nosotros que tengan sir Owein y Rosamund este colmado de gratitud por el honor que les dispensamos. -Los anos no han menoscabado tu inteligencia, madre -dijo el rey con una sonrisa-. Ahora bien, ?que hago con la espanola Kate? El rey Fernando es resbaladizo como una anguila y astuto como un zorro. Hace oidos sordos a nuestros pedidos de que envie el resto de la dote de la muchacha. Dadas las circunstancias, no puedo pagar su mantenimiento.
– Ponla en la Casa Durham. No debe estar en la Corte, en especial porque su padre no ha terminado de pagar la dote. Y le devolveremos al padre todos los servidores espanoles que podamos. Que entienda las condiciones actuales, no mantendremos a su hija con todos si quieres casarla con Enrique, de todos modos, tiene que tener servidores ingleses y aprender nuestro idioma, para lo cual es lenta. La alienta esa arpia, su dama de compania, dona Elvira. Lamento admitir que no podemos deshacernos de ella, pero creo que es una mala fluencia para la joven Catalina. Si rodeamos a la muchacha de nuestra gente, quiza reduzcamos la influencia de dona Elvira. ?Y consiguele un sacerdote ingles! Esos espanoles son demasiado estrictos en su fe.
– Me deshare de sus servidores espanoles, al menos de todos los que me anime, pero no quiero pagar otros sirvientes, ni siquiera ingleses, madre. Que la princesa de Aragon viva con sencillez por el momento y haga el duelo por su esposo, como corresponde.
El rey se puso de pie, tomo la mano de su madre entre las suyas y la beso con ternura.
– Hago mas en unos minutos contigo que en una manana entera con todos mis consejeros -dijo antes de partir.
La criada de la condesa regreso.
– Busca a sir Owein Meredith. Quiero hablar con el antes de la comida. Todavia tengo tiempo.
– Si, senora.
La Venerable Margarita suspiro. Su nieta tenia razon. Seria un buen matrimonio. Si Rosamund Bolton no quedaba agradecida, sir Owein Meredith si. Agradecido y sorprendido. La anciana rio. El no esperaba semejante premio, y, seguramente, por eso mismo se lo merecia.
Owein Meredith sintio que un paje con la librea de la condesa de Richmond le tiraba del jubon.
– ?Que pasa, muchacho? -pregunto, con una sonrisa amable. Le parecia que habia pasado tanto tiempo desde que estuvo en el lugar de ese muchachito. Se pregunto quien seria el y que le depararia el destino.
– Mi senora quiere hablar con usted de inmediato, senor -respondio el paje con una profunda reverencia.
– Ire enseguida -dijo el caballero y siguio al nino por los corredores del palacio hasta la pequena camara privada donde habia estado es dia. Sentia curiosidad por saber por que lo llamaba la madre del rey, y la misma manana. Sin pausa, entro por la puerta que el paje tenia abierta.
– Gracias, William -le dijo la condesa a su paje, que retrocedio hasta salir de la habitacion-. Sientate, sir Owein. Te preguntaras, sin duda, por que te he llamado otra vez a mi presencia. Como la princesa partira pronto hacia Escocia, el tiempo es crucial en el asunto de Rosamund Bolton. El rey estuvo de acuerdo en que debe casarse, aunque no le conte del impropio comportamiento del joven Enrique. Sabras de su hondo dolor por la muerte del principe Arturo, que siempre fue su preferido. Hasta la menor mancha en la conducta de mi nieto solo abatira aun mas a mi hijo. El muchacho es joven y esta lleno de vida. No puede con su caracter. No debe permitirsele que continue con sus intentos de seduccion. Lady Rosamund se comprometera, con la aprobacion del rey, con el caballero que yo he elegido. Ella y su prometido acompanaran a mi nieta, la reina de los escoceses, hasta Friarsgate. Alli los casara formalmente el sacerdote de ella, ante su gente, para que su esposo sea aceptado por los arrendatarios de Friarsgate, dado que el sera su nuevo senor. ?Te parece bien, sir Owein? -Los ojos de la condesa de Richmond estaban llenos de picardia. Sus labios delgados se apretaban en una risa silenciosa.
– No me corresponde a mi decir si me parece bien o mal, senora, pero si, me agrada, y le agradezco que me lo haya preguntado -le respondio. Asi que la casarian. Era mejor que estuviera casada y a salvo, en su hogar. Que no fuera presa del principe ni de su grupito de pequenos senores a los que les encantaba la caza pero que no se preocupaban por las consecuencias para sus victimas.
– ?No te da curiosidad saber a quien he elegido, Owein Meredith. Mi instinto me dice que si.
– Estoy seguro de que ha elegido al caballero adecuado para lady Rosamund -respondio y rogo para que el hombre designado la tratara bien y respetara su conocimiento del feudo. Rogo, rapido y en silencio, que incluso ella encontrara el amor.
La madre del rey siempre habia sido una estratega habil en el juego de la vida. Se decia que era muy parecida a su bisabuelo, Juan de Gante, o de los hijos del rey Eduardo III. La condesa vio las emociones en el rostro de Owein Meredith y que intentaba ocultarlas. El queria a esa muchacha. Estaba preocupado por quien seria su esposo y por si la tratarian bien. Margarita Beaufort estuvo tentada de seguir atormentando al pobre hombre, pero se acercaba la hora de la comida.
– Te he elegido a ti, sir Owein Meredith, como esposo para Rosamund Bolton de Friarsgate -dijo, en voz baja-. Espero que estes complacido.
– ?A mi? ?Me ha elegido a mi? -?Habia oido bien o se estaba volviendo loco?
Margarita Beaufort vio el asombro genuino en el rostro del caballero. Estiro la mano y la apoyo, tranquilizadora, en el brazo de el.
– Te he elegido a ti, sir Owein Meredith y el rey esta contento con mi decision.
– ?Yo voy a casarme con Rosamund Bolton? -dijo, mareado por la sorpresa.
– Estan preparando el contrato de matrimonio lo mas rapido posible. Hay que proteger a tu Rosamund -dijo la Venerable Margarita.
– ?Pero por que yo?
Ahora la condesa de Richmond rio fuerte, complacida por su actitud y genuinamente divertida.
– No seas tan modesto, Owein Meredith. Has servido a la Casa de Tudor durante casi veinticinco anos. La has servido bien. Recuerdo cuando tu pariente te trajo a Jasper Tudor. Estabas tan ansioso por agradar, y nos cantaste con tu dulce voz galesa. Yo estoy vieja, Owein Meredith. Mi hijo no esta bien. El mundo de antes esta muriendo y, tal vez ya no exista para cuando reine mi nieto. Los ninos que ahora sirven en la Corte creceran muy distintos de como crecimos tu o yo. Tendran otras oportunidades. Tu ya no eres joven, Owein Meredith. Necesitas una esposa. Es hora de que te establezcas. ?Por que tu, preguntas, y no otro? Tal vez, en los tiempos de mi nieto las cosas sean diferentes, pero mi hijo todavia es considerado un intruso, en especial por las familias del norte, cuya lealtad hoy esta con York. Darles la heredera de Friarsgate no los traeria con nosotros. Ellos se sirven a si mismos siempre ha sido asi. Son aliados en los buenos tiempos, en el mejor de los casos.
– Friarsgate esta en la frontera. Se espera que el matrimonio de mi nieta traiga paz por un tiempo. Pero los escoceses y los ingleses tienen una historia demasiado larga de enemistad como para que la paz dure mucho. Ha habido reinas inglesas antes de Margarita. Mi propia antepasada, lady Juana Beaufort, fue la primera esposa de Jacobo. No podemos confiar en las familias del norte. Necesitamos un hombre en quien podamos depositar una fe absoluta para que vigile la frontera. Tu eres ese hombre, Owein Meredith. No eres muy conocido fuera de la Corte, ni atraes atencion indebida sobre tu persona. Pero los que te conocen te quieren. Tu matrimonio no ofendera a nadie, porque Rosamund no es importante. Es la ubicacion de sus tierras lo que nos interesa.
– Los escoceses no acosan a su gente, porque las colinas que rodean Friarsgate son demasiado escarpadas para acarrear ganado por ellas. Friarsgate esta bastante aislada, senora. Es improbable que yo me entere de nada antes de que suceda. Antes de que lo sepa su propia guardia real de la frontera del norte.
– Se puede ensenar a los pastores de las colinas a que esten alerta, Owein Meredith.
– En otras palabras, senora, quiere que espiemos.
– En cierto sentido si, queremos eso. La vigilancia desde tus propias tierras no pondra en peligro a Friarsgate
